Moto del día: Moto Guzzi Breva STR 750

Moto del día: Moto Guzzi Breva STR 750

Un soplo de aire fresco y personalidad propia en el segmento de las naked utilitarias


Tiempo de lectura: 4 min.

Hablar de Moto Guzzi es hablar de un fabricante especial y desconocido hasta cierto punto. La casa genovesa siempre ha ido a contra corriente, buscando su propio camino y sin traicionar a su filosofía, aunque estas decisiones no fueran las mejores de cara al mercado y al éxito empresarial.

Es algo así como: yo voy ha hacer las motos a mi manera y si no te gustan no las compres. Esto es maravilloso y terrible a la vez. Nuestra protagonista de hoy es la Moto Guzzi Breva STR 750, una naked tranquila y muy racional pero que tiene una gran personalidad y emplea soluciones técnicas que nada tienen que ver con lo que hace el resto de la competencia.

El modelo se estrenó en 2002 y estaba llamado a ser el escalón de acceso a la marca, una moto bastante neutra y hasta convencional para lo que nos tienen acostumbrados los italianos que sobre el papel, al ser más “genérica” tenía buenos argumentos para llegar a bastante público, cosa que como os podéis imaginar, nunca consiguió.

Moto Guzzi Breva V750 2

Si tenemos que poner esta moto en contexto podemos decir que más o menos venía a dar respuesta a las mismas necesidades que podía cubrir una Honda CBF 500, una Kawasaki ER-5F o una Suzuki GS 500 por nombrar algunos ejemplos.

Es decir, una moto fácil de conducir y para todos los públicos, que sea sencilla mecánicamente, fiable y barata de mantener y que a su vez permita moverse con soltura tanto por ciudad como por carretera y autovía pero sin brillar especialmente en ninguno de los dos ámbitos. Lo que se buscaba era polivalencia y sencillez.

Como os podéis imaginar los japoneses siempre han tenido la receta perfecta para este tipo de motocicletas utilitarias de media cilindrada, pero ahí estaba la Moto Guzzi Breva 750 para demostrar que otra forma de hacer las cosas era posible.

Moto Guzzi Breva V750

Mecánicamente la moto cumplía a rajatabla con los esquemas clásicos de Moto Guzzi. El propulsor es un bicilíndrico en V orientado transversalmente, seña de identidad de la casa genovesa durante décadas. Esta disposición siempre me ha recordado mucho al bóxer de BMW con los cilindros asomando hacia los lados solo que aquí en vez de estar a 180 grados van a 90.

La mecánica está refrigerada por aire, así que esta disposición de los cilindros es esencial para asegurar una temperatura de trabajo óptima en el grupo propulsor. En general el motor está lleno de guiños al pasado  y, a veces, parece que en Moto Guzzi se quedaron anclados hace décadas con algunas decisiones de diseño.

El motor tiene un árbol de levas lateral por cada cilindro y empela un sistema de varillas y balancines para actuar sobre las válvulas que estas sí que van en la parte superior de la culata (OHV). Este esquema era muy habitual en mecánicas desde los años 50 hasta los 80 pero que con los años se ha ido sustituyendo por los motores OHC con sus clásicas cadenas de distribución (o correas en el caso del la mayoría de coches).

La alimentación del motor corre a cargo de una pareja de carburadores mientras que la caja de cambios es de cinco velocidades. La potencia total es bastante moderada 48 CV ya que es un motor de carrera larga y que no revoluciona en exceso, dando su máximo a tan solo 6.800 vueltas. Otra de las señas de identidad de Moto Guzzi es el cardan como transmisión secundaria para llevar el giro a la rueda trasera y aquí la Breva STR 750 tampoco era una excepción.

En cuanto a ciclística es una moto sencilla y que no tiene pretensiones deportivas. La potencia tampoco es excesiva y tanto las suspensiones como los frenos tienen un tarado blando y sencillo, buscando más el confort y un carácter utilitario que ofrecer máximas prestaciones.

En resumidas cuentas estamos ante una moto diferente que ofrece unas soluciones técnicas poco convencionales. Es una buena opción si estás cansado de conducir siempre “lo mismo” y te apetece saborear sensaciones nuevas. En lineas generales estamos ante una buena utilitaria, una moto que sirve un poco para todo pero sin destacar especialmente en nada y que además lo hace con un cierto toque de exclusividad.

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Sobre mí

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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