Cuando a finales de abril del año 2001 era presentada en Córcega a la prensa internacional nuestra protagonista del día, la Voxan Scrambler 1000, nadie podía imaginar que justo un mes después la marca iba a ser intervenida por la justicia francesa. Los sueños de muchos galos de tener por fin una motocicleta de alta cilindrada de la casa se iban a diluir cual chorro de agua cae por un grifo y termina en el desagüe sin que nada pueda evitarlo.
Así comenzó la vida comercial de esta ingeniosa motocicleta que era presentada en el Salón de París, justo cuatro años antes y coincidiendo con el casi nacimiento de la marca. Con un diseño atípico a lo que se estilaba en la época, obra de Glynn Kerr y Thierry Henriette, uno de los hermanos de Boxer Bikes, la Scrambler 1000 aunaba las condiciones suficientes para enamorar a todos aquellos clientes que buscaban algo fresco y diferente con la entrada del milenio.
Dos años hubo que esperar hasta que la empresa fuese adquirida por su nuevo propietario, Didier Cazeaux, el cual consiguió poner en marcha todos los modelos que Voxan había dejado en el tintero. En ese tiempo se volvió a repasar la Scrambler por completo y se hicieron algunos cambios respecto al modelo presentado al 2001 de la mano de Sacha Lakic, que entró a formar parte del nuevo proyecto.

Con lo que ya parece un camino despejado la marca francesa inicia en abril de 2003 la fabricación de sus motocicletas y la primera de ellas en salir del horno es precisamente nuestra protagonista. A medio camino entre una naked con posición y ruedas de trail y un tamaño ideal para hacerla una moto polivalente y cómoda de llevar, la Scrambler demuestra tener argumentos de sobra para triunfar.
La Voxan Scrambler 1000 debutó en 2003, después de dos años de incertidumbre en la marca. Con una gran personalidad y argumentos suficientes para enamorar a quien se decantara por ella, solo estuvo dos años en el catálogo de la marca francesa
Mecánicamente se recurre a un propulsor V2 a 72º de 996 cc, refrigeración líquida y ocho válvulas, capaz de rendir 85 CV de potencia a 7.500 RPM y algo más de 108 Nm a 6.500 RPM. La alimentación corre a cuenta de una inyección electrónica Magnetti Marelli con pasos de caudal de 49 mm, todo ello asociado a un cambio de seis relaciones. La Voxan Scrambler 1000 consigue alcanzar una velocidad punta cercana a los 210 km/h, algo por otro lado casi insufrible dada la casi nula protección aerodinámica que esta presenta.
En cuanto a la parte ciclo contaba con un chasis de doble cuna superior interrumpida con el motor en posición autoportante apoyado sobre unas suspensiones firmadas por Paioli, que se componían de una horquilla convencional en el tren delantero con barras de 43 mm de grosor y un recorrido de 155 mm sin posibilidad de reglajes. Para el tren trasero, un monoamortiguador con sistema progresivo de precarga de muelle y retención en la extensión hacían las labores que se le habían encomendado de manera óptima.

Para la frenada los galos recurrieron en este caso a un equipo suministrado por Nissin, que se conformaba a base de un doble disco de 296 mm delante y otro de 245 mm detrás, ambos mordidos por pinzas flotantes de dos pistones. A su vez estos estaban anclados a llantas en medida 100/90 R19 y 150/70 R17 delante y detrás, respectivamente, calzados con neumáticos mixtos que posibilitan la circulación tanto en carretera como en pistas y caminos de una manera efectiva en cualquiera de ellas.
Con una longitud total de 2.200 mm, la distancia entre ejes se quedaba en 1.490 mm, mientras que la altura al asiento se situaba en 820 mm. El peso final declarado por Voxan para su modelo estrella era de 190 kilogramos en vacío, aunque una vez incorporados los líquidos y combustible este llegaba a la cifra de los 215 kg.
Estéticamente saltaba a primera vista su doble silenciador superpuesto, la profusión de los cromados o su compacta estética, más cercana a una motocicleta de 600 cc tipo Honda CB 600 F que a una V2 con un poderoso propulsor de casi 1.000 cc anclado a ella. De alguna manera la marca francesa buscó hacer la motocicleta alrededor del motor, de ahí la utilización del tipo de chasis empleado, que una motocicleta tipo a la que colocarle este u otro motor que encajara bien.

A destacar el embriagador sonido que emanaban sus escapes, cercano a modelos de Harley-Davidson o las transalpinas por excelencia, las Ducati, que hacían de su conducción todo un placer para los sentidos; eso sí, siempre que no incrementaremos mucho el ritmo. De ser así deberíamos de agarrarnos bien a su manillar fabricado por Tomaselli -con inscripción en el mismo- si no queríamos salir volando.
En opción, y para solventar de algún modo el problema, la marca puso a la venta dentro de los opcionales un pequeño derivabrisas que ayudaba de alguna forma a poder mejorar esa tara que mostraba la moto, pero que no era la solución definitiva para poder finiquitar el mencionado hándicap.
Los de Voxan crearon con las Scrambler una moto polivalente y sencilla pero con un encanto especial que hacía de ella un modelo casi único en el mercado
El otro pequeño inconveniente era su depósito y la capacidad de este. Con tan solo 14,5 litros la autonomía no se presumía muy abultada, por lo que deberíamos estar siempre atentos al chivato de reserva si no queríamos vernos en mitad de la nada, con nuestra Scrambler sedienta y sin posibilidad de darle de beber.
Dejando a un lado estos pequeños detalles, la realidad es que la vida del modelo fue realmente corta. Justo un año después, los de Issoire presentaban su nuevo modelo, la Street Scrambler, básicamente una Scrambler con ruedas de carretera y un motor retocado que alcanzaba más de 100 CV de potencia, pero que ya no atesoraba ese toque irracional del que hacía gala nuestra protagonista sobretodo en la parte baja y media del cuentavueltas.
Con la llegada del modelo Street, también llegó la posibilidad de ver y probar las motocicletas galas, ya que hasta ese momento los modelos que se vendían era vía online, sin opción a pruebas o tan siquiera poder ver y apreciar nuestra nueva adquisición. En 2005 definitivamente la Scrambler 1000 salio del catalogo de Voxan, no sabemos si por no haber alcanzado los objetivos previstos por la marca o simplemente por renovación de la gama con la ya mencionada Street.
En la actualidad, y salvo que vayamos al mercado francés, es complicado encontrar alguna unidad de la Scrambler en venta. Lastima que no fuera más reconocida fuera de las fronteras del país galo, ya que pocas motocicletas ofrecían tanto y tan variado en su época, amén de la exclusividad de pertenecer a la única marca francesa que construía en serie modelos tan especiales como este.
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J. Rubio
Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.Soy muy fan de las Voxan, y como curiosidad, tengo “controlada” una unidad de la cafe racer en un naranja muy llamativo en una localidad del sur de la Comunidad de Madrid, estoy deseando cruzarme con el dueño para que me cuente, siempre me han atraído las motos pocos comunes y con personalidad.