Moto del día: MotoGAC MTR

Moto del día: MotoGAC MTR

El primer ciclomotor de carreras que llegó a nuestro país


Tiempo de lectura: 3 min.

Una de las motos más espectaculares que pudimos disfrutar en la época dorada de los ciclomotores fue la Derbi Variant Sport, pero no fue el único caso. Con gran tradición en Francia, el primero en llegar oficialmente a nuestro territorio fue otro, emparentado precisamente con los que se vendían en el país galo. Hablamos de la MotoGAC MTR, un ciclomotor réplica de carreras pensada más para los circuitos que para el día a día.

Arrancamos con un poco de historia, sobre todo si no te suena mucho la marca MotoGAC. Su origen está en las conocidas Motobécane francesas. Garate, Anitua y Compañía, conocida como G.A.C., tenía un acuerdo con ellos desde 1951, desarrollando las conocidas Motobécane G.A.C.

Pero cuando la firma cierra en 1983 y es adquirida por Yamaha (entre otros) para convertirse en MBK Industrie, los guipuzcoanos renombran sus modelos que pasan a ser las MotoGAC. Es por ello que podemos considerar a la MotoGAC MTR y a la Motobécane Magnum como primas-hermanas. Elementos como el bastidor de chapa estampada, o su característico sistema de motor basculante, son comunes a ambas.

MotoGAC MTR 02

Fotografía: Amigos de la Mobylette MAG

El corazón de la MTR es un motor de dos tiempos de 49,9 cc (39×41,8 mm) refrigerado por agua mediante el sistema de termosifón. Esto es que el agua, cuando se calienta, sube al radiador y cuando allí se enfría, baja al conjunto cilindro-culata. Evita por lo tanto la necesidad de una bomba de agua. Su uso, novedoso por aquella época en un motor automático, no es conseguir más prestaciones, sino que estas no decaigan en un uso continuado, como ocurre en las carreras de resistencia.

Declaraba una potencia de 3,2 CV a 6.500 RPM y un par máximo de 3.9 Nm a 4.500 vueltas. La alimentación llegaba a través de un carburador Arbeo-Dell’Orto SHA de 12 mm, y la admisión estaba regulada por la propia falda de pistón.

El arranque era por palanca, con una transmisión primera por correa trapezoidal que llegaba al embrague centrífugo y de ahí, a la rueda trasera a través de una cadena. El chasis donde se ubicaba este motor era un monocasco abierto realizado en chapa de acero, con el llamativo (y necesario en carreras) refuerzo central. El basculante era en tubo de acero de sección rectangular, donde iban ubicadas las estriberas.

En la MotoGAC MTR no se escatimaron en gastos, y a su alrededor se le dotó de lo mejorcito de la industria auxiliar. La horquilla hidráulica, con barras de 28 mm y 72 mm de recorrido estaba suministrada por Ideal, el doble amortiguador oleoneumático trasero (regulable en compresión y precarga) con depósito de gas separado y 60 mm de recorrido era de Paioli, acelerador y manetas Domino, cuadro de instrumentos Facomsa y el conjunto de llantas y frenos de tambor (monoleva de 90 mm), Grimeca.

Los neumáticos de serie eran unos Hutchinson GR-1 en medidas 2,25×17″ delante y 2,75×17″ detrás. El peso en vacío de 53 kg y lleno, 56 kg, con un depósito en el que cabían 3,7 l. Más radical no podía ser la MotoGAC MTR, con un manillar en tres piezas, detrás del cual se encontraba el faro carenado, el doble reloj para el velocímetro y el tacómetro (no demasiado útil en una moto automática).

Completa el elenco la barra acolchada para apoyar la pierna exterior en las tumbadas, el asiento monoplaza muy bajo (735 mm) y sin apenas mullido, que dejaba las piernas retrasadas hasta encontrar las estriberas antes mencionadas. No era una moto para rodar mucho tiempo, era una moto para correr con matrícula. Bueno, de aquella ni eso.

La MotoGAC MTR costaba cuando salió 187.500 pesetas, aproximadamente, unos 4.160 euros actuales con la inflación actualizada. Hoy en día encontrar una es como encontrar un unicornio, nada fácil.

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