Moto del día: KTM 250 SX-F

Moto del día: KTM 250 SX-F

Antes de que KTM dominara el motocross con motores de cuatro tiempos, tuvo que romper varios de ellos


Tiempo de lectura: 5 min.

A principios de los años 2000, KTM ya era una referencia en motocross, pero lo era por sus dos tiempos. La 125 SX había ganado el campeonato del mundo de su categoría con tres pilotos distintos entre 2000 y 2003, y la marca tenía motivos de sobra para sentirse cómoda con la fórmula que la había llevado hasta ahí. El problema era que el resto del mundo se movía hacia otro sitio. Los cuatro tiempos llegaban, y KTM lo sabía.

Un desarrollo duro: la 250 SX-F nació de la sobreingeniería

El proyecto que daría lugar a la 250 SX-F empezó en 2003, y según contaría años después Dirk Gruebel -entonces técnico del equipo de carreras y hoy responsable de proyecto en la marca-, el desarrollo fue duro de verdad. Las primeras versiones tenían árboles de levas accionados por engranajes y soluciones técnicas demasiado ambiciosas para su propio bien. Gruebel lo resumió sin medias tintas: “estaba sobreingenierizada, había demasiada frecuencia en el conjunto, y la moto se rompía pieza tras pieza hasta que tocaba volver al taller”. No era un desarrollo cómodo. Era el tipo de proceso que separa a una marca que se rinde de una que sigue insistiendo.

2004: KTM llega a la nueva categoría MX2 justo en el momento ideal

KTM insistió, y a tiempo. La nueva categoría MX2 del Mundial de Motocross sustituyó a la antigua clase de 250 centímetros cúbicos en 2004, justo cuando la marca austriaca tenía lista una versión de competición lo bastante depurada para salir a pista. El veintiuno de marzo de ese año, en el barro del circuito belga de Zolder, debutó el nuevo formato del campeonato. Marc de Reuver ganó la primera manga bajo la lluvia, y Ben Townley se llevó la segunda y el Gran Premio. Townley terminaría llevándose el título inaugural de MX2, y lo hizo describiendo su propia moto como un cohete vergonzosamente rápido. No era una opinión aislada: De Reuver, tras la victoria de Zolder, ya había dicho que sentían que tenían la moto más competitiva de la parrilla.

Más que una victoria deportiva: la prueba de que el desarrollo mereció la pena

Aquello no fue solo una victoria deportiva. Fue la prueba de que el desarrollo accidentado de 2003 había merecido la pena, y de que KTM tenía entre manos algo más que un proyecto experimental.

La versión de calle llegó poco después, ya como modelo de producción para el año 2005, y se construyó sobre un planteamiento que en aquel momento resultaba poco habitual. El motor era un monocilíndrico de cuatro tiempos de 249 centímetros cúbicos, refrigerado por agua, capaz de entregar alrededor de 40 CV. La caja de cambios era de seis velocidades, cerrada y precisa, con un embrague hidráulico de la firma Magura que ofrecía un tacto consistente y una vida útil notable. El chasis era un doble cuna central en acero cromo-molibdeno, suspendido sobre una horquilla invertida WP de cuarenta y ocho milímetros y un amortiguador trasero del mismo fabricante con sistema PDS sin bieletas.

KTM 250 SX F 2005

Fiabilidad inesperada: la prensa especializada se sorprendió

Las primeras pruebas de la prensa especializada coincidieron en algo poco frecuente para una moto recién nacida: la sensación de fiabilidad. Llegó demasiado tarde a la temporada de comparativas del año como para entrar en los grandes shootouts, pero los probadores que pudieron acumular horas con ella señalaron que, tras una docena de horas duras de uso entre nivel intermedio y profesional, no habían sufrido ninguno de los problemas que suelen acompañar a una moto de primera generación. Para una marca que un año antes rompía árboles de levas en cada sesión de pruebas, era un cambio notable.

En pista, la 250 SX-F dejó una sensación que muchos probadores describieron como inesperadamente familiar. El motor trabajaba bien tanto en tramos técnicos y cerrados como en zonas abiertas y rápidas, con una entrega de potencia que invitaba a confiar desde la primera vuelta. El chasis de nueva generación resultaba ágil sin perder esa estabilidad que los pilotos asociaban con KTM, y los frenos Brembo se ganaron elogios casi unánimes por su potencia, aunque algunos probadores tardaron varias vueltas en acostumbrarse a la contundencia con la que mordían desde el primer dedo.

Lo que la 250 SX-F representó para KTM: demostrar que podía competir con las japonesas

Lo que la 250 SX-F representó para KTM no fue solo un modelo de catálogo más. Fue la prueba de concepto de que la marca austriaca podía competir de tú a tú con las japonesas en el terreno de los cuatro tiempos, algo que en 2003 todavía estaba por demostrar. El desarrollo accidentado, los árboles de levas rotos, la sobreingeniería de las primeras versiones: todo eso se convirtió en la base técnica sobre la que se construyó después una de las motos más laureadas de la historia del motocross. Desde aquel título inaugural de 2004, la 250 SX-F ha sumado dieciséis campeonatos más de MX2 con once pilotos distintos, el más reciente en 2025.

No está mal para una moto que, en sus primeras versiones de prueba, ni siquiera terminaba una sesión completa sin romperse.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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