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Moto del día: Honda CB 250

Toda una clásica muy vigente en la actualidad

Moto del día: Honda CB 250

La Honda CB 250 Two fifty es otro de esos modelos míticos que estará en la memoria de los más veteranos del lugar. Esta moto era una navaja suiza de dos ruedas. Económica en todos los aspectos, fácil de utilizar y muy fiable, por no decir indestructible. Se vendieron como churros y a la gente le encantaba, ya que tanto valía para moverte como pez en el agua por ciudad como para salir a carretera con ella.

El modelo comenzó a fabricarse en 1982 y aguantó más de dos décadas en el mercado, cuando fue sustituida por la Honda CBF 250, la cual nunca llegó a alcanzar el éxito de esta. Durante su vida comercial tuvo una importante pelea competitiva con la Yamaha SR 250, otra mítica.

Es de justicia reconocer que la Honda era técnicamente mejor y además el paso de los años no le ha sentado tan mal, pero la Yamaha siempre fue más barata y eso en algunos mercados como el nuestro hizo que se llevase el gato al agua en lo que a ventas se refiere.

Honda CB 250 2

Honda CB 250 – Fotografía: Marcin-m39 (Wikimedia Commons) CC BY SA 4.0

La Honda CB 250 tenía como principal reclamo un motor bicilíndrico en línea refrigerado por aire y de cuatro válvulas. Cubicaba 234 cc y gracias ello ofrecía unos muy apetecibles para la época 21 CV de potencia. El consumo no estaba nada mal para esos años y se conformaba con 3,8 l/ 100 km. En cuanto a prestaciones, la punta era de 130 km/h, que para esos años eran cifras bastante respetables.

La Two Fifty era una moto de manual, era la naked genérica. A decir verdad, todas las japonesas de 250 de aquella época parecían cortadas por el mismo patrón. La otra moto en discordia fue la Suzuki GN 250, que siempre vivió a la sombra de la Yamaha y la Honda, pero era igualmente buena o incluso mejor.

Durante los primeros años se vendió con ruedas de radios y frenos de tambor en ambos ejes, algo que se abandonaría a finales de los 80 para incluir el disco hidráulico frontal y unas llantas de aleación de aluminio.

Honda CB 250 1

En cuanto a estética, he de reconocer que me encanta. Es una de esas clásicas populares atemporales. Detalles como el faro circular, las formas suaves y redondeadas, o ese asiento en una sola pieza largo y de una única altura nos retrotraen a otros tiempos, por no hablar de la instrumentación con dos esferas analógicas de las de «toda la vida».

Pecaba de algunos fallitos. El cable del velocímetro era un poco flojo y tendía a desfallecer con los años. El otro aspecto, quizá el peor, es que era muy difícil encontrar el punto muerto en esta moto. Pasabas de primera a segunda con la palanca mil veces, pero el neutral no aparecía por ningún lado. Este fallo desgraciadamente también lo heredó su sucesora, la Honda CBF 250.

Con el tiempo y maña te podías acostumbrar a ello y había formas de engranarlo, como poner el motor a girar a 4.000 revoluciones con el embrague picado o también engranar el punto muerto mientras la moto aún se mueve a baja velocidad, justo antes de detenerse por completo. Esas eran las formas para dar con la tecla.

Por lo demás, estamos ante una moto que ha envejecido bien, funcionan sin rechistar y dan muchas alegrías a sus propietarios. Hoy en día quizá esté más encasillada como moto urbana, aunque en carreteras de doble sentido tampoco desmerece, ya que puede circular a 100-110 km/h con toda la comodidad del mundo.

Si te gusta, se puede comprar de segunda mano a precios de risa, en ocasiones algo por encima de los 600 euros. A nivel técnico se ha quedado muy desfasada, pero como utilitaria de diario sus números siguen siendo más que apetecibles.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Javier
Invitado
Javier

Buena entrada !!!! no es una moto que tenga un gran «espirituracer» pero sin duda se merece la entrada porque ha estado cerca de nosotros toda una vida !! en mi ciudad era la moto preferida de los mensajeros que le dieron más tralla que ni sé….al final las tenían un poco destartaladas pero ahí aguantaban !!! Uno de ellos me dijo que le había hecho 500.000 km !!! Por su fiabilidad, tamaño, peso, consumo, hoy sería una buena moto para un overlander ….;)

Antonio
Invitado
Antonio

Yo tuve una durante pocos años y era un auténtico hierro. Fiabilidad absoluta y brutal. Como el uso que le daba era fundamentalmente urbano acabé moviéndome a un scooter, que ya no es lo mismo pero claro, no acabas de mierda hasta los ojos en invierno ….

Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Mítica!!!!, hubo un grupo de motards que hace unos años se fueron desde Barcelona a Cabo Norte con tres o cuatro CB250, me encantan esas aventuras en estos tiempos de tecnología y cosas totalmente prescindibles por doquier, adaptando el viaje a las posibilidades de la moto uno puede llegar al fin del mundo.


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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.