Moto del día: Honda XLR 125

Moto del día: Honda XLR 125

Una trail enduro de 125 que no triunfó en los 90


Tiempo de lectura: 4 min.

La Honda XLR 125 es una moto tan desconocida como interesante. Estamos ante algo así como una enduro de acceso, o una trail muy campera y enfocada en lo marrón; y eso sí, en frasco pequeño, en formato 125. En nuestro país tuvo un brevísimo periplo comercial, ya que se estrenó en 1998 y solo duró un par de años en el mercado y hasta el comienzo del nuevo siglo.

Fue sustituida en el catálogo del ala dorada por la Honda XR 125 L, una moto de concepción parecida, pero con importantes diferencias, ya que tenía una ciclística más sencilla y barata, así como una orientación menos campera. La XR 125 L sí es bastante más conocida, ya que se estuvo vendiendo hasta 2008, y al ser un modelo menos extremo y más asequible también tuvo mejor acogida entre el público.

La filosofía de la Honda XLR 125 era bastante sencilla y muy bella en cierta medida. Se trataba de una moto muy ligera, con una parte ciclo de calidad y enfocada claramente en el campo. A este chasis se le acoplaba el clásico motor monocilíndrico refrigerado por aire de Honda.

La combinación quizá no fuera la más salvaje ni agresiva, pero juntaba conceptos interesantes: efectividad de su ciclística combinada con un motor indestructible y de bajo mantenimiento, algo que no suele ser nada habitual en las motos de campo.

Honda XLR 125 2

A nivel de chasis, el bastidor era de semicuna cerrada construido con tubos de acero. El plato fuerte venía de la mano de las suspensiones, siendo la delantera una horquilla telescópica convencional con unos larguísimos 225 mm de recorrido. En el tren trasero nos encontramos un amortiguador central con bieletas para aportar progresividad y unos muy dignos 195 mm de recorrido.

No era una moto para tallas bajas, ya que el asiento se encontraba a 860 mm del suelo, de todas formas, peores cosas se han visto si hablamos de motos de campo. En cuando a frenos, la cosa iba sobrada con un disco hidráulico delante y tambor mecánico detrás, más que suficiente para los 111 kg que pesaba el conjunto.

En el apartado mecánico contaba con el sempiterno motor Honda refrigerado por aire de octavo de litro. En este caso se trataba de una versión bastante moderna para la época. Contaba con dos válvulas en cabeza (OHV), pero el árbol de levas se encontraba en el lateral del bloque, llegando la distribución a la culata mediante un sistema de varillas y balancines. Algo que puede sonarnos al pleistoceno, pero que en la actualidad siguen montando algunas motos como la Moto Guzzi V9 Bobber Sport. Contaba con una culata de dos válvulas y distribución SOHC mediante cadena (árbol de levas en cabeza)

La potencia alcanzaba los 12 CV a 9.000 vueltas, lo cual no estaba nada mal para esta cilindrada. De hecho, hoy en día las motos de 125 refrigeradas por aire no suelen alcanzar esas cifras, ni siquiera con culatas multiválvulas. La caja era de cinco velocidades.

Honda XLR 125 3

La Honda XLR de 1993 no llegó a venderse en nuestro país. El modelo tuvo una vida comercial extensa en otros mercados antes y después de su periplo comercial en España

He de reconocer que tengo debilidad por este tipo de motocicletas. Es una pena que se vendieran tan pocas y se discontinuase el modelo. Y me da aún más pena que los fabricantes tradicionales no apuesten por este segmento en la actualidad. Hoy en día si queremos una moto para mancharnos de barro y que podamos conducir con el carné de coche prácticamente solo nos encontramos con la Keeway TX 125.

Me gusta la idea de tener una auténtica trail de acceso, o una enduro de acceso. Una moto para principiantes que quieran empezar a hacer sus pinitos en offroad. Pero esta moto no solo era eso, ya que el resto del tiempo que no estabas circulando por caminos, tenías una moto utilitaria muy digna con bajo mantenimiento y consumo irrisorio que bien valía para tus desplazamientos de diario.

Me parece una gran moto “gancho” para que gente sin experiencia se atreva a probar el mundo del barro y ver si eso es lo que le gusta o no, sin arriesgar mucho en la “prueba” ni tener que hacer grandes desembolsos.

Hoy en día prácticamente son unicornios. Me he metido a las típicas páginas de clasificados y solo he encontrado una unidad a la venta en toda España. Eso sí, a un precio realmente apetecible: 1.100 euros. La verdad que por ese dinero te llevas una moto muy polifacética con la que meterte en el mundillo sin apenas gastar dinero.

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Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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