Hay motos para todos los gustos y colores, desde sencillos y económicos scooters hasta máquinas personalizadas que quitan el hipo. La moto del día de hoy es de estas últimas. La practicidad y la discreción no son precisamente los atributos con los que describiríamos a la TMC Dumont. Sin duda, las llantas de gran tamaño sin radios y un motor de avión entre ambas hace que nuestros atención sea captada inmediatamente.
Cuando eres un piloto retirado de la Fórmula 1, ¿qué más puedes hacer en tu tiempo libre aparte de modificar vehículos que van desde coches hasta aviones y yates o el blindaje de los mismos? Pues diseñar una moto que quite el hipo al verla. Eso es lo que hizo Tarso Marques, ex piloto brasileño de Minardi y participante en 24 grandes premios (1996-1997 y 2001). Su nombre es descendiente del pionero de la aviación brasileña, Alberto Santos-Dumont.
Y de ahí viene el corazón de la TMC Dumont: un motor de seis cilindros opuestos refrigerado por aire 4.940 cm3 directamente extraído del mundo de la aviación de la década de los 60. Con una potencia nominal de 224 kW/304 CV, girar con decisión el manillar derecho tiene que ser una experiencia increíble a la par que terrorífica. La minúscula distancia libre al suelo la haría imposible de disfrutar en curvas, aunque tampoco creo que sea el objetivo de esta moto.

El motor utilizado por la TMC Dumont (Teldyne Continental O-300) se puede encontrar en algunas avionetas de la marca Cessna
Anatómicamente, el motor aéreo se coloca donde se ubicaría el de una motocicleta convencional, al igual que el depósito de combustible. La única pega es que ocupa una enorme cantidad de espacio. Básicamente, tanto como un bastidor completo. Las enormes ruedas de 36 pulgadas carecen de radios, así que esperamos que los discos de freno y las pinzas tengan algo a lo que aferrarse, porque no se puede ver.
Algunos entusiastas de las dos ruedas han cuestionado la seguridad y las capacidades de giro que se derivarían de tener esta configuración rodante tan particular. Lógicamente, ha sido tildada de “poco práctica”. Dicho esto, la TMC Dumont se llevó el premio Best of Show en la Daytona Bike Week 2018. Por supuesto, esta criatura es única y no tiene precio definido. De hecho, no se ha demostrado su funcionalidad en el mundo real, tan solo en línea recta.
Sí, sigue siendo un concepto, así que no, todavía no puedes conducirla ni comprarla. Podrá ser demasiado vulgar para algunos, o una maravilla para otros, pero es innegable que consigue su objetivo: llamar la atención. Y, aunque es una locura montar un propulsor de avión en una moto, la JRL Lucky7 hace lo propio con un motor radial de siete cilindros.
Luis Blázquez
Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.COMENTARIOS