Hablar de la Bultaco TSS-MK2 de 1979 es hablar de la culminación de la tecnología de dos tiempos aplicada a la mínima cilindrada. Esta máquina no es solo una pieza de colección; es el arma con la que Ricardo Tormo conquistó su primer título mundial, demostrando que en los 50 cc la potencia pura y la ligereza son las únicas leyes que importan.
Ingeniería de Gran Premio: 360 CV por litro
Lo que latía bajo el escueto carenado de la TSS-MK2 era un prodigio mecánico diseñado por los míticos Jan Thiel y Martin Mijwaert. Este motor de 50 cc era capaz de rendir 18 CV a 15.500 r.p.m., una cifra que, traducida a rendimiento específico, supone unos increíbles 360 CV por litro. Como bien apuntaba la revista Motociclismo en sus análisis de la época, si una 500 cc puntera rindiera proporcionalmente lo mismo, estaríamos hablando de bestias de 180 CV.
Para lograr tal eficiencia, el motor recurría a una válvula rotativa (disco rotante) que permitía una fase de admisión de 215 grados, optimizando el llenado del cilindro sin las pérdidas por rebote de los sistemas convencionales. Además, cada detalle estaba pensado para no robar ni un vatio de energía: la bomba de agua, por ejemplo, funcionaba con una batería independiente para evitar fricciones innecesarias en el cigüeñal.
Ligereza extrema y aerodinámica de túnel de viento
La obsesión por el peso llevó a Bultaco a marcar apenas 56 kg en la báscula, solo un kilogramo por encima del mínimo reglamentario de la FIM. El uso de materiales nobles era la norma: aluminio para el motor y magnesio para las llantas de cinco brazos y 18 pulgadas, que montaban neumáticos de secciones casi mínimas (2,00 delante y 2,25 detrás) para reducir la resistencia al avance.
Pero de nada sirve la potencia si no corta el aire. El afilado carenado, que incluía elementos entonces innovadores como la quilla tras la rueda delantera y la cola tras el colín, fue perfeccionado en el túnel de viento del INTA. Gracias a esta aerodinámica, la TSS-MK2 era capaz de alcanzar los 180 km/h, una velocidad de infarto para una moto de apenas medio decilitro de cilindrada.
Comportamiento en pista
Según las crónicas de la revista Motociclismo, el comportamiento de la Bultaco era el de una auténtica bailarina de cristal. Con una parte ciclo firmada por una horquilla telescópica Marzocchi y dos amortiguadores traseros Betor, la moto exigía una conducción finísima. Al contar con un par motor casi inexistente, el piloto debía mantener el motor siempre en la zona alta del cuentavueltas, jugando con una transmisión primaria por engranajes y un embrague que, curiosamente, no necesitaba ventilación extra debido a las bajas inercias del conjunto.
En definitiva, la Bultaco TSS-MK2 de 1979 representa una época dorada donde la pasión de los pilotos españoles y la visión de ingenieros centroeuropeos se unieron para dominar el mundo desde una fábrica de San Adrián de Besós.


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Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS