En la última entrega de esta breve serie sobre la Bultaco TSS 360 vimos cómo ésta se impuso con claridad durante las 24 Horas de Montjuïc de 1969. Una primera victoria sin paliativos en la que, incluso, llegó a batir el récord de la prueba dando 684 vueltas al circuito. Todo ello gracias a solventar a tiempo los problemas mecánicos vistos durante sus inicios, cuando las constantes roturas del cigüeñal obligaron a sendos abandonos tanto en Montjuïc como en el Jarama.
Así las cosas, en Bultaco todo parecía ir sobre ruedas en relación a su nueva motocicleta, la cual sumaba al menos tres unidades en perfecto orden de marcha durante la temporada de 1969. Sin embargo, las cosas no habrían de ser tan fáciles pues, no en vano, durante la temporada de 1970 reaparecieron los problemas de fiabilidad con una frecuencia cada vez más preocupante. Para empezar, la mala suerte se encaró contra Bultaco haciendo que su piloto estrella -Salvador Cañellas, quien además había cosechado la victoria en el GP de España con una 125 de la marca- se encontrara convaleciente para las 24 Horas de Montjuïc.
Además, su ya habitual pareja motociclista Carlos Rocamora tampoco se encontraba en disposición de correr. Debido a ello, la TSS 360 se confió a Benjamín Grau y Juan Bordons; con poca experiencia en esta cita aunque, a decir verdad, lograron estar en cabeza de la prueba durante varias horas hasta que diversos problemas mecánicos les hicieron abandonar. En suma, la falta de fiabilidad -esta vez en el pistón y el sistema eléctrico- ponía de nuevo en peligro la trayectoria de aquella sensacional dos tiempos.
Además, en 1971 -con el cilindro modificado hacia una carrera más corta- la motocicleta tampoco acaba de dar lo mejor de sí. De hecho, aún volviendo a liderar la marcha en las 24 Horas de Montjuïc -edición en la que fueron inscritas dos unidades- nuevos problemas como el encendido, la rotura de la cadena o una mala carburación dieron al traste con las posibilidades de victoria quedando en sexto y octavo lugar. Por cierto, lo de la carburación ya había pasado en 1969; cuando una de las tres unidades inscritas no rindió lo suficiente precisamente por esta misma cuestión.
Tras ganar en 1969 la TSS 360 empezó a ser pasto de diferentes problemas mecánicos relacionados con la fiabilidad; de todos modos, Bultaco no tiró la toalla
De todos modos, al llegar 1972 ocurrió algo realmente sorprendente. Y es que, en un momento en el que ya pocos daban algo por Bultaco en la carrera barcelonesa, ésta logró su segunda victoria. Victoria que no sólo fue inesperada por las recurrentes averías vistas durante los años anteriores, sino también por los propios pilotos. Para empezar, Salvador Cañellas ya no es que estuviera indispuesto, sino que se había pasado a máquinas más prestacionales abandonando Bultaco para manejar una rotunda Laverda 750.
De esta manera, la responsabilidad de representar a la marca recayó sobre la dupla formada por Juan Bordons y Benjamín Grau. Aquellos mismos jóvenes que ya se estrenasen con la TSS 360 en 1970 aunque, a decir verdad, habían ganando mucha experiencia cosechando incluso la victoria durante los 500 Kilómetros del Jarama en 1971. Limpios en sus trazadas, cumplieron como un reloj con un ritmo constante e imperturbable en cada vuelta.
Gracias a ello, su extrema regularidad puso a salvo la fiabilidad de la máquina, liderando la carrera sin sobresaltos mientras sus oponentes -muchas veces sobre modelos más potentes pero también mucho más pesados- iban cayendo por acción de las averías o el cronómetro. De hecho, poco antes de hacerse con la victoria la TSS 360 de Bordons y Grau estableció un nuevo récord de vueltas para la prueba barcelonesa. Era la última vez que una motocicleta firmada por alguna de las marcas históricas radicadas en Cataluña ganaba las 24 Horas de Montjuïc. Y, si no nos falla alguna ficha técnica traicionera, también la última vez en la que ganaba una con motor de dos tiempos.
Miguel Sánchez
Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.COMENTARIOS