Moto del día: Moto Morini 350 K2

Moto del día: Moto Morini 350 K2

El canto de cisne del V2 de Franco Lambertini


Tiempo de lectura: 4 min.

La Moto Morini 350 K2 era la demostración de que, diez años después de su debut, el motor bicilíndrico diseñado por Franco Lambertini seguía siendo lo mejor que tenía la marca de Bolonia, aunque la moto que lo envolvía ya olía a los cambios drásticos que se avecinaban antes de pasar a manos de Cagiva.

A principios de los ochenta, el panorama para los fabricantes europeos medianos era una auténtica partida de supervivencia. Las marcas italianas de toda la vida, acostumbradas a una producción artesanal y a fidelidades casi familiares, se encontraban con que los fabricantes japoneses habían invadido el continente con una artillería pesada de cuatro cilindros, fiabilidad implacable y una estética futurista que dejaba en evidencia los catálogos del viejo continente.

En ese escenario, Moto Morini no podía permitirse el lujo de desarrollar un propulsor nuevo desde cero, pero tampoco podía seguir vendiendo la misma estética de los setenta si quería sobrevivir en los concesionarios. La jugada exigía conservar la joya de la corona —aquel bloque en V que tantos éxitos morales les había dado— y enfundarlo en un traje que conectara con los gustos del momento, aunque eso supusiera flirtear peligrosamente con los cánones estéticos que llegaban de Asia y que tantos dolores de cabeza provocaban a los puristas del producto nacional.

Cuando Alfonso Morini murió en 1969, muchos temieron por el futuro de la empresa. Su hija Gabriella tomó el timón y contrató a un joven ingeniero que llegaba de Ferrari, Franco Lambertini, el cual diseñó un propulsor sin precedentes: un bicilíndrico en V a 72 grados, refrigerado por aire, con culatas Heron —en las que la cámara de combustión se talla en el pistón y no en la culata, una solución heredada de la Fórmula 1 de la época—. Mostrado en el Salón de Milán de 1971, salió a la venta en 1973 en la 3 1/2, con otra novedad muy avanzada: el árbol de levas movido por una correa dentada de goma, además de encendido electrónico y caja de 6 marchas.

Aquel motor fue una fuente inagotable de modelos, con más de 85.000 motos construidas por la familia en dos décadas, pero a comienzos de los ochenta el mercado era otro. La competencia japonesa apretaba y Morini necesitaba renovar su imagen sin cambiar el corazón. La solución fue un modelo nuevo, más moderno, para sustituir a la 3 1/2.

Moto Morini 350 Sport K2

Nacida en 1983 para insuflar aire fresco a la marca boloñesa frente a la invasión japonesa, la Moto Morini 350 K2 envolvió el legendario motor bicilíndrico en V a 72° con culatas Heron —diseñado por Franco Lambertini— en una estética moderna con carenado tipo bikini; una montura ligera de apenas 150 kg y 35 CV que supuso el último gran bastión independiente antes de la compra de la compañía por parte de Cagiva

Estética de influencia japonesa y el motor V2 de culatas Heron

La 350 K2, presentada en el Salón de Milán de 1983 y fabricada hasta 1987, era esa renovación. Ocupaba una posición intermedia entre la 3 1/2 Standard y la Sport, con un árbol de levas más tranquilo que el de esta última y una estética muy distinta: un faro rectangular integrado en un pequeño carenado con una minipantalla, un asiento corrido, un asidero para el pasajero, dos escapes —uno a cada lado— y llantas de aleación de 7 radios. A algunos les pareció demasiado japonesa. Se vendía en dos combinaciones: roja con detalles plateados y bastidor rojo, o plateada con detalles rojos y bastidor negro.

Debajo seguía el V2 de 344 centímetros cúbicos, de 62 por 57 milímetros, con varillas y balancines, dos válvulas por cilindro, una compresión de 11 a 1, dos carburadores Dell’Orto de 25 milímetros, escape LaFranconi y unos 35 caballos de potencia a 8.000 revoluciones por minuto. La caja de 6 marchas, el embrague multidisco en seco y la distribución por correa seguían siendo marca de la casa.

Parte ciclo y comportamiento en carretera

Pero era en la parte ciclo donde la K2 mostraba su mejor cara: un doble cuna de acero con suspensiones Marzocchi —una horquilla de 35 milímetros con 150 milímetros de recorrido y dos amortiguadores traseros— y frenos Grimeca, con unos 150 kilos en seco y un depósito de 15 litros. El asiento, a 780 milímetros del suelo, la hacía accesible, y las descripciones actuales hablan de una moto ágil y muy fácil de llevar, ideal para carreteras de curvas.

Su vida fue corta. En 1987, Cagiva compró Moto Morini y la K2 dejó paso a la Dart, que metía el mismo V2 de 350 centímetros cúbicos en un chasis derivado de la Freccia 125. Sin embargo, su motor siguió dando juego: el de la K2 fue el que alimentó la trail Kanguro y la custom Excalibur.

Hoy, la K2 es de esas motos que casi nadie recuerda, y todavía se pueden encontrar por entre 2.200 y 3.500 euros en los anuncios italianos de clásicas. Hay incluso un ejemplar de 1986 sin estrenar a la venta en Estados Unidos, casi cuatro décadas después de salir de fábrica.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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