A lo largo de los años, varios han sido los fabricantes que decidieron probar a utilizar el motor de un coche en una moto. Y hoy os traemos un nuevo ejemplo, y a la que se le conoce como Austel Lotec MKII. Lo fascinante de esta moto es que solo existe el ejemplar que podéis ver en las fotos, sin contar el prototipo inicial y las 11 posteriores a las que se les acopló un sidecar tipo pullman. Y todo gracias a la genialidad de un visionario que, como otros muchos grandes ingenieros de motos hechos a si mismos, nos dejó demasiado pronto.
La Austel Lotec MKII fue obra de Chris Castell, fundador de Austel Engineering en Maidenhead, Berkshire (Inglaterra). La genialidad de su creador ya se intuye al entender el origen de su nombre. Austel surge de combinar el nombre de Austin (MIni) y el apellido Castell (sin la última “L”). De esta forma aparece la denominación como marca de Aus-tel. A continuación, Lotec viene de juntar los vocablos ingleses LOw y TEChnology, haciendo referencia a que la moto está construida de una forma simple. Por último, MKII hace mención a que fue el segundo modelo fabricado.
Seguramente cuando hemos nombrado a Austin Mini, rápidamente habéis pensado en el pequeño coche británico. Y es que como decíamos, el corazón de esta curiosa moto es el mismo motor que montaba el histórico coche allá por los años 80. Se trataba de un cuatro cilindros de 998 cc, dos válvulas, distribución SOHC y refrigeración líquida. La potencia declarada usando el carburador original (montaba uno) era de aproximadamente 50 CV (seguramente alguno menos).

Iba montado de forma transversal en un chasis de acero que utilizaba el propio propulsor como elemento estresante. La transmisión era por cadena y la caja de cambios, manual de cuatro velocidades y marcha atrás. Una de sus particularidades era la ubicación del radiador, en un lateral y montado de forma longitudinal.
Chris Castell fabricó la primera moto para su uso personal, y luego hizo la que podéis ver en estas fotos para un empresario local de nombre John Kemp. Se dice que había visto el prototipo original aparcado al lado de Chris, y le pidió que fabricara una igual para él. Como suele ocurrir en estas motos artesanales, no hay dos unidades iguales y en este caso se usaron unas llantas de Yamaha.
No variaba el uso de una horquilla delantera tipo Earles que utilizaba un sistema de amortiguación doble firmado por Koni. Detrás optó por un basculante de sección rectangular, así como otro doble amortiguador. El depósito integraba la instrumentación (algunos relojes eran los mismos que en el Austin Mini). Tres discos de freno, dos delante y uno detrás, conseguían detener una moto que pasaba por poco de los 300 kg en vacío.

Con una distancia entre ejes de 1.473 mm (una Gold Wing tiene 1.695 mm) no era demasiado larga. Aun así, su terreno ideal no eran las carreteras de curvas sino el uso como motocicleta de tipo cruiser. Ayudaba el enorme par disponible en comparación con el de una moto de la época. Y lo mejor, su austero consumo ligeramente por encima de los 2,5 l/100 a una velocidad de 112 km/h. Su velocidad punta se cifraba en 200 km/h, algo que no nos imaginaríamos al ver la Austel Lotec MKII. Chris aseguraba que su moto, con el motor del Austin Mini, aguantaría perfectamente medio millón de kilómetros solo con los mantenimientos habituales.
Tras construir esta unidad, Chris Castell pensó que la moto era ideal para acoplarle un sidecar. De esta forma construyó otras diez unidades (motor de 1.300 cc), y la última se terminó con las piezas sobrantes justo después de que por desgracia falleciera en 1991. Este modelo fue vendido por Bonhams en 2020, por una puja máxima de 4.665 euros incluyendo la prima, lo que nos parece un precio muy bajo teniendo en cuenta que estamos hablando de una moto única, la cual ha pasado gran parte de su vida en el Museo de la Motocicleta de Londres

Ender
Japan Rules!!COMENTARIOS