La Motorhispania RX 50 Racing apareció en una época muy diferente a la actual. Por aquel entonces, los ciclomotores todavía tenían un lugar en el mercado, antes de que las normativas acabaran con su presencia en las calles. Era una moto claramente enfocada a la chavalería, la cual tenía más ganas que medios y tenían que convencer a los padres para comprar un vehículo que acabaría por costar más de 3.000 euros.
Corría en año 2003, los motores turbodiésel dominaban las ventas, nadie pensaba en tener un SUV y los ciclomotores, aquellas motillos con motores de 50 centímetros cúbicos, todavía inundaban las calles con sus estridentes chillidos. En España no se les considera vehículos a motor y, teóricamente, no deben superar los 45 km/h –por construcción–, aunque todos sabemos que era muy sencillo superar esa velocidad sin hacer casi nada. Sobre todo en aquel lejano 2003, cuando todavía no era necesario que pasaran ITV –si no son vehículos a motor, ¿por qué deben pasar ITV?–.
La Motorhispania RX50 Racing representaba el sueño de muchos chavales, que podían ponerse a los mandos de una de estas pequeñas motos con tan solo 14 años –pasó a ser a los 15 años en 2018–, uno de los motivos para que los ciclomotores dejaran de dominar las calles de las ciudades, aunque el otro fue la posibilidad de conducir una 125 centímetros cúbicos con el carnet B con tres años de antigüedad.

El segmento de los ciclomotores estaba realmente nutrido, con opciones para todos los gustos, entre las que destacaban las motos deportivas, por supuesto. Y no eran pocas las opciones disponibles, pero sí eran caras, como cabe esperar. La RX50 Racing era una de esas opciones con aspiraciones deportivas, o muy deportivas en este caso, que volvían locos a los chavales gracias a un diseño bastante agresivo y a una serie de características copiadas de las deportivas más grandes.
Por ejemplo, el chasis era un doble viga característico de las motos deportivas, pero en este caso se fabricaba con acero y no con aluminio. Las suspensiones eran sencillas –horquilla hidráulica convencional Paioli delante–, pero presumía de frenos de disco perforados en las dos ruedas. El motor, por su parte, era un monocilíndrico de dos tiempos con 49,7 centímetros cúbicos que debería rondar los 8 o 9 CV como mucho, aunque no hay datos sobre las cifras de potencia o par. Su diseño era agresivo, con una postura de conducción muy racing y nada cómoda para el uso al que iba destinada, que no era otro que circular por la urbe.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS