Moto del dia: Beta Trueba ART 50

Moto del dia: Beta Trueba ART 50

Un ciclomotor de "alto standing" reservado para unos pocos


Tiempo de lectura: 4 min.

Hoy os traemos hasta espíritu RACER moto la Beta Trueba ART 50, que es posiblemente el ciclomotor de campo más sofisticado que ha producido la marca a lo largo de la historia de la marca, gracias a una calidad de fabricación y un equipamiento nunca visto en su segmento hasta ese momento, salvo excepciones como la HM CRE 50, aunque esta tuvo muy poca repercusión en nuestro país.

De siempre el fabricante florentino ha estado muy involucrado en las pequeñas offroad de 49 cc, pero con este modelo de la mano de Antonio Trueba, al frente del proyecto en nuestro país, busco de algún modo sentar cátedra dentro de aquella vorágine de modelos, con una moto que se salía de los patrones habituales respecto al modo de fabricar un ciclomotor.

La marca siempre ha estado presente dentro del batallado sector de los ciclomotores con sus Beta RK-6 y posteriormente con el modelo RR-T, que se siguió comercializando a la par con la ART, ya que como decimos esta última estaba un peldaño por encima en cuanto a calidad de fabricación y componentes. Y evidentemente había que pagarlo, rebasando ampliamente la tarifa de la RR-T con un precio de salida de algo más de 3.250 euros, es decir, casi 1.000 euros más que su hermana de gama.

Beta Trueba ART 50 4

La Beta Trueba ART 50 se presentaba como el ciclomotor más sofisticado del momento. Ningún otro podía presumir de componentes como los que montaba aquella enduro

Con estas premisas la fábrica italiana presentaba en el año 2003 esta Art, en la que ante todo y con una primera inspección visual, resaltaba su exuberante chasis doble viga en duraluminio, y el basculante fabricado en el mismo material, algo exclusivo de este modelo y que en ninguna otra marca del mercado veríamos presente.

Con el fin de conseguir una mayor rigidez, a la par de un menor peso, Beta dotaba a su nuevo ciclomotor de este bastidor, que quedaba vestido con unas fibras de nueva factura disponibles en amarillo o azul. Estas fibras le imprimían una línea estilizada y agresiva. Evidentemente, el resto de componentes de aquel ciclomotor debían estar a la altura, así que los italianos de Beta dotaron a su nueva criatura de lo necesario para convertirla en la referencia del segmento.

Empezando por las suspensiones, la ART disponía de una horquilla invertida Paioli con barras de 38 mm y un recorrido de 255 mm, garantizando así el uso en casi cualquier terreno. Para la zona trasera y nuevamente dando cuenta de la calidad que portaba este ciclomotor, la marca transalpina incorporó un monoamortiguador Ollé, con botella de gas separada con diferentes regulaciones y hasta 310 mm de recorrido.

Suspensiones, frenada o chasis, todo en la nueva ART era un compendio perfecto para encumbrar al ciclomotor de la marca italiana

Para la frenada más de lo mismo, con la utilización de un disco de 260 mm mordido por una pinza de dos pistones en el frontal y otro disco de 200 mm para la parte posterior, en este caso con una pinza de cuatro pistones derivada de su hermana mayor, la Beta REV3. Como podemos ver, los componentes de esta Beta ART eran de primer nivel. Eso, unido a un peso de penas 84 kilogramos en vacío y el empuje de su propulsor Minarelli monocilíndrico 2T de 49,7 cc, hacían además de esta enduro italiana un ciclomotor bastante rápido.

El mencionado motor contaba con la tecnología más avanzada del momento, disponiendo de engrase separado, refrigeración líquida y quedaba asociado a un cambio de seis relaciones. La alimentación corría a cargo de un carburador Dell’Orto PHBN 12 HS y el arranque en este caso, y como no podía ser de otra forma, era por patada.

A lo largo de los años que se mantuvo en el mercado fue incorporando algunas mejoras como discos de freno floreados o un  cuadro de mandos digital, además de incorporar una versión Supermotard (Beta ART SM) con algunos cambios en cuanto a suspensiones y evidentemente, neumáticos.

Una lástima que se dejara de fabricar este magnífico ciclomotor que a buen seguro ha hecho las delicias de muchos adolescentes del momento, gracias a su calidad y sobre todo sus inigualables cualidades dinámicas.

Calcula cuánto cuesta asegurar un Beta Trueba ART 50 con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de moto
COMPARTE
Sobre mí

J. Rubio

Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
Notificar de


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

Jaime Peralta

Me llamo Jaime Peralta Sánchez y soy estudiante de Comunicación audiovisual en la Universidad Rey Juan Carlos.