La moto que os traemos hoy hasta nuestra sección, la Moto Guzzi MGS-01 Corsa, es el fiel reflejo de que Italia es el país de la pasión y el diseño, algo de lo que no nos cabe la menor duda. Simplemente con ver las realizaciones del maestro Massimo Tamburini en Ducati o las de Sergio Pininfarina en Ferrari, nos da una idea de los diseños que son capaces de crear los transalpinos en sus vehículos. Si a esto le unimos la calidad siempre presente en todos sus materiales, con el uso de metales nobles como el titanio o el magnesio, sabemos que el éxito está asegurado.
Lo que también es cierto es que, para poder llegar a esos niveles de calidad y terminación, los ingenieros de cualquier marca necesitan la predisposición de esta a financiar los sueños que deambulan por las mentes de sus creadores. Y ahí es cuando viene el problema, dado que vivimos en la época económica más feroz de la Historia y donde el ahorro en costes es una de las máximas en cualquier sector.
Algo así le pasó a nuestra protagonista de hoy, la Moto Guzzi MGS-01 Corsa. Una de esas motocicletas diseñadas por y para la historia, cargada de detalles y extras que la mayoría de motos del mercado solo pueden soñar. Esto es aún más latente, si la moto en cuestión se diseña única y exclusivamente para su uso en circuito, como es el caso de nuestra protagonista.

El proyecto de la mano de la empresa externa Ghezzi & Brian tenía como objetivo crear una motocicleta que un inicio sería empleada para un uso exclusivo en pista, aunque la idea era homologar dichas unidades para después crear una versión matriculable para calle, con una potencia algo inferior y unos costes menores.
Presentada en el salón Intermot Expo en el 2002, no fue hasta dos años después cuando se puso en marcha su producción, de la que solo se crearon 150 unidades, desde ese 2004 hasta finales de 2005, cuando la marca fue absorbida definitivamente por el grupo Piaggio, el cual paró la fabricación.
Como base mecánica se usó el bloque V2 a 90 grados de la Moto Guzzi Centauro, con cuatro válvulas por cilindro, inyección electrónica fabricada por Magnetic Marelli y refrigeración por aire. A este se le montaron cilindros con recubrimiento cerámico y pistones Cosworth, con una cilindrada final de 1.256 cc. Ya que esta mecánica disponía de una caja de solo cinco relaciones, se le acopló la del posterior modelo V11 de seis velocidades. Con todo, la MGS-01 Corsa era capaz de desarrollar 122 CV de potencia a la rueda.
En la parte ciclo no se escatimó, para así dotar al modelo de componentes de primera en todos sus elementos. Tanto horquilla delantera, con barras de 43 mm, como el monoamortiguador trasero, están firmados por los suecos de Öhlins. La frenada se encargó a Brembo, con dos discos delanteros de 320 mm y pinza radial de cuatro pistones para el tren delantero. Un solo disco de 220 mm y pinza de dos pistones hacían lo encomendado en la parte trasera.
Si a todo esto le unimos una carrocería totalmente fabricada en fibra de carbono, un basculante realizado a mano en aluminio o el empleo del mismo material en sus preciosas llantas de 17 pulgadas fabricadas por OZ, tenemos ante nosotros una bella escultura digna de estar en algún museo o el salón de alguno de sus acaudalados propietarios.
En definitiva, la Moto Guzzi MGS-01 Corsa es la viva imagen del poderío italiano cuando se le da mano para fabricar sueños. No obstante, y como era costumbre en las motocicletas de la marca transalpina, el peso no acompañaba al conjunto. Un chasis en acero y el peso del propulsor hacían llegar hasta los 192 kilogramos a esta bella montura, cifras bastante por encima de motocicletas diseñadas con el mismo fin.
Con todo, la MGS-01 Corsa, logró varios triunfos dentro de la pista, como, por ejemplo, durante dos años consecutivos (2006/07). Se hizo con la victoria en el circuito de Daytona a manos de Gianfranco Guareschi, en la anual Battle of the twins, carrera reservada únicamente para bicilindricas de 1.000 cc o más. También logró el título en el campeonato italiano Supertwins y participó en pruebas del mundial de resistencia, entre ellas la de Albacete.
En la actualidad hay algunas unidades de esta perfeccionada Moto Guzzi a la venta con precios poco aquilatados y al alcance de economías muy solventes. Teniendo en cuenta que en el año 2004 se podían reservar por algo más de 24.000 euros, en la actualidad tendrás que pagar por encima del doble para poder adquirir una. Algo, por otro lado, totalmente normal, dado el mercado en el que nos movemos en los últimos años, donde este tipo de vehículos están en auge como meras piezas de colección.

J. Rubio
Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.De tener mucha pasta sería de lo primero que me plantería para tandas, uno es así de “raro”, pero si una de mis motos favoritas de todos los tiempos es la V11, esta lo es en motos destinadas al circuito, pese a que su liga sea otra respecto a las motos que solemos tener en mente para tandas, esta una V-Due y una Ducati Supermono….