Cuánto ha cambiado el segmento de las Superbikes, está casi irreconocible. Antes, seguro que lo recordarás, las Superbikes se caracterizaban por tener motores de hasta 750 centímetros cúbicos si tenían cuatro cilindros, y hasta 1.000 centímetros cúbicos si tenían la mitad. Eso daba lugar a diferencias entre japoneses y europeos, que durante muchos años fue una constante, con europeos apostando por los dos cilindros y japoneses haciendo lo propio por los tetracilíndricos. Sin lugar a dudas, fue una época genial que sirvió para poner en circulación motos como la Aprilia RSV 1000 R.
A finales de los 90, Aprilia se había propuesto asaltar el título de Superbikes con una moto que sorprendió a muchos: la Aprilia RSV Mille. Con un motor desarrollado por Rotax, dos cilindros y 998 centímetros cúbicos, esta Superbike no solo era rápida, también era la más grande y aerodinámica de su categoría, desprendía ese aura típico de montura italiana y se convirtió, rápidamente, en la rival más directa de la Ducati 916/998. De hecho, la rivalidad entre italianos era elevadísima, y un simple tropiezo en una de las marcas, era celebrado como una victoria en la otra.

Para el año 2004, la Aprilia RSV cambia por completo, pero mantiene la esencia de moto muy deportiva con motor de dos cilindros en V. Estéticamente cambia radicalmente, se hace más afilada, más agresiva, sigue siendo una moto relativamente grande, pero ya no lo es tanto como la generación anterior y la aerodinámica se mantiene como uno de los puntos fuertes, pero no con tanto margen como antes. Ahora el carenado frontal es más pequeño, más puntiagudo, y hay que aplastarse todavía más sobre el depósito, al tiempo que la posición de conducción es más radical, lo que hace que sea algo más incómoda. Nada que no se pueda sacrificar para ser la más rápida del mundial de Superbikes.
Como toda motocicleta deportiva italiana, era muy cara, pero a cambio, se tenía un equipamiento de primer nivel que no alcanzaban los japoneses: carenados de fibra de carbono en las versiones “de homologación”; suspensiones Öhlins “pata negra”, frenos Brembo, silenciosos Akrapovic… era un compendio de componentes que dejaba sin aire, y sin dinero en la cuenta, claro. Solo la Ducati 999 –se lanzó al mercado en 2002– se podía poner al mismo nivel en equipamiento y en precio.

Pero además de todo esto, había muchas más cosas. El chasis era totalmente nuevo, un doble viga de aluminio que abrazaba el V2, que recibía la denominación de V60 Magnesium y un montón de cambios con respecto a la primera RSV Mille. Además de superar la Euro 3, la potencia alcanzaba los 105 kW a 10.000 revoluciones –143 CV– y 101 Nm a 8.000 revoluciones, que le permitían alcanzar los 280 km/h según datos oficiales de la propia marca. Por supuesto, se añadió un ram air que Aprilia llamaba Air Runner, que aumentaba el flujo de aire al motor a alta velocidad y contaba con una gestión electrónica para controlar todo lo que ocurría. El Air Runner también hacía una función estructural. El cambio, como siempre, manual de seis relaciones y además, con embrague antirrebote.
Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS