Moto del día: Gilera RC 50 Top Rally

Moto del día: Gilera RC 50 Top Rally

El ciclomotor enduro trail surgido en el momento álgido


Tiempo de lectura: 3 min.

Tras la Gilera Rally 50, de la que hablamos el otro día, la marca italiana pudo por fin presentar su modelo diseñado íntegramente en cas. Y esto incluía tanto la moto (evolución) como el motor, recientemente concebido en la histórica planta de Arcore. El nuevo modelo necesito una nueva denominación, así que en 1989 nacía la Gilera RC 50 Top Rally, un ciclomotor a medio camino entre un modelo de enduro y lo que hoy conoceríamos por una trail.

La nueva Gilera RC 50 Top Rally estaba basada en gran parte en la Rally 50. El chasis seguía siendo prácticamente el mismo, un doble cuna en tubos de acero, al que se anclaba una horquilla telescópica que mantenía las barras de 35 mm, pero veía recortado su recorrido en 10 mm (230 mm) y contaba con nuevos reglajes internos. De igual forma, el monoamortiguador trasero también había visto revisado su funcionamiento en profundidad.

Los frenos estaban notablemente mejorados, con un gran disco delantero de 240 mm, asistido ahora por uno trasero de 220 mm en vez de un tambor. No había cambios en las medidas de las llantas, estandarizadas para casi todos los modelos: 2,75×21″ delante y 4,10×18″. El peso era de 110 kg, y el asiento estaba ligeramente más bajo, a 850 mm.

Gilera RC 50 Top Rally 02

La carrocería era completamente nueva. El primer cambio apreciable era la doble óptica frontal (protegida por una rejilla). Las tapas laterales se unían al depósito (esta vez de 12 litros), pero eran mucho más grandes y voluminosas, con dos grandes aberturas para poder sacar el calor generado en el radiador. Escape lateral y placas portanúmeros, una pequeña parrilla trasera y protector para el disco delantero completaba el conjunto.

Como dijimos, la gran novedad que estrenaba la Gilera RC 50 Top Rally era el motor. Fue concebido justo cuando la normativa pasó de limitar a los ciclomotores de marchas a 1,5 CV y cuatro velocidades, a la nueva en la que la potencia era libre pero la caja de cambios solo podía tener tres relaciones. Curiosamente, el motor nació con capacidad de albergar cuatro marchas, y en las primeras versiones era muy fácil desbloquearla y poder usar esta marcha extra, que venía incluso montada. En las siguientes versiones había que hacer más obra, pero vendían kits para instalar de forma sencilla.

La potencia declarada era de 6,5 CV, extraídos de un cilindro de 39×41,8 mm con una relación de compresión de 12,5:1. Refrigeración líquida, encendido electrónico variable, engrase separado, arranque eléctrico opcional y una alimentación a través de láminas y un carburador del 12. Este motor se mostró fiable y también muy potente respecto a la competencia, pero con un gran problema de vibraciones, pues el contraeje de equilibrado fue eliminado. En su lugar se fijó al chasis mediante fijaciones elásticas, pero no consiguieron eliminarlas. Hemos leído que incluso llegaba a partir el chasis o los plásticos.

A pesar de ello, el motor se utilizó en muchos modelos. De hecho, cuando la planta de Ancore cerró en 1993, el motor pasó a ser fabricado por Franco Morini y utilizado en modelos de Gilera, Piaggio y Puch hasta las puertas del cambio de siglo. En 1990, Gilera lanzaría la Siux 50, su último modelo de estas características antes de dedicarse a los scooter.

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