Moto del día: Moto Guzzi Eldorado 850

Moto del día: Moto Guzzi Eldorado 850

Con su carismático motor bicilíndrico en V transversal y una robustez a toda prueba, la máquina de Mandello del Lario demostró que el confort de larga distancia no era propiedad exclusiva de Milwaukee


Tiempo de lectura: 5 min.

La Moto Guzzi Eldorado 850 era una de esas motos grandes que parecían sencillamente invencibles. Con su motor bicilíndrico en V transversal, su transmisión por cardán y un planteamiento firmemente orientado al viaje, esta montura se posicionó como la gran tourer italiana de los años setenta, abriendo un camino en el mercado de larga distancia que ninguna otra marca del continente podría ignorar.

La expansión del turismo sobre dos ruedas

Aquella década supuso el momento de la gran expansión para las motocicletas de gran turismo. Las marcas estadounidenses y algunas europeas ya habían concebido máquinas con vocación rutera, pero la firma del águila llegaba con una idea muy diferente: una moto que no solo fuera capaz de devorar kilómetros, sino que también resultara cómoda, fiable y fácil de utilizar en el día a día. La Eldorado 850 apareció precisamente como la respuesta más lógica a esa necesidad.

La factoría de Mandello del Lario llevaba años demostrando su valía en diversos segmentos con modelos que ya son leyenda. La evolución técnica desde la primera V7 de 1967 hasta llegar a esta 850 mostró una continuidad impecable y un enfoque nítido: un bloque en V a 90 grados, una transmisión secundaria limpia y una posición de conducción pensada para sumar jornadas enteras de ruta sin necesidad de pelearse con el manillar.

Esta variante heredaba la arquitectura básica de sus predecesoras, pero cubicando un motor de 843 centímetros cúbicos con dos válvulas por cilindro. El bloque entregaba 50 CV a 6.200 rpm y un par máximo de 68 Nm a 4.500 vueltas. La caja de cambios de cinco velocidades, sumada al tacto del cardán, ofrecía transiciones precisas y, por encima de todo, una necesidad de mantenimiento drásticamente reducida.

Ergonomía de crucero y protección transalpina

El carenado parcial de su diseño trabajaba de forma notable contra el viento, equipando una pantalla y unos faldones que lograban mantener las piernas relativamente secas cuando el clima empeoraba. La altura del asiento, situada a solo 72 centímetros del suelo, la volvía una moto muy accesible para cualquier envergadura, mientras que los manillares anchos y las plataformas relajadas evitaban castigar la espalda. Además, unos acertados topes de goma en los estribos amortiguaban las vibraciones mecánicas, previniendo los molestos calambres en las rodillas.

“No estaba hecha para buscar el cronómetro ni hacer caballitos, sino para cruzar continentes. Su robustez en condiciones extremas fue tal que terminó conquistando a la mismísima policía estadounidense.”

Moto Guzzi Eldorado 850

En el apartado ciclo, la horquilla delantera telescópica absorbía con solvencia las irregularidades del asfalto a velocidad constante, complementada por una suspensión trasera ajustable. En su configuración estándar destacaba por un rodar sumamente dulce, lo que confirmaba que cada elemento del chasis se había calibrado en favor de la comodidad en trayectos largos. Por su parte, el freno de tambor delantero requería una mano firme en la maneta, aunque la progresividad de todo el conjunto era más que correcta para el peso de la máquina.

La Eldorado 850 se mantenía imperturbable en los virajes amplios, exhibiendo sus mejores virtudes en las grandes rectas. Con el acelerador abierto y los neumáticos en su temperatura óptima, la moto se colocaba exactamente allí donde el piloto apuntaba con la mirada. A unos 110 km/h el motor trabajaba en un régimen totalmente relajado; era capaz de mantener cruceros de 130 km/h durante todo el día, aunque si se buscaba su límite cerca de los 145 km/h, las oscilaciones del gran V2 aumentaban hasta invitar a relajar el ritmo.

El mito indestructible que conquistó a la policía de EE.UU.

El selector de marchas apenas precisaba una mínima presión con el pie gracias a un reenvío muy bien parido. El empuje real del bajo régimen emergía con fuerza a partir de las 3.000 rpm, estirándose con una tremenda linealidad hasta las 6.000 vueltas. El sonido del bicilíndrico transversal abriendo gas a fondo era inconfundible, siendo el característico repique de los pistones rebotando contra los flancos del carenado el único detalle mecánico que podía achacársele.

Con 50 CV de potencia y una primera velocidad tirando a larga, no era una montura diseñada para buscar exhibiciones ni levantar la rueda delantera, pero a cambio ofrecía una diversión genuina y honesta en carreteras secundarias. Su precio de la época la situaba como una alternativa sumamente competitiva dentro del sector del gran turismo; incluso equipándola con accesorios opcionales de rendimiento, la factura final resultaba económica al compararse con sus rivales directas.

Esta Guzzi tuvo además una presencia institucional muy potente en los Estados Unidos, donde se vistió con los colores de patrulla en los departamentos de policía de varias ciudades clave. La prensa especializada de la época la encumbró rápidamente como una moto robusta, casi indestructible, apta para soportar el castigo del servicio diario sin rechistar.

Al final, la Moto Guzzi Eldorado 850 tenía la virtud de convertir a los moteros más escépticos en auténticos devotos de su particular configuración mecánica. Un chasis de roca, un motor desbordante de carisma y unos acabados de calidad fueron sus argumentos. Su legado perdura hoy en día como el ejemplo perfecto de una rutera total, con alma de viaje y un carácter italiano absolutamente inconfundible.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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