Buell era un fabricante al que se podía considerar cualquier cosa menos convencional. De entrada, el empleo de motores Harley-Davidson ya hacía de sus creaciones algo muy interesante, pues Buell les daba un pequeño repaso para extraer más prestaciones.
Incluso cuando buscan hacer una moto algo más convencional, les sale algo completamente diferente a lo que había en el mercado, como ocurrió con la Buel 1125 CR –por Cafe Racer–, una naked que, salta a simple vista con ver las fotos, desprende carácter. Pero no solo carácter, aquella moto también tenía una notable personalidad motivada por su gran V2 de casi 150 CV. Sí, un V2 que, en esta ocasión, no tenía nada que ver con los V2 de Harley.
Decir que Buel buscaba una “motor convencional” es, obviamente, una forma de hablar, Buell nunca pretendió ser como los demás y a la vista estaba en determinados detalles. Por ejemplo, el chasis, un doble viga, mostraba unas dimensiones colosales –hacía las veces de depósito de combustible– y el basculante seguía el mismo camino. Elementos que, combinados con la escueta y compacta carrocería, parecían todavía más corpulentos. Destacaban las dos enormes entradas de aire a cada lado de la horquilla y lo corta de su distancia entre ejes.
El motor, un V2 a 72 grados con 1.125 centímetros cúbicos –de ahí el nombre de la moto–, era compartido con la Buell 1125 R, que era básicamente la misma moto pero con un carenado. Bueno, en realidad era al revés, la 1125 CR tenía su origen en la 1125 R. El caso es que el motor, que la marca denominó Helicon, rendía 148 CV a 9.800 revoluciones y nada menos que 111 Nm de par a 8.000 revoluciones.
Dicho propulsor no tenía nada que ver, como hemos dicho antes, con el motor Harley, era un desarrollo de BRP-Powertrain, o dicho de otro modo: desarrollado por Rotax. Un motor creado en exclusiva para Buell, capaz de alcanzar un máximo de 10.500 revoluciones y de lanzar a la 1125 CR hasta los 254 km/h, que no esta nada mal. Según la revista Cycle World, el motor rendía 99,9 kW –135 CV– a la rueda a 9.800 revoluciones y 102,9 Nm a 8.300 revoluciones.
Por supuesto, la Buell 1125 CR contaba con las típicas soluciones de la compañía, como el disco delantero periférico que, además, montaba una pinza de ocho pistones –solo montaba uno–. Un disco que tenía 375 milímetros de diámetro, pero claro, estaba montado en el aro de la llanta y no en el buje…
Otros detalles que, podría decirse, se adelantaron a las modas, fueron el colín recortado y el escape bajo el motor.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS