La Montesa Cota 304 fue parte de la primera actualización del modelo realizada bajo el dominio de Honda, asegurando así la perpetuación del mismo más allá de la marca original.
Cuando apareció en 1968, la DT-1 sintetizó a la perfección lo que estaba pidiendo una buena parte de la juventud estadounidense con ganas de iniciarse al Motocross.
A pesar de todo lo que ocurrió a finales de los cincuenta, Montesa regresó a la competición por la puerta grande gracias a sus Impala en Montjuïc 1963.
Entre 1965 y 1968 se dio un proceso muy interesante en OSSA, viéndose cómo Eduard Giró daba una especial atención a la creación de una primera gama enfocada a la montaña
Las necesidades publicitarias en el mercado californiano exigieron el estreno de Yamaha en las carreras, siendo el GP de Santa Catalina en 1958 su estreno internacional.