A principios de los 80, la marca de Martorell se presentaba con su nuevo modelo, la Derbi Europa 75 RD, para intentar hacer las delicias de los más jóvenes del momento. Para ello, Derbi hizo una moto que por encima de cualquier cosa buscaba la sencillez de conducción y uso, ya fuera circulando en el día a día por carretera, o para una pequeña salida campestre en la que los caminos y el barro fuera la tónica del momento.
El concepto de una trail era el mejor acogido en ese momento, y por eso la marca optó por la creación del modelo protagonista de hoy en esta sección. Mecánicamente le dotó de un propulsor de algo más de 74 cc, derivado directamente del empleado en todos los ciclomotores de marchas de la época fabricados por Derbi, pero en esta ocasión dotándolo de un nuevo cambio de seis relaciones con embrague multidisco en baño de aceite.
La alimentación corría a cargo de un carburador Amal de 18 mm, que si bien parecía quedarse algo justo para la cilindrada de la que estaba dotada la Europa 75 RD, sí que venía bien a la hora de realizar unos consumos muy ajustados, nunca superiores a 5 litros a los 100 km, por lo que conseguimos autonomías de más de 200 kilómetros gracias a su depósito de algo más de 10 litros -con reserva incluida-.

La Derbi Europa 75 RD demostraba una gran polivalencia en casi cualquier terreno, gracias a un buen compendio entre sencillez y fiabilidad con el que la marca española había dotado a su modelo
Evidentemente, dada la sencillez mecánica y de los componentes en general, la Europa de 74 cc no destacaba por sus prestaciones, pero sí que era más que suficiente para los trayectos diarios en ciudad y si así lo deseaba su propietario, alguna salida a campo abierto sin más problemas que el de añadir gasolina y aceite.
Con una potencia declarada por Derbi de 7,5 CV a 6.800 RPM, el pequeño propulsor de la marca española era capaz de girar hasta casi las 8.000 RPM, aunque no era necesario apurar al máximo la mecánica para conseguir que se moviera con soltura, pudiendo alcanzar velocidades cercanas a los 100 km/h en condiciones favorables.
Para la parte, ciclo Derbi optó por un chasis tubular de doble cuna en acero, con unas suspensiones fabricadas por la misma marca y que contaban con una horquilla telescópica con hasta 170 mm de recorrido en el tren delantero y un sistema cantiléver asistido por un mono amortiguador en posición horizontal en la zaga, algo que no ayudaba mucho a nivel campestre, ya que tendía mucho a hacer tope a poco que el terreno se volviera algo inestable.
Con un motor de solo 7,5 CV, las prestaciones no eran el punto fuerte de la pequeña trail de Derbi, aunque eran más que suficientes para los desplazamientos diarios de sus propietarios de la época
La frenada corría a cargo de sendos tambores, por lo que podemos imaginarnos que este apartado no era el fuerte de la pequeña motocicleta catalana. Para la elección de neumáticos y llantas, los de Derbi optaron por unos Michelin de la época calzados en llantas de 21 pulgadas delante y 18 pulgadas detrás, respectivamente, que según pruebas del momento no eran los más acertados si deseábamos salir de la carretera y optábamos por los caminos.
Un punto a favor de la Europa era su contenido peso declarado en vacío por Derbi, que se quedaba en apenas 74 kilogramos, lo que nos da cuenta de lo liviana que era esta pequeña trail, gracias en parte a unas cotas bastante contenidas con una distancia entre ejes total de apenas 1.320 mm. La altura total de la Europa se quedaba en 1.135 mm y la anchura del manillar en 790 mm.
También es digno de mencionar el buen equipamiento que traía, en el que podíamos destacar su completo cuadro de instrumentos, dotado de velocímetro y tacómetro, así como su caja de herramientas lateral justo al lado del escape de tipo bufanda, que montaba o unos puños con lengüetas en sus extremos para que no se nos escaparan las manos del manillar cuando estuviéramos dándolo todo con ella. En la siguiente imagen se aprecia bien:
Lo que queda claro es que el modelo de Derbi no destacaba en general por nada, pero en el compendio total disfrutaba de una gran polivalencia y facilidad de uso. Eso, unido a un precio de la época de 109.000 pesetas, hacían de ella una de las opciones más atractivas del momento y por la que se decantaron muchos jóvenes de la época con espíritu RACER.
En la actualidad no hay muchas unidades supervivientes. Si te animas a hacer la restauración de una superviviente con necesidad de cariño, puedes inspirarte en el trabajo de Afro, que lo plasmó en el foro Amoticos en 2012.
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J. Rubio
Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.COMENTARIOS