La Bultaco Rally GT 300 llega en septiembre de 2026 por 3.999 euros, con un monocilíndrico de 292 centímetros cúbicos y 28 CV, apta para el carnet A2; la lanza que una marca extinguida en 1983 ha decidido empuñar para regresar, cuarenta años después, al mercado. Pero este no es un regreso cualquiera, ni una mera historia de nostalgia: es el retorno del fabricante que definió la cultura del motor en España, gracias al empeño de Paco Bultó con sus motos de carreras y sus trial de competición. Y, como casi siempre en la vida de Bultaco, nada es sencillo por debajo de los plásticos.
Para entender el peso que arrastra esta moto hay que retroceder a 1958, cuando Francisco “Paco” Bultó, tras abandonar Montesa por un desencuentro con su socio, fundó en Sant Adrià de Besòs una compañía que nació del amor por la competición y del convencimiento de que las ventas seguían a la bandera de cuadros. En pocos años, Bultaco se convirtió en el estandarte del motociclismo español: la revolucionaria Sherpa T dominó el trial mundial, la Pursang reinó en el motocross, y nombres como la Tralla o la Metralla entraron en el imaginario romántico de las dos ruedas. Fue la marca que educó a dos generaciones de pilotos, la que llevó la audacia y la garra española a los podios internacionales. Por eso su caída, en 1983, entre crisis industriales, la embestida japonesa y conflictos internos, se sintió como una pérdida nacional, el cierre de un capítulo entero de la moto hecha en España.
Renacimiento y origen asiático
Desde entonces, el nombre de Bultaco ha rondado el panorama como una promesa incumplida. Hubo un intento de resurrección a mediados de la década de 2010, con una apuesta por motos eléctricas bajo la firma Bultaco Motors, que terminó en 2019 con el cierre de la aventura. Ahora llega un nuevo renacer, esta vez de la mano de Leonart Motors, la compañía catalana con sede en Mataró que ha creado una filial, Bultaco Next SL, encargada de gestionar los derechos comerciales de la marca. La elegida para abrir esta etapa no es una trail de desarrollo propio, sino un modelo de clara ascendencia china: la Chongqing Andes UT 3.5 Rally, reetiquetada y adaptada con los logos, los adhesivos y las especificaciones acordadas con el equipo Bultaco Racing. La misma moto que ya se vendía casi igual bajo el nombre de Leonart 300 Rally.
Este proceder no es nuevo ni exclusivo de las motos, y conviene mirarlo con la perspectiva que merece. En los automóviles acabamos de ver exactamente lo mismo con Santana y con EBRO, nombres legendarios del vehículo español que han vuelto a rodar gracias a la tecnología, la ingeniería y la producción chinas. La industria ha cambiado de dueño, y la supervivencia de las marcas históricas pasa hoy por vestir con su nombre y su herencia unas bases diseñadas y fabricadas en el gigante asiático. Es el precio del pragmatismo en un mercado global; una realidad incómoda para los puristas y, a la vez, la única forma de que ciertos nombres sigan existiendo.
Bultaco devuelve a las carreteras un nombre que durante décadas significó garra y competición, escribiendo un nuevo capítulo en la historia de la moto
Técnica y equipamiento de la Rally GT 300
Ninguna estrategia de este tipo habría salido adelante sin una moto capaz de sostenerlo, y la Rally GT 300 es, sobre el papel, una trail bien armada para el segmento A2. Su monocilíndrico de 292 centímetros cúbicos rinde 28 CV, mueve unos 150 kilogramos y promete una conducción accesible y equilibrada, con una estética de rally que no pasa desapercibida. A esos 3.999 euros suma un equipamiento generoso para su rango: pantalla TFT de cinco pulgadas, alumbrado LED completo, ABS y llantas de radios con ruedas de 19 pulgadas delante y 17 detrás. Tan solo estará disponible, en principio, en tres combinaciones de color: negro, negro y rojo en honor al equipo de competición, y negro y naranja. Suficiente para que la discusión entre quienes celebran el regreso y quienes lamentan el origen del producto no se apague en mucho tiempo.
Porque esa es la pregunta que atraviesa toda esta historia, y que seguramente merezca más de un artículo: ¿qué es hoy una marca cuando su motor nace a miles de kilómetros? Bultaco no es la primera que se enfrenta al dilema, y no será la última. Con sus luces y sus sombras, la Rally GT 300 devuelve a las carreteras un nombre que durante décadas significó garra, competición y orgullo español; y lo hace a un precio que lo acerca al gran público. Los aficionados que crecieron con la Sherpa T verán en esta moto a un heredero lejano; los más jóvenes, quizá, un punto de partida. Entre unos y otros, la historia de Bultaco sigue su curso, quizá como nunca hubiera imaginado Paco Bultó, pero escribiéndose de nuevo. Y eso, en el fondo, es lo que importa.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS