La Henderson Board Track Racer de 1917 es una motocicleta única en el mundo, no hay otro ejemplar igual a este y eso es, por una sencilla razón: Henderson nunca fabricó una moto como esta. En realidad, esta board tracker es una motocicleta fabricada artesanalmente para competir en el Sons of Speed, una competición que se realiza en Estados Unidos en pistas de tablas de madera, como se hacía en los años 20.
Henderson Motorcycle Co. nunca competió en las populares pistas de madera, donde muchos pilotos, y donde marcas como Harley-Davidson, se forjaron un nombre. Henderson era algo más elitista y sus motos no eran adecuadas para esas carreras, sobre todo aquellas con motores de cuatro cilindros; con el motor colocado longitudinalmente, eran motos muy largas y pesadas. En su lugar, se centraron en carreras de resistencia y en récords de velocidad, dos tipos de pruebas donde destacaron muy especialmente. Sirva de ejemplo la famosa carrera de Alan Bedell de Los Ángeles a Nueva York, una prueba de 5.296 kilómetros, que se completó en siete días, 16 horas y 15 minutos. Todo un récord para la época.
La Henderson Board Track Racer de 1917, única en el mundo, en realidad comenzó sus días como una Henderson Model G de 1917. El Modelo G es la moto más avanzada de Henderson hasta la fecha, o eso dicen los expertos en motocicletas tan antiguas. Tenía lubricación por cárter húmedo, cambio de tres relaciones y un embrague de alta resistencia. Se dice que eran tan buenas que Henry Ford encargó una para su uso personal.

No se sabe qué fue de esta moto durante sus primeros años de vida, no hay documentos que atestigüen su historia. SE sabe que acabó en el Museo Wheels Through Time, de Dale Walksler, pero no tenía caja de cambios. La transmisión, según cuentan desde la casa de subastas Bonhams, fue cortada para montarla en un avión –imaginamos que durante la Primera Guerra Mundial–. Como no la usaba, precisamente por la falta de la transmisión, decidió regalarse a Paul Ousey, quien nada más verla, se dio cuenta del potencial.
Cogió la Henderson Model G y se la entregó a Billy Lane, de Choppers Inc., cuyo taller está en Daytona Beach. Le encargó la construcción de un chasis que le permitiera correr en la Sons of Speed. Para ello, se siguió las tendencias de la decára de los años 10, que era, básicamente, un chasis “hard tail” de tubos, con la transmisión separada del motor y colocada entre este y la rueda trasera. Manillar con los puños muy abajo y a los lados de la horquilla, sin freno delantero y un cambio con mando al lado del depósito.
En la restauración colaboró Larry Wood, una eminencia norteamericana con mucha experiencia en motocicletas de preguerra. Fue él quien desmontó el propulsor para rectificar y reconstruir, al tiempo que adaptaba una transmisión Triumph de tres relaciones.
Única en el mundo y especialmente bella, la Henderson Board Track Racer fue subastada en 2020 por Bonhams.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS