Cuántas veces nos habremos encontrado con la situación en la que un coche, aparentemente nos ha visto pero inexplicablemente reemprende la marcha justo cuando nos estamos aproximando. Y cuando recriminamos al conductor por su actitud, la respuesta suele ser siempre la misma: es que no te he visto.
Este fenómeno es conocido como Look but Fail to See (Mirar pero no ver) y hasta ahora se pensaba que estaba detrás de muchos accidentes aparentemente inexplicables. Pero la realidad es otra, tal y como ha demostrado un estudio realizado por un equipo de investigadores del Reino Unido liderado por el doctor Peter Chapman y que ha sido publicado en PLOS ONE.
Más de un centenar de sujetos ha realizado tres tipos de experimentos diferentes en un moderno simulador. Este les ha permitido reproducir, de forma realista, las condiciones que nos podemos encontrar diariamente en la carretera. Con un sistema de seguimiento de la mirada (eye tracking), han podido además comprobar dónde estaban mirando en todo momento.

Gracias a este experimento lo que se ha podido comprobar es que los conductores sí habían visto al motorista, pero lo que ocurría es que no recordaban haberlo visto. Se constató que de 60 conductores que se aproximaban a un cruce, 20 de ellos no recordaban haber visto otro vehículo aunque la estaban mirando directamente y la probabilidad de no verlo si era una moto se quintuplicaba. Es lo que se conoce como Saw but forgot (Ver pero olvidar).
La sorprendente falta de memoria podría ser exactamente el motivo por el que estos accidentes parecen tan misteriosos
¿Por qué las motos pasamos desapercibidas para la memoria del conductor? Pues una explicación podría ser el hecho de que no representamos un peligro real para ellos. Nos explicamos con un ejemplo muy sencillo: llegamos a un cruce, miramos y vemos una moto (pero no la recordamos) por lo que decidimos salir provocando una situación de riesgo o incluso un accidente.
Ahora llegamos al mismo cruce pero lo que se aproxima es un camión. Ese camión puede estar lo suficientemente lejos para que su tamaño sea similar al de una moto que se encontrase más cerca, pero nuestro cerebro rápidamente capta que es un vehículo pesado y que nos puede hacer mucho daño. En la mayoría de ocasiones no nos olvidaremos de que está ahí.
Luego también se pueden solapar otros factores como la dificultad para percibir la velocidad del vehículo (en una moto es más difícil debido a su menor tamaño y agilidad) o que incluso las condiciones meteorológicas (sol o lluvia) agraven la situación.

Por otro lado y aunque parecía ser una buena solución, se está comprobando que la ropa de alta visibilidad con tonos amarillos no es la más visible en todas condiciones. Hay momentos o lugares en los que un amarillo casi no se aprecia (en Castilla, verano a las cuatro de la tarde mirando hacia el sol) pero otros tonos como el naranja o el rosa (ambos fosforescentes) sí suelen apreciarse mejor.
Estos nos lleva a otra situación similar a la del camión, pero en este caso con un motorista de la Guardia Civil. Para muchos conductores, su sola presencia representa un peligro y por lo tanto es muy difícil que no nos percatemos de que se aproxima hacia nosotros.
Lo que está claro es que no hay una solución válida para todos los casos. Y como nosotros no nos podemos poner en la piel (o mejor dicho en el cerebro) del conductor con el que nos vamos a encontrar, somos nosotros los que tenemos que practicar una conducción completamente defensiva: anticiparnos, saber ubicarnos en el carril para ser más visibles, realizar señales luminosas, etc.
Algunos salimos pensando que todos los que nos rodean nos intentarán matar. Es la única forma de llegar sanos y salvos a casa.
Ender
Japan Rules!!COMENTARIOS