Moto del día: Alfer Enduro 125

Moto del día: Alfer Enduro 125

Diseño nacional y corazón italiano para batallar en el barro


Tiempo de lectura: 4 min.

Francisco Almirall y Ramón Fernández fundaron en 1982 Alfer, aunque inicialmente el primero ya había dado forma al proyecto un tiempo atrás bajo el nombre de Almirall Moto, con la idea fundamental de fabricar algunas unidades bajo encargo para pilotos privados que disputaban las diferentes competiciones a nivel nacional y europeo en la disciplina de enduro.

En aquella primera etapa, la marca de Cerdanyola se encargaba de la producción de las motocicletas casi en su totalidad, con algunas excepciones, en las que se incluia los propulsores que llegaban directamente desde Milán tras el acuerdo que Alfer había firmado con Hiro para tal fin.

Tras poco más de dos años de coalición entre ambas marcas, y por falta de continuidad por parte de los italianos en la fabricación de los motores, además de que estos no gozaban de un afinamiento adecuado bajo el criterio de Alfer, la marca decidía cerrar un nuevo acuerdo con otra empresa del país transalpino, Villa, para el suministro de las mecánicas de sus motocicletas.

Tras aquella unión nacería la Alfer Enduro 125, o E-125, una motocicleta derivada directamente de la que se haría con el campeonato nacional de enduro de 1986, estando a los mandos de ella el joven piloto Jordi Girona. Aquella versión para calle llevaría algunos cambios a nivel de parte ciclo, buscando poder abaratar costes de fabricación y por ende el precio final a pagar por ella. Aun así nos encontrábamos ante una de las mejores motos de campo del momento, donde la firma catalana saboreaba las mieles del triunfo y ponía a disposición de su clientela el fruto de varios años de trabajo y esfuerzo.

Alfer Enduro 250 2

Alfer E-250

La Alfer Enduro 125 era prácticamente una réplica con la que competia la marca española dentro de los diferentes campeonatos de enduro a mediados de los 80

Por lo tanto, teníamos como alma de esta enduro al propulsor monocilíndrico de Villa refrigerado mediante líquido y alimentado por un carburador Bing de 35 mm. El cilindro recibía un tratamiento de nicasilado, garantizando su robustez y fiabilidad, y las cotas internas del bloque quedaban en unos 56 mm de diámetro y 50 mm de carrera, disponiendo de un encendido electrónico Motoplat y embrague multidisco en baño de aceite. Esta mecánica quedaba asociada a un cambio de seis relaciones.

La parte ciclo era la otra protagonista de la Alfer Enduro 125, donde se habían realizado algunos cambios respecto a la motocicleta de competición, como por ejemplo sustituir el basculante de aluminio por uno de acero, con el fin de hacerla algo más económica. De cualquier modo, todos los elementos de aquella moto de campo estaban a la altura y nada se dejaba al azar por Alfer.

Un chasis monocuna en sección tubular de acero y pintado en rojo era el encargado de mantener el conjunto en los niveles de rigidez óptima, apoyado sobre un basculante fabricado en el mismo material. Las suspensiones, por otro lado, estaban compuestas de una horquilla invertida WP con barras de 40 mm en el frontal y un sistema de bieletas junto a un monoamortiguador de la misma marca en la trasera, disponiendo de 310 y 320 mm -respectivamente- de recorrido, además de diversos reglajes en ambos ejes.

Alfer Enduro 250 1

Alfer E-250 con motor Hiro en el Museo de la Moto de Barcelona – Fotografía: Pep Rovira (Wikimedia Commons) CC BY-SA

La parte ciclo, esencial en una motocicleta de enduro, cumplía con las expectativas de lo que debía de ser una motocicleta de campo destinada a un uso exigente

La frenada era otro de los fuertes de esta enduro de los 80, siendo en este caso un disco flotante de 230 mm junto a una bomba y pinza obra de Brembo los que hacían el trabajo en la rueda delantera. Para la zaga, por su parte, se optaba por un tambor flotante firmado por Nagesti, el cual contaba con un diámetro de 150 mm. Todo ello quedaba anclado en unas llantas radiales marca Akront versión “sello verde”, calzadas con neumáticos de campo Metzeler.

Otros aspectos a tener en cuenta era su nivel de acabado con unas fibras fabricadas por Acerbis, silencioso de aluminio tipo bufanda, radiador también fabricado en aluminio suministrado por Ipre, etc. Evidentemente todo esto había que pagarlo, y en este caso “la nota” ascendía hasta las 478.000 pesetas de la época, unos 7.958 euros actuales. Una tarifa muy similar a las Husqvarna 125 CR o las KTM 125 MX, aunque estas fabricadas exclusivamente para pistas.

En la actualidad esta enduro de Alfer es un modelo prácticamente extinto, ya que además de fabricarse muy pocas unidades, la mayoría se emplearon para correr en algunas competiciones a nivel nacional, por lo que muy pocas sobrevivieron de aquellos años. La marca cerraba sus puertas en 2011 y justo un año después la adquiria Motorepublic, dedicándose en exclusiva a la fabricación de motocicletas eléctricas.

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J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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