Moto del día: Derbi Variant Sport R

Moto del día: Derbi Variant Sport R

La más radical de las Variant, lista para dejarte sin descendencia


Tiempo de lectura: 5 min.

Las Derbi Variant fueron el sueño de muchos chavales durante los 80 y los 90. Todos deseábamos tener 14 años para, al menos, poder tener una con la que ir al instituto. Por supuesto había que “trucarla”, pues era parte de la cultura de aquella época. Pero si eras doblemente afortunado, podías comprar un modelo casi de competición y sentirte piloto de fábrica. Esta era la exclusiva y llamativa Derbi Variant Sport R.

A principios de los años 90, Derbi tenía en su catálogo dos versiones de la Variant. Por un lado estaba la más popular, la Variant Start (denominada posteriormente Top) y por otro lado, la Variant Sport. Esta última se diferenciaba rápidamente porque su manillar no estaba cubierto por plásticos. La careta frontal era diferente, con lo que el faro no llegaba a estar carenado y detrás de ella estaba la instrumentación. Aunque sus prestaciones eran idénticas, el cambio de geometría del manillar era beneficioso y este quedaba un poco más cerca del asiento (algo importante cuando todavía te quedan mínimo seis años dando estirones).

Pero en 1992 Kawasaki Francia (importador también de Derbi), habló con la marca española para ver si podía desarrollar (y comercializar allí y en Italia) una versión más potente y preparada que sirviese como base para las carreras que se celebraban en ambos países. Derbi accedió, y lo que es más importante, también decidió venderla en nuestro país.

Derbi Variant Sport R 2

El detalle más llamativo, y por el que es claramente reconocible, se encuentra justo entre las piernas. La barra de refuerzo central unía el tradicional chasis desde la pipa de la dirección a la parte inferior del asiento. Esto le hacía ganar en rigidez y, con ello, ser menos propenso a flexar cuando se le exigía. No fue el primer ciclomotor en llevar esta barra de refuerzo ya que la MotoGAC MTR, comercializada un par de años antes, también apostaba por este sistema que no dejaba de ser una modificación derivada directamente de competición. Eso sí, la MTR era una moto más radical por concepto y postura, mientras que la Derbi Variant Sport R mantenía las mismas posibilidades de uso y disfrute que la Sport normal.

El propulsor era más potente que en la versión normal. El motor Start con el cilindro recubierto de níquel y carburo de silicio prometía una vida ilimitada. Con medidas de 39,87×40 mm, cubicaba 49,94 cc, lo más cerca del límite legal que se podía. Con una relación de compresión de 9,5:1, la potencia máxima era de 4,2 CV a 6.000 vueltas, con un techo de giro de 8.000 RPM aunque, al ser automática, era imposible llegar con el variador de serie. El carburador era un Dell’Orto SHA 12-12. El escape era ligeramente más abierto para ganar prestaciones.

La horquilla era la misma que en la Variant Sport, pero con fuelles de color negro. Detrás también había la misma pareja de amortiguadores. La mayor diferencia estaba en el equipo de frenos, ya que la Derbi Variant Sport R optaba por un disco de freno delantero de 180 mm manteniendo el tambor atrás. De aquella se decía que si no llevase la barra de refuerzo, la podrías plegar a la mitad en una apurada de frenada aunque realmente solía plegarse, porque o te comías un coche o una curva. Por encima, un guardabarros envolvente recortado del de las Derbi GPR 50 y 75 le daba un aspecto curioso.

Otra diferencia estaba en el asiento, que era más largo (la bisagra estaba justo sobre la barra), esto acercaba todavía más la posición de conducción al manillar, más incluso que en la Sport de la que derivaba, consiguiendo un mejor reparto de pesos y mayor comodidad a los mandos. Como detalle, la imagen de portada lleva el asiento opcional de carreras, monoplaza, y con el que se eliminaba el portabultos trasero. Debajo el piloto de freno era también exclusivo.

Un detalle curioso era el cuadro de mandos, presidido por un tacómetro con la zona roja a 9.000 vueltas. A la izquierda una esfera daba indicaciones de la velocidad y distancia recorrida mientras que, a la derecha estaban los testigos de la luz larga, intermitentes, aceite y reserva de combustible. Los mandos de las piñas también eran exclusivos de este modelo. El peso total era de 60 kg, con una capacidad del depósito de 3,4 litros. A partir de aquí, había preparaciones que te podían arrancar literalmente los brazos.

En su momento (1992-1995), la Derbi Variant Sport R costaba 179.900 pesetas (1.081 euros de la época). Se fabricaron muy pocas unidades (la mayoría transformadas para correr) por lo que hoy es difícil encontrar una y las pocas que hay, se venden por no menos de 4.000 euros. Para los amantes de las Derbi y las Variant es casi un unicornio que hay que tener sí o sí. Si sois afortunados propietarios de una, os damos nuestra enhorabuena. Os tenemos envidia desde los 14 años, y la seguiremos teniendo.

Calcula cuánto cuesta asegurar una Derbi Variant 50 con nuestro comparador de seguros.

Comparador de seguros de coche
COMPARTE
Sobre mí

Ender

Japan Rules!!

3
COMENTARIOS

avatar
2000
 
smilegrinwinkmrgreenneutraltwistedarrowshockunamusedcooleviloopsrazzrollcryeeklolmadsadexclamationquestionideahmmbegwhewchucklesillyenvyshutmouth
Foto
 
 
 
  Suscribir  
el más nuevo el más antiguo
Notificar de
Eloy
Invitado
Eloy

Buenas se puede saber la cantidad de unidades que se fabricaron

Jesús Guillermo Pozo
Editor

Siempre fui de Vespino… pero que ojitos le hacía a una de estas…


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

Ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.