Moto del día: Honda XR 125 L

Moto del día: Honda XR 125 L

La trail más auténtica de 125


Tiempo de lectura: 5 min.

Hay ciertas motocicletas que, no se muy bien por qué, generan una gran ilusión en mi cuando pienso o escribo sobre ellas. La Honda XR 125 L es de esas, y motivos hay más que de sobra. Esta pequeña octavo de litro reúne una serie de características que son muy difíciles de ver juntas en vehículos de dos ruedas, y es por eso, aderezado con la racionalidad, armonía y equilibrio con el que impregna Honda todos sus productos, que me gusta tanto este modelo.

Imaginaos la típica moto de 125 refrigerada por aire de Honda. Da igual el modelo que sea, porque sabes que será barata de comprar, que consumirá menos que un mechero, que no se averiará nunca y que será fácil y cómoda de conducir. A todas estas características maravillosas, por las cuales me encantan las motos de 125, añadid suspensiones de largo recorrido y neumáticos mixtos de 19 pulgadas. Pues bien, eso es la Honda XR 125 L.

La idea es en sí maravillosa, y por raro que parezca, muy poco frecuente entre los fabricantes de motos. Nuestra protagonista de hoy es una auténtica trail, humilde en sus especificaciones técnicas, pero muy capaz de llevarte tan lejos como quieras, hasta los lugares más insospechados, aunque un poquito más lento de como lo haría otra motocicleta de mayor cilindrada.

Honda XR 125 L 1

Se puso a la venta en 2004 y estaba animada por el archiconocido monocilínrico refrigerado por aire de Honda, una mecánica que, con sus convenientes actualizaciones, lleva décadas entre nosotros. Eroga 11,1 caballos y el consumo anda ligeramente por encima de 3 l/100 km,  una cifra muy razonable si tenemos en cuenta que es una mecánica carburada y que al tratarse de una trail, la aerodinámica siempre se ve un poco penalizada. Con los 11 CV y su caja de cambios de cinco velocidades, la Honda XR 125 es capaz de superar los 100 km/h, aunque la velocidad a la que puede circular cómodamente sin estresar la mecánica andará más cerca de los 80 o 90 km/h.

Estamos ante una moto muy polivalente. Obviamente hay que tener en cuenta las limitaciones derivadas de contar con solo 11 CV, pero aún así se le puede sacar mucho jugo a este modelo. Como moto urbana hará las delicias de muchos propietarios gracias a su bajo consumo y mantenimiento, y a la ligereza del conjunto que no llega ni a 120 kg en vacío.

Por campo, pistas de tierra y caminos forestales también aprueba con nota. No es una moto extrema con la que ir dando saltos a toda velocidad, pero si no tienes prisa, la Honda XR 125 no le hace ascos al barro y es capaz de meterse por un sin fin de caminos angostos donde otras motos más grandes y pesadas no se atreven a pasar.

Por último, destaco su faceta viajera. En espíritu RACER moto ya hablamos en su día de las ventajas e inconvenientes de viajar en una moto de 125. Si repasamos aquella entrada vemos que la Honda XR 125 L cumple casi todos los requisitos funcionales para ser una perfecta viajera de octavo de litro.

Tiene una posición de conducción relajada, erguida y cómoda. Gracias a su tanque de 12 litros es capaz de recorrer casi 400 km entre repostajes y su fiabilidad mecánica no admite dudas. Una moto capaz de hacer de todo, aunque lo hará un poco más despacio de lo normal. Un punto a favor es que tiene arranque por patada además del eléctrico, por lo que aunque te falle la batería no te dejará tirado, una característica cada vez más difícil de encontrar en los últimos modelos.

Si repasamos sus especificaciones encontramos elementos sencillos y sobradamente probados, un conjunto que cualquier mecánico de cualquier parte del mundo sabrá reparar con un puñado de herramientas básicas. El chasis está construido con tubos de acero y sigue un esquema de cuna simple. La suspensión delantera es convencional, con barras de 31 mm y un recorrido de 180 mm entre topes. La frenada, por su parte, se le encarga a un disco de 260 mm mordido por una pinza de dos pistones, lo cual está muy bien teniendo en cuenta la potencia y peso del conjunto.

Honda XR 125 L 3

Destacan las llantas de radios de 19 y 17 pulgadas en el eje anterior y posterior, respectivamente, con unas medidas en las que es verdaderamente sencillo encontrar comas mixtas o directamente de enduro en función de los gustos y necesidades de cada propietario.

En resumen, y para concluir, estamos ante una moto que sobre todo es humilde y honesta, pero muy trabajadora. Me recuerda a esas pequeñas hormigas que son capaces de cargar con varias veces su propio peso. Quizá en el único punto en el que pecan respecto a sus primas naked de octavo de litro es en el refinamiento. Son motos con un espíritu más rústico y campero y por tanto con unos acabados y un tacto algo más sencillo y tosco, pero a cambio da la impresión de que te llevas una moto todavía más dura.

En nuestro país este tipo de moto sencilla humilde y ante todo muy práctica no tuvo mucha acogida, algo similar a lo que le pasó a motos de parecida filosofía como la Honda Innova. Aun así, la saga XR sigue presente en otras zonas del mundo como sur América donde cuentan con una gran aceptación y se venden incluso en diferentes cilindradas, como la Honda XR 150 L.

De segunda mano están a precios bastante interesante. Es curioso, porque han bajado de forma sustancial sus cotizaciones en los últimos meses. Se pueden encontrar unidades en buen estados por unos 1.200 euros y pese a que no fue nunca una superventas durante sus años de comercialización, hay un nutrido mercado de segunda mano. Toda una oportunidad para adentrarse en el mundo del trail tranquilo.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Jesús Guillermo Pozo Gallego
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Jesús Guillermo Pozo Gallego

Una firme candidata cuando compré la DT, al final el “espíritu racer” se antepuso a la lógica y a la economía de uso. El bolsillo vacío y el corazón contento. Pero siempre me pareció una gran moto, si hubiesen cuidado mas la estética y le hubiesen puesto freno trasero de disco…


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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

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Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.