Moto del día: Yamaha Jog (CE50E)

Moto del día: Yamaha Jog (CE50E)

El scooter de los 80 que conquistó Japón con alma de zapatilla deportiva


Tiempo de lectura: 3 min.

La Yamaha Jog CE50E fue el scooter que entendió a los jóvenes japoneses de los 80 antes que nadie. Un 50 cc de dos tiempos, ligero, ágil y con una imagen de zapatilla deportiva que encajaba a la perfección con la vida urbana de la época.

Yamaha lanzó la Jog en marzo de 1983 como un sports scooter con un concepto muy claro: ligereza, diversión y estilo. El nombre Jog, que en inglés significa correr a ritmo suave, reflejaba esa idea de movimiento constante, de ir de un lado a otro sin esfuerzo. La CE50E cumplía ese papel con un motor de 49 cc, dos tiempos, refrigerado por aire y 4,5 CV a 7.000 rpm, acoplado a un chasis que apenas pesaba 49 kilos en seco.

El corazón y la agilidad del dos tiempos

El corazón de la Jog era un monocilíndrico de dos tiempos con admisión por láminas, transmisión CVT y arranque eléctrico. Desarrollaba 4,5 CV y 5,3 Nm de par, cifras que, unidas a los 49 kilos de peso, le daban una relación potencia-peso envidiable para un 50 cc de la época. La aceleración era viva, el cambio automático eliminaba cualquier complicación y el consumo se mantenía en niveles muy bajos.

La parte ciclo reforzaba ese carácter urbano y deportivo. Horquilla telescópica delantera, doble amortiguador trasero, frenos de tambor en ambas ruedas y neumáticos de 10 pulgadas con un dibujo específico para mojado y seco. La batalla de 1.015 milímetros y la altura del asiento de 730 milímetros la hacían muy manejable, incluso para conductores de baja estatura o sin experiencia previa.

Yamaha JOG CE50E (2)

no era la más potente ni la más equipada, pero sí la que mejor captó el espíritu de una generación que buscaba movilidad, diversión y estilo sin complicaciones

Diseño y éxito comercial

Su diseño era el gran argumento de venta. Yamaha diseñó la Jog con la imagen de una zapatilla deportiva: líneas limpias, plásticos bien encajados, colores vivos y una estética que no intentaba imitar a las motos grandes, sino que asumía su condición de scooter urbano y juvenil. En 1984 recibió nuevos colores con sabor más urbano, un dibujo de neumático diferente y un sistema de seguridad para el arranque, pero la base mecánica y estética seguía siendo la misma.

El precio de lanzamiento fue de 109.000 yenes, una cifra competitiva que la situaba al alcance de estudiantes y trabajadores jóvenes. Ese posicionamiento, unido a su fiabilidad y a su imagen moderna, la convirtió en un éxito inmediato en Japón y en otros mercados asiáticos. Con el tiempo, la Jog evolucionó hacia versiones más potentes, con frenos de disco y motores actualizados, pero todo comenzó con esta CE50E, el modelo que definió la identidad de la saga.

La Jog CE50E marcó un antes y un después en la forma de entender los scooters de 50 cc en Japón. No era la más potente ni la más equipada, pero sí la que mejor captó el espíritu de una generación que buscaba movilidad, diversión y estilo sin complicaciones. Hoy, esa primera Jog se ha convertido en un icono del diseño japonés de los 80 y en una pieza muy valorada por coleccionistas y preparadores de scooters clásicos.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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