La Yamaha AT90, también conocida como Small Twin 90, se lanzó al mercado en 1965 con unas características que hoy son tremendamente llamativas. Lo primero que se fija uno al ver la AT90 es en su tamaño; es una moto muy pequeña, con 1.820 milímetros de longitud sobre ruedas de 17 pulgadas muy delgadas. Luego, la vista se centra en el motorcillo de 90 centímetros cúbicos por una curiosidad: hay dos escapes.
Si por algo destacaron los fabricantes japoneses en su momento, fue por las diferentes soluciones que empleaban. Famosas fueron aquellas máquinas de carreras con motores muy pequeños y muchos cilindros, como aquella Honda de 250 centímetros cúbicos con seis cilindros –la RC166– o la Suzuki de competición con una caja de cambios de 14 velocidades –la Suzuki RK67–. Locuras que solo se hacían allá por los años 60, con el afán de destacar por encima del resto, de demostrar sus capacidades y de estar a la cabeza de la innovación.
Hoy día, esas soluciones tan descabelladas ni siquiera se plantean, la innovación se limita a la electrónica y a la aerodinámica y se logran grandes resultados, pero ya pocas cosas pueden llegar a sorprender. Si una marca lanzara una moto como las mencionadas, llenaría portadas día tras día durante mucho tiempo, sería la comidilla y las opiniones de todo tipo serían de lo más diversas.
Antes las cosas era muy diferentes y motos como la Yamaha AT90 parecían tener toda lógica. Una motocicleta sencilla, podríamos decir que básica, económica y con un claro enfoque práctico, con un motor de 90 centímetros cúbicos, ciclo “dos tiempos” y nada menos que dos cilindros. Dos cilindros para 90 centímetros cúbicos… Los pistones deben ser como los de una motosierra, muy, muy pequeños. Además, tenía una alimentación por doble carburador que se tomaba de las Yamaha YDS y el sistema Autolube Twin –de ahí las letras AT de su denominación–.
El sistema Autolube Twin es, sencillamente, un sistema de lubricación automático por separado, es decir, que no se mezclaba el aceite con la gasolina en el depósito. Se trata del primer sistema de lubricación automático del mundo y permitía que el motorcillo de dos pistones alcanzara las 8.000 revoluciones y rindiera 8,2 CV con seguridad. Sobre todo porque era refrigerado por aire. El par ascendía hasta los 7,4 Nm a 7.500 revoluciones, lo que deja claro que para moverse con soltura, el motor iba siempre muy revolucionado.
La pequeña Yamaha AT90 evolucionó con el paso el tiempo. En 1968 la potencia del motor ya llegaba a los 10,5 CV, y las ruedas pasaron a ser de 18 pulgadas pues pasó a ser la versión deportiva del modelo. En aquel año, Yamaha lanzó un nuevo motor de un solo cilindro que se dejó para las versiones “normales”.
El último bicilíndrico de 90 centímetros cúbicos llegó en 1971 con la Yamaha HX90, que venía a ser básicamente la misma AT90, pero con una carrocería de diseño más setentero.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS