Moto del día: Benelli BN 600i / TNT 600i

Moto del día: Benelli BN 600i / TNT 600i

La naked de 600 cc y cuatro cilindros que intentó revivir la receta clásica japonesa en plena metamorfosis del sector


Tiempo de lectura: 5 min.

La Benelli BN 600i —también conocida como TNT 600i en otros mercados— llegó en 2013 como primer desarrollo desde que la firma italiana entrara en la órbita de Qianjiang —propietarios también de Keeway, Morbidelli y QJ Motor— en el año 2005. Buscaba ofrecer un modelo de talante deportivo con una configuración muy típica de las marcas japonesas, un detalle, junto al origen chino de su motor, que no gustó nada a los fanáticos de la marca.

Contexto del mercado y la resistencia del tetracilíndrico

Allá por los primeros compases del siglo XXI, el panorama motociclista era muy claro: las deportivas reinaban como el deseo de infinidad de motoristas desde hacía décadas, mientras las calles empezaban a ver cómo su popularidad caía por toda clase de motivos. Al mismo tiempo, las roadster derivadas de esas deportivas, con sus motores de cuatro cilindros y altísimas revoluciones, tomaban un camino similar. Durante años fueron la opción lógica para quien buscaba una moto para todo, pero con la garra y el estirar de régimen de una deportiva radical; sin embargo, precisamente esa personalidad les llevó al borde del precipicio.

La solución, al parecer, fue sencilla: cortar dos cilindros y subir el cubicaje para compensar la pérdida de rendimiento. Así llegaron motos como la Yamaha MT-07, modelos que se reprodujeron como setas después de intensas lluvias, al tiempo que las Yamaha FZ6, Suzuki GSR600 o Kawasaki Z750 decían adiós al mercado. Curiosamente, las Kawasaki Z sobrevivieron con sus cuatro cilindros durante unos años, pero otras como la Honda Hornet se transformaron y, años después de su desaparición, volvieron al mercado adaptadas a la situación, es decir, con un motor de dos cilindros.

Sin embargo, antes de que eso ocurriera, una marca creyó que poner en circulación una naked con motor de 600 centímetros cúbicos y cuatro cilindros sería buena idea. Benelli, tras ser adquirida por los propietarios de QJ Motor —la empresa china Zhejiang Qianjiang—, puso en las calles la BN 600i en el año 2013, conocida en otros mercados por el nombre de TNT 600i —denominación ya conocida en la marca—. Una moto que adoptaba la vieja receta nipona que llenó las calles durante décadas, en una época en la que esa receta estaba abocada a desaparecer.

Benelli no quiso inventar nada nuevo para llamar la atención en 2013. Le bastó con mirar hacia atrás, coger un segmento que antaño había sido territorio de tetracilíndricas y decidir que, por una vez, la prioridad no sería seguir la corriente de las marcas dominantes. La BN 600i era una naked con motor de cuatro cilindros en línea, 600 centímetros cúbicos y una estética agresiva, creada por una marca que, bajo propiedad china, intentaba volver a sonar en Europa.

El contexto no podía ser más claro. En los dosmiles, el segmento de las naked de 600 estaba copado por bloques de cuatro cilindros que lo habían petado: la Yamaha FZ6, la Honda Hornet 600, la Suzuki Bandit 600 y luego la GSR600 habían demostrado que un tetracilíndrico podía ofrecer un carácter, un sonido y una entrega de potencia que las bicilíndricas no igualaban. Benelli quiso recuperar ese espíritu con la BN 600i, aunque llegaba tarde a una fiesta que ya se estaba vaciando.

Benelli TNT 600i

La Benelli BN 600i demostró que una marca resucitada podía plantar cara a la tendencia bicilíndrica del mercado apostando por el carácter inconfundible de un motor de cuatro cilindros

Mecánica, parte ciclo y veredicto dinámico

Oculto bajo un chasis mixto de acero y aluminio trabajaba un tetracilíndrico en línea transversal de 600 centímetros cúbicos, cuatro válvulas por cilindro y refrigeración líquida. La inyección electrónica con cuatro cuerpos de admisión de 38 milímetros alimentaba sus 82 CV a 11.500 rpm y 52 Nm de par a 10.500 rpm. No era un bloque diseñado para impresionar en una ficha técnica frente a las japonesas más modernas, pero sí para ofrecer un sonido inconfundible, una entrega de potencia progresiva y ese tacto de cuatro cilindros que las bicilíndricas no podían imitar.

La parte ciclo también buscaba estar a la altura. Chasis desmontable con entramado de tubos de acero delante y estructura de aluminio fundido detrás, horquilla invertida de 50 milímetros con 120 milímetros de recorrido, frenos dobles de 320 milímetros delante con pinzas radiales y disco trasero de 240 milímetros. El peso en orden de marcha se quedaba en 215 kg, con un depósito de 15 litros que no invitaba a viajes muy largos, pero sí a rutas urbanas y salidas de fin de semana.

En su momento, la prensa destacó ese motor tetracilíndrico como el principal atractivo de la moto: un bloque con carácter, sonido y una entrega de potencia que la alejaba de las bicilíndricas dominantes. Pero también señaló sus límites: una electrónica básica, unos acabados que no alcanzaban el nivel de las japonesas consolidadas y un comportamiento que, aunque correcto, no terminaba de estar a la altura de rivales más experimentadas. Era una moto honesta en su planteamiento, pero que llegaba en un momento en el que el mercado ya había empezado a mirar hacia otros segmentos.

La BN 600i se mantuvo en catálogo hasta 2016, justo cuando las naked de 600 centímetros cúbicos apenas tenían hueco frente al aluvión de bicilíndricas repletas de par a medio régimen. No fue la moto que devolvió a Benelli a la primera línea del mercado, pero sí cumplió su papel: demostrar que una marca resucitada podía ofrecer un cuatro cilindros en un terreno donde casi nadie se atrevía ya a hacerlo.

Fue un intento honesto de recuperar un espíritu perdido, una moto construida con esmero pero lastrada por un timing comercial que no jugaba a su favor, y un recordatorio de que, a veces, tener razón técnica no basta si el mercado ya ha decidido otra cosa.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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