Hay motos que se construyen siguiendo manuales y hay otras que nacen de una visión radical. La Alter EVO, una creación de Lucas Layum y su equipo en Lucky Custom, pertenece claramente al segundo grupo. Desde Córdoba, Argentina, nos llega esta máquina de estilo Salt Racer que busca explorar los límites del motor bicilíndrico americano.
El señor Layum construyó esta moto para la celebración del décimo aniversario de su taller, pero no fue una construcción convencional –si es que se puede usar esa palabra para describir cualquier customización–. De entrada, solo tenía un propulsor y de ahí, tenía que sacar una motocicleta entera.
La base mecánica es un motor Harley-Davidson Evolution. El motor EVO de Harley comenzó su andadura a medidos de los 80 y mejoró notablemente al veterano Shovelhead –el cual, se estaba ganando fama de poco fiable–. Motor que no se usó tal cual, sino que fue sometido a una transformación importante. De primeras, se montaron pistones forjados de alta compresión que, además, influyó en un aumento del cubicaje hasta los 1.450 centímetros cúbicos. Como curiosidad, se recortaron las aletas de refrigeración y se añadió un radiador de aceite.
Pero, por si fuera poco, en lugar de la configuración atmosférica habitual se instaló un sistema de turboalimentación que preside el lateral derecho de la motocicleta. Esta modificación ha requerido el diseño de un sistema de escape artesanal y una gestión específica de la mezcla para manejar el incremento de presión y temperatura en un propulsor refrigerado por aire. También fue el culpable de la presencia del radiador de aceite.
Visualmente, la Alter Evo se inspira en las máquinas de récords de velocidad de los lagos salados: Presenta un chasis de tubo de acero diseñado y fabricado íntegramente por Lucky Custom. La horquilla delantera procede de una Honda Dream, lo que, como cabe esperar, obligó a modificar y a reforzar todo el conjunto. La posición de conducción es extremadamente deportiva, con estriberas retrasadas y semimanillares anclados a la horquilla, buscando reducir la sección frontal.
Destacan las llantas presentan una ligereza visual espectacular, gracias a un diseño de cinco radios –radios cuadruples, por cierto– muy delgados y a unos neumáticos AVON de perfil bastante contenido. Son un conjunto que cuadra de forma sensacional con el resto de la moto y, además, con el faro delantero de origen automovilístico, concretamente de un Ford de 1940.
Lucas Layum es el máximo exponente de “pasión de garaje” argentina. Según contó Layum allá por 2017, cada pieza de esta moto necesitó mucha imaginación y mucho tiempo para su fabricación. Pero lo mejor de todo, es que la moto se quedó en el taller, al menos durante un tiempo.


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Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS