La Honda CB500F es la apuesta de la firma nipona para el segmento naked A2, una moto que, como cabe esperar cuando es Honda quien está involucrada, no busca romper esquemas, pero sí convertirse en el arma para todo y en la referencia en cuanto a suavidad de funcionamiento, calidad de acabados y fiabilidad. La cuestión es, obviamente, que esas cosas, a veces, salen caras.
Y como ocurre muchas veces, la Honda CB500F fue un éxito de ventas. En el año 2015, por ejemplo, fue el modelo de la marca más vendido en España y además, con diferencia. En aquellos años todavía existía gente interesada en otras motos que no fuera SUV, o perdón, trail. Eso provocó que para la renovación del modelo, pusieran mucha atención en el mercado español. Y lo mejor de todo, es que hicieron caso a ciertas “peticiones” que se hicieron desde la prensa, como un tapón del depósito con bisagra, una maneta de freno con cinco posiciones, regulación en precarga para la horquilla y algún que otro detalle más.
La cuestión, en realidad, es que la Honda CB500F buscaba ser esa “primera moto grande” que, de paso, sembrara la semilla y abriera la puerta a otra Honda más grande y más cara, cuando el usuario fuera poseedor del carnet A. El planteamiento era el de moto barata, sencilla, pero Honda, por lo general, nunca hace motos baratas y sencillas. Incluso sus modelos más económicos, tiene detalles que los sitúan por encima de la competencia. Y no es que lo digamos nosotros, lo dicen aquellos que han podido probar la moto.

En general, la moto no presenta complicaciones innecesarias, como las suspensiones convencionales, un motor de dos cilindros refrigerado por líquido con potencia en el límite máximo permitido por el carnet A2 –48 CV–, frenos igualmente sencillos, un chasis de tubos de acero… Sin embargo, la combinación de todos los elementos daba como resultado un conjunto equilibrado, de funcionamiento suave y agradable, así como una eficacia que pocos se imaginan al ver la ficha técnica.
No es una moto deportiva y tampoco lo pretendía, el objetivo era ser versátil, fácil de conducir y manejable. No son pocos los que dijeron que costaba creer que fuera un modelo de acceso, una moto cuyo precio no llegaba a 6.000 euros en 2016. Algunas revistas no perdían la oportunidad de soltar la crítica a las prestaciones, como si los 48 CV no fueran suficientes para una moto de este planteamiento, al igual que se mencionaba lo fácil de su dinámica, como si, nuevamente, fuera insuficiente. Pero ya sabemos que, a veces, los análisis se hacen desde puntos de vista, quizá, demasiado personales.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS