Si pensabas que habías visto todas las caras posibles de la Honda CBR 954 RR Fireblade, David Sánchez y su equipo en Bottpower han demostrado, como hacen tantas veces, que una de las Superbikes más míticas todavía tenía un secreto guardado. La Morlaco no es una preparación más; es un proyecto personal que ha evolucionado durante años hasta convertirse en una pieza de ingeniería que parece sacada de una película de ciencia ficción.
Menos carenado, más ingeniería
Lo que hace especial a la Morlaco no es lo que añade, sino lo que consigue ocultar. Cualquiera que haya desmontado una Fireblade sabe que bajo el plástico hay una selva de cables, sensores y manguitos. Bottpower ha diseñado un kit que reubica todo de forma magistral para dejar a la vista un chasis multitubular espectacular, que se acompaña de una suspensión delantera no menos llamativa. Dos elementos que son el centro, o casi, de todo el trabajo de Bottpower.
Los puntos clave de esta bestia
El trabajo realizado con la Morlaco presenta un cuidado con el detalle casi obsesivo, lo que permite presumir de una imagen muy limpia, pero al mismo tiempo, realmente bestia. Solo aquellos que conozcan el proyecto –que necesitó más de 20 años y a punto estuvo de no llegar a terminarse– serían capaces de afirmar cuál es el punto de origen.
Todo está creado de forma artesanal, como la carrocería, una serie de elementos de fibra de carbono reducidos a la mínima expresión. Sirva de ejemplo toda la sección trasera, que prescinde del subchasis y se sostiene por sí sola (y además, solo pesa 800 gramos). Y no podemos dejar pasar la mención al depósito de combustible, un elemento de material compuesto traído desde Estados Unidos fabricado con el mismo material que se usa para los coches de carreras.
La suspensión delantera es un sistema tipo Hossack, aunque, según el propio creador de la Morlaco, tiene algunas diferencias clave, como la pipa de dirección suspendida para poder usar rodamientos en lugar de las características rótulas del sistema Hossack; esto se traduce en menor rozamiento y más ángulo de dirección.
El sello de David Sánchez: Del CEV a Pikes Peak
Para entender la Morlaco hay que entender quién está detrás. David Sánchez, el alma mater de Bottpower, no es un customizador al uso; es un ingeniero de datos y telemetría con años de experiencia en el CEV (Campeonato de España de Velocidad) y en proyectos de Moto2. Esa obsesión por el rendimiento y la funcionalidad es lo que ha llevado a sus creaciones a ganar en escenarios tan despiadados como el Pikes Peak International Hill Climb.
En la Morlaco, esa herencia de competición se nota en que cada pieza de carbono tiene una función estructural o aerodinámica. No hay “postureo”, hay telemetría aplicada al diseño.
El triunfo de la visión personal
La Morlaco no es un “show bike” para estar parada en un salón. Es una moto pensada para ser pilotada a fondo. Mantienen el corazón de 152 CV de la Fireblade, pero lo envuelven en un traje de gala que pesa mucho menos. Es la demostración de que el talento valenciano en diseño y mecánica está al más alto nivel mundial.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS