Moto del día: Cimatti Kaiman 50

Moto del día: Cimatti Kaiman 50

De las bicicletas a las motos de cross


Tiempo de lectura: 3 min.

La Cimatti Kaiman 50 es una de esas motocicletas que definen perfectamente el espíritu del motociclismo italiano de los años 70: pequeña, ligera, construida con piezas de los mejores especialistas del momento y con un carácter que superaba con creces sus modestas dimensiones. Un ciclomotor de cross que en su versión de competición rozaba los 11 CV a 11.500 revoluciones –una cifra extraordinaria para 50 centímetros cúbicos en cualquier época–.

De las bicis olímpicas al cross

La historia de Cimatti comienza en Bolonia en 1937, de la mano del ciclista olímpico Marco Cimatti, que inició fabricando bicicletas en un viejo taller de Pioppe di Salvaro. En 1950, aprovechando la experiencia acumulada en la construcción de chasis, dio el salto a los ciclomotores, utilizando en sus primeros modelos motores Franco Morini y Minarelli. En los años 60, con la llegada a la dirección de su hijo Enrico, la empresa se expandió hacia mercados exteriores –Francia, Noruega, Túnez y Estados Unidos– y amplió su catálogo con modelos de mayor cilindrada y vocación deportiva.

Fue en esa misma década cuando Cimatti comenzó a destacar en competición. Entre 1966 y 1968 ganó tres veces consecutivas el Campeonato Italiano de Regularidad en 50 cc, un logro que consolidó la reputación técnica de la marca y sirvió de base para el desarrollo de los modelos más radicales de su catálogo, entre ellos el Kaiman Cross.

Cimatti Kaiman (2)

El Kaiman: componentes de primer nivel en 50 centímetros cúbicos

El Kaiman 50 nació como versión cross de competición y evolucionó a lo largo de los años 70 en distintas variantes. La más documentada, la Kaiman SR X21 de 1979, montaba el legendario motor Minarelli P6 de 49,6 centímetros cúbicos –38,8 x 42 milímetros de diámetro y carrera–, dos tiempos refrigerado por aire, carburador Dell’Orto SHB 12/14 y encendido electrónico Dansi. El cambio era de seis velocidades siempre en presa, una solución que ya conocemos bien en otras máquinas italianas de la época.

Lo que diferenciaba al Kaiman de la competencia era la calidad de su tren ciclo. La horquilla delantera invertida era de Marzocchi, con vástagos de 30 milímetros, y los amortiguadores traseros también eran Marzocchi a gas. Los neumáticos eran Pirelli MT19, con medidas de trial: 2.50 x 21 delante y 3.50 x 18 detrás. Con todo ello, el conjunto alcanzaba 80 kilos de peso, una cifra muy razonable para una cross de competición.

Versión de competición: 11 CV en 50 centímetros cúbicos

La variante más radical era la Super Kaiman X21 Corsa Corta, pensada directamente para la pista. Aquí el motor adoptaba una configuración de carrera corta —49,72 x 39 milímetros– con una relación de compresión de 14:1, carburador Dell’Orto de 26 milímetros y escape en serpentina alta a la izquierda. El resultado era 11 CV a 11.500 revoluciones, una cifra que en la actualidad sigue siendo respetable para un motor de 50 centímetros cúbicos sin ningún tipo de ayuda electrónica. Las suspensiones pasaban a ser unidades Marzocchi Racing específicas de competición.

Cimatti cerró sus puertas en 1984, dejando un catálogo de motos bien construidas que hoy son objeto de colección y restauración, especialmente en Italia. El Kaiman, con su combinación de componentes Marzocchi, motor Minarelli P6 y vocación off-road, es uno de sus modelos más buscados y representativos de una época en la que los ciclomotores italianos competían –y ganaban– contra máquinas de mucha mayor cilindrada.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javi Martín

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