Moto del día: Yamaha YZR 500 (0W20)

Moto del día: Yamaha YZR 500 (0W20)

A la caza del título en el mundial de 500


Tiempo de lectura: 4 min.

Corría el año 1973 cuando se presentó la Yamaha YZR 500, la primera de una larga y exitosa saga de motos de grandes premios que, tras casi treinta años a sus espaldas, acabó su andadura en 2002, con la llegada del campeonato de Moto GP y el fin de la categoría de 500 2T.

Hizo debut en el gran premio de Francia de 1973 donde consiguió la pole, la vuelta rápida y la victoria. Esta primera versión era la OW20, que estuvo en activo muy poquito tiempo, hasta mediados del año 1974 donde fue sustituida por la OW23.

Durante sus primeros años, la Yamaha YZR 500 montó un motor tetracilíndrico en línea con refrigeración líquida y admisión controlada por pistón. Erogaba unos destacados 95 CV de potencia a 9.500 vueltas, pero como siempre se ha dicho de estas grandes malas bestias de dos tiempos… no eran los caballos, sino como los entregaban y cómo la potencia venía de golpe al llegar a la zona dulce de revoluciones. Eran motos delicadas y los pilotos tenían que tener “manitas finas” para no acabar rodando por las puzolanas.

Pero las peculiaridades de esta moto no acababan en el motor. El chasis era de tipo multitubular de acero al cromoli. Aún quedaban años para ver las dobles vigas de aluminio en competición. Para el equipo de frenado empleaba triple disco de freno, dos en el tren delantero y uno atrás, toda una novedad y tecnología de vanguardia para aquellos años. Lo que sí cantaba un poco la traviata era la suspensión trasera, a cargo de una pareja de amortiguadores gemelos.

Yamaha YZR 500 3

Yamaha YZR 500 OW23, ya con monoamortiguador central

La Yamaha YZR 500 OW20 comenzó el mundial con muy bien pie, firmando victoria en Francia y también en la segunda carrera del campeonato, en Austria, a manos del finlandés Jarno Saarinen. Mientras que el segundo piloto del equipo, Hideo Kanaya, tampoco lo hizo nada mal, con un segundo y tercer puesto en dichas carreras, respectivamente.

Pero la dicha de esta moto acabó ahí, ya que en el siguiente gran premio, Alemania, ambas motos se retiraron si ver la bandera a cuadros. Sin embargo, eso no fue nada, y es que el piloto finlandés  moriría en el siguiente gran premio, en Monza, mientras participaba en la carrera de 250 cc. Yamaha decidió retirarse de la temporada tras lo sucedido dejando el casillero en blanco en el resto de pruebas.

Para 1974 la Yamaha YZR 500 OW20 volvería a las pistas de competición, esta vez a manos de Giacomo Agostini, que se pasaba al equipo de los diapasones tras “toda la vida” militando en MV Agusta. Esta sería la última temporada en activo de nuestra protagonista, y ni siquiera la disputó entera, ya que a partir de la sexta prueba del mundial, el gran premio de Bélgica, fue sustituida por su sucesora, la Yamaha YZR 500 OW23, una moto más moderna y sofisticada, con algunas mejoras técnicas como la caja  de cambios extraíble.

Yamaha YZR 500 1

Esta segunda temporada en el mundial no fue todo lo bien que se esperaba, y Giacomo Agostini, que venía de triunfar con mano de hierro en el campeonato sobre su MV Agusta 4T de 500, se tuvo que conformar con una modesta cuarta posición en el campeonato de 1974.

Tras una temporada y media y un palmares algo escaso, esta moto no pasaría a la historia por sus logros conseguidos, sino por ser la primera moto de 500 2T en competir en el mundial. Los comienzos nunca fueron fáciles, pero los japoneses no se desanimaron.

Las ventajas de la tecnología 2T en competición eran más que palpables al ofrecer mecánicas más sencillas y baratas, pero también más ligeras y potentes. Y esto fue más que evidente en el siguiente año de 1975 cuando los japoneses, ya por fin, se hicieron con el primer campeonato del mundo a lomos de una 500 2T. A partir de ahí el resto ya es historia y las mecánicas 4T quedaron relegadas durante casi 30 años, hasta que la normativa del mundial, finalmente, acabó con ellas.

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Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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