Moto del día: Crighton CR 700W

Moto del día: Crighton CR 700W

Una track bike ultraligera y artesanal impulsada por un motor rotativo de dos lóbulos que desafía los límites de la física sobre dos ruedas


Tiempo de lectura: 5 min.

La Crighton CR 700W no es una moto cualquiera, es una creación muy especial, totalmente artesanal y extremadamente cara. Pero no solo eso, tampoco es una montura que cualquiera pueda dominar, sobre todo cuando sus dos lóbulos Wankel chillan a pleno pulmón para superar los 200 CV.

La obsesión de Brian Crighton y el renacer del Wankel

El mundo de la motocicleta siempre ha girado en torno a la pasión, o eso dicen aquellos quienes se ponen a los mandos de una de estas máquinas. Pero más allá de lo que puedan decir, solo hay que echar un vistazo al panorama mundial, sin importar fechas, para ver que, en el fondo, algo hay de cierto. ¿Cómo si no se puede llegar a tener motos de más de 200 CV al alcance de todo el mundo? Además, son varias las formas de obtener esos “más de 200 CV” y, en ocasiones, resultan especialmente interesantes, como el caso de la Crighton CR 700W, una moto realmente bestial, con un sonido ensordecedor y tanta caballería como cualquier Superbike con motor tradicional de 1.000 centímetros cúbicos.

Brian Crighton llevaba más de treinta años obsesionado con una idea que muchos daban por muerta: el motor rotativo Wankel en motocicleta. Ex piloto y tres veces campeón británico de carreras, había pasado décadas modificando motores de Norton policiales accidentadas, convencido de que el concepto todavía tenía algo que decir. La CR 700W que llegó en 2022 era el resultado de esa obsesión: una track bike con motor rotativo de 220 CV y 129,5 kg en seco, construida a mano en una serie limitada de solo 25 unidades.

La marca nació formalmente en 2009, cuando Brian se unió a Rotron Power Ltd para desarrollar motores rotativos de nueva generación. La CR 700W fue el fruto de más de doce años de desarrollo, una moto que buscaba demostrar que el Wankel todavía podía competir en relación potencia-peso con lo mejor del mercado.

Mecánica rotativa y prestaciones de infarto

El motor “Rotron” que montaba era un rotativo de dos lóbulos, 690 centímetros cúbicos —345 centímetros cúbicos cada rotor—, con inyección electrónica y refrigeración por aire. Solo tres piezas móviles, sellos de los lóbulos de nitruro de silicio y recubrimientos de molibdeno y nicasil en todas las superficies de desgaste. El bloque entero pesaba apenas 24 kilos, o 43 kilos con la transmisión Nova de seis velocidades y embrague antirrebote acoplados. Entregaba 220 CV a 10.500 rpm y 142 Nm de par a 9.500 rpm, lo que se traducía en una relación potencia-peso de 1,68 CV por kilo; más cercana a una MotoGP que a cualquier superbike comercial disponible.

No era un dato frío de ficha técnica. Los pilotos que la probaron describieron la experiencia como “ser propulsado por la pista de despegue de un portaaviones en un F-35”. El motor, lejos de ser una bestia ingobernable, ofrecía un par utilizable, casi nulo de vibraciones y una entrega de potencia progresiva. La combinación de bajo peso, centro de gravedad bajo y ese par generoso la convertía en una moto ágil y precisa, con un comportamiento que recordaba más a las GP 500 de dos tiempos de antaño que a las superbikes modernas.

La Crighton CR 700W demostró que el motor rotativo Wankel aún tenía mucho que decir, resucitando una arquitectura salvaje en una obra maestra artesanal de 220 CV

Parte ciclo, artesanía y aspiraciones de récord

La parte ciclo también buscaba estar a la altura. Chasis y basculante de aluminio de serie 7000, ruedas Dymag de carbono, suspensión Öhlins o Bitubo ajustable —delantera de especificación superbike y trasera de recorrido especial—, frenos Brembo monobloque y neumáticos Michelin de competición. El depósito tenía 24 litros, la altura de asiento 810 milímetros y la distancia entre ejes 1.440 milímetros ajustable. Todo pensado para pilotos de élite que buscaban una experiencia de pista pura, sin concesiones al uso en carretera. La producción se limitó a solo 25 unidades hand-built, construidas por el propio Brian Crighton a sus 73 años, con un precio de partida de 85.000 libras —unos 115.000 euros—. Cada moto llevaba un número de serie, y la unidad número 15, construida en 2024, ya se anunciaba como una de las pocas disponibles en el mercado de segunda mano. No era una moto para el piloto promedio: era una herramienta de pista para élites, con una relación potencia-peso que asustaba incluso a pilotos experimentados.

También tenía un objetivo más ambicioso: convertirse en la primera moto con motor rotativo en superar las 200 mph en los eventos de velocidad máxima de Elvington y Bonneville. En 2022, un equipo llevó una unidad a Straightliners Top Speed en Elvington, Inglaterra, trabajando hacia ese hito. Aunque el récord absoluto no cayó, la moto demostró que el Wankel podía competir en velocidad punta con los mejores propulsores del mundo.

La CR 700W fue un proyecto nacido de la obsesión de un veterano de las carreras, una moto construida con cuidado artesanal por un hombre que llevaba décadas convencido de que el Wankel no había dicho su última palabra, y un recordatorio de que, a veces, la innovación no está en seguir la corriente, sino en recuperar lo que otros abandonaron.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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