Moto del día: BMW K100 Biturbo “World Record”

Moto del día: BMW K100 Biturbo “World Record”

Una creación única y artesanal, que por desgracia, nunca llegó a competir


Tiempo de lectura: 3 min.

La BMW K100 Biturbo es una de esas creaciones locas, que solo un puñado de personas son capaces de realizar. Una moto que nació con un objetivo claro: el récord de velocidad. Un deseo de un tipo llamado Manfred Wirth, un apasionado alemán por las motocicletas y por la velocidad absoluta, que se dedicó, entre otras cosas, a competir y a correr en pruebas privadas con motos BMW “apretadas” todo lo posible.

Manfred se hizo famoso por competir con una MKM 1000 de Mike Krauser, un especialista en preparación de motores BMW con quien tenía una magnífica relación. También contó con la colaboración de Siegfried Stütz, un especialista en turbos, que le ayudó a potenciar su bóxer alemán hasta los 140 CV. No obstante, el señor Wirth siempre quiso más y buscó dar un paso al frente en cuanto a prestaciones y poderío, con la idea de llegar, obviamente, más lejos en cuanto a velocidad pura y dura.

Así, con la idea de establecer varios récords mundiales en Nardo, Italia, se aseguró la ayuda de Stütz. Acto seguido, desechó el boxer que había usado hasta la fecha y optó por el motor refrigerado por líquido de la recién presentada –en aquel entonces– BMW K100. También tenía, según parece, localizado un chasis del especialista Nico Bakker, fabricado con aluminio y capaz de soportar las velocidades que se esperaban alcanzar –del orden de los 300 km/h–.

Fotografía procedente (incrustada mediante enlace) de 7-forum.com. La foto fue publicada por Christian Schütt el 14 de marzo de 2019

Stütz logró extraer, en un primer momento, 180 CV mediante la adopción de un turbo, aunque pronto quedó claro que no serían suficientes. También hacía falta mejorar la aerodinámica, lo que recayó en manos de UT Moto Racing, que fabricó un carenado de material plástico, así como un colín del mismo material, que le dieron un aspecto muy futurista.

El especialista Stütz realizó todo tipo de cambios en el motor: pistones Mahle, junta de culata de cobre, cigüeñal reequilibrado y aligerado, nuevos árboles de levas de admisión y hasta dos turbos, un KKK para bajas revoluciones y un turbo IHI para altas revoluciones, gracias a los cuales, más una mezcla de agua, metanol y glisantina inyectada en la admisión, lograron alcanzar los 280 CV. También se llegó a usar óxido nitroso, con lo que se llegó a unos nada despreciables 360 CV. El óxido nitroso no daba para más de seis minutos, pero era suficiente para, teóricamente, alcanzar los 350 km/h.

Y decimos “teóricamente”, porque la moto nunca llegó a correr en Nardo. La palabra más usada para describir el fracaso del proyecto es “disputa de competencias” y el proyecto se aparcó y quedó en el museo que el propio Wirth tenía en Pleidelsheim, Suabia. No obstante, Maanfred Wirth falleció en 2014 y su museo ya no existe, aunque la BMW K100 Biturbo encontró un buen hogar en otra colección privada del especialista en BMW Jochen Siebenrock.

Foto de cabecera se ha sacado de MotoPlus.nl
COMPARTE
Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

Alejandro Delgado