Moto del día: Derbi Rambla 125

Moto del día: Derbi Rambla 125

Un scooter de rueda alta muy equilibrado


Tiempo de lectura: 5 min.

Que Derbi ya no es nada de lo que fue no va a sorprender a nadie a estas alturas de la película, solo basta pasearse por su web oficial para ver que ha quedado con un puñado de modelos remarcados de Aprilia, con peores componentes para hacerlas aún más económicas. Ya en manos del grupo Piaggio, en el año 2008, la marca contaba con una gama bastante amplia de scooters fruto de las sinergias que se producían dentro del mismo, entre las que destacaba nuestra moto del día de hoy, la Derbi Rambla 125.

Este scooter de rueda alta tenía en su equilibrio y precio su principal virtud. Si realizamos un repaso visual, seguramente os recordará al Aprilia Sportcity, y no es que os recuerde, es que es la misma moto con algunos retoques -muy ligeros- en la calandra y los faros, unos cambios producidos por la marca española que acentúan un diseño deportivo y que mejoraban aún más unos acabados de calidad.

Aunque es un scooter que consideramos de rueda alta, busca aunar la manejabilidad de los scooter de rueda pequeña con la estabilidad de los scooter de rueda alta. Para ello se utilizó una configuración de ruedas de 15 pulgadas -llantas de aluminio-, una selección que la dejaban en una liga en la que no había mucha competencia, y en la que se buscaba una aspiración deportiva-urbanita con un ancho de neumáticos generoso, que cuenta con un 120/70 delantero y un 130/80 trasero.

A nivel de chasis cuenta con un sencillo y efectivo chasis tubular de acero y una carrocería que cuenta con un suelo plano de pequeñas dimensiones, y que hace que aunque no seamos el Actor Secundario Bob tengamos que llevar la puntera de los pies fuera del espacio reservado para ellos.

Entre el equipamiento disponible encontramos una pequeña guantera con toma de corriente en la parte trasera del escudo y un pequeño hueco bajo el asiento, en el que no cabrá un casco integral -debido al diámetro de la rueda trasera- pero que nos servirá de almacenamiento o para guardar un casco tipo jet.

El propulsor empleado es el conocido por su denominación Leader y que ha sido montado en incontables modelos del grupo. Se trata de un monocilíndrico cuatro tiempos de 124 cc, con simple árbol de levas, cuatro válvulas, refrigerado por líquido y alimentado por carburador. Es un motor poco gastón, fiable y que con los 15 CV que otorga a 9.500 RPM busca una respuesta al acelerador inmediata con buena aceleración, en contra de desarrollar mucha velocidad, quedándose en unos 105-106 km/h de máxima.

La suspensión cuenta con una horquilla convencional con barras de 35 mm de diámetro sin ninguna posibilidad de regulación. Detrás se monta un equipo formado por dos amortiguadores gemelos situados uno a cada lado de la rueda y que cuentan con regulación en precarga. En general, el conjunto funciona con firmeza y es en parte responsable de las sensaciones deportivas que trasmite una vez que rodamos con ella.

La frenada es muy buena para el peso -144 kg- y potencia de la moto, contando con un disco en cada eje. El disco delantero es de 260 mm y es mordido por una pinza axial de dos pistones, el trasero es algo más pequeño, con un diámetro de 220 mm, y sobre él actúa una pinza de único pistón. En ambos ejes cuenta con latiguillos metálicos que le dotan de un tacto muy directo. No dispone de ABS ni de CBS.

En general se nota que es un producto que viene de Aprilia y cuyo diseño me recuerda en cierta medida al de las Aprilia SR, con un frontal afilado y la doble óptica unida delantera. Cuenta con buenos detalles de acabado, como la costura ribeteada del asiento o el acabado de pintura que está algunos puntos por encima de competidores en la misma gama de precios, precios que arrancaban sobre los 3.000 euros.

Derbi Rambla 125 8

Para viajar con pasajero también resulta cómodo tanto por espacio del asiento para dos ocupantes y su situación a una altura a 775 mm, así como por mullido, que sin tener la densidad de un sofá, se muestra respetuoso en los trayectos urbanos. Además, el pasajero cuenta con estriberas abatibles que no restan espacio del escaso hueco en el piso plano para el conductor.

A pesar de no contar con espacio suficiente para albergar un casco de dimensiones estándar, tiene el buen detalle de incluir de serie una parrilla portabultos sobre la que si queremos podremos instalar un baúl que nos solucione el asunto. Otro de los detalles que se agradecen en el día a día es el gancho plegable que incluye en la trasera del escudo, ideal para llevar alguna pequeña compra.

Así que para aquellos que estéis buscando un scooter de segunda mano para moveros por ciudad buscando agilidad, con un toque de picante, y que tengáis un presupuesto muy ajustado, puede ser una buena opción a tener en cuenta. Ya que es un modelo que es fácil encontrarlo en el mercado de ocasión en una horquilla que comienza por debajo de los 1.000 euros de las unidades más “trabajadas”, a poco más de 1.500 euros de las unidades con menos días de guerra.

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Sobre mí

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Soy un enamorado del motor en general y de los vehículos clásicos y motocicletas en particular. Dedicado al mundo de la automoción desde hace unos años, disfruto probando toda clase de vehículos y escribiendo mis impresiones y experiencias sobre ellos.

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Cuando era un niño, no podía pasar una semana sin el nuevo número de mi revista de coches favorita. De adolescente, descubrí que me apasionaba escribir, divulgar y comunicar ideas. Ahora me encuentro dando mis primeros pasos en la profesión que me apasiona de la mano de la afición que ocupó buena parte de mi infancia, toda una suerte que demuestra las vueltas que puede dar la vida.