En 1919, el inventor británico Cyril Pullin y Stanley L. Groom dieron vida a la primera motocicleta Pullin. Sus diseños se caracterizaban por la búsqueda de una continua innovación, siendo la Ascot-Pullin 500 una gran turismo rápida, cómoda y segura de circular con ella, dentro de los estándares de la época. Cuando se presentó en el Salón de Londres de 1928 captó todas las miradas.
Cyril era un visionario y, en 1916, presentó la primera de 171 patentes (que se sepan). Diseñó de todo: carburadores, bombas de aceite, chasis, horquillas, frenos y un largo etcétera. Para 1920, se unió a Stanley Lawrence Groom en el diseño de una motocicleta de dos tiempos (aunque acabaría siendo de cuatro) radicalmente avanzada con una estructura de chapa prensada. Esta máquina fue objeto de 12 patentes conjuntas con los nombres de Pullin/Groom.
En 1928 se estableció Ascot Motor and Manufacture Co Ltd. en una antigua fábrica de Letchworth, en el condado de Hertfordshire (Reino Unido). De ahí salió nuestra protagonista de hoy, la Ascot-Pullin 500. Sus líneas y proporciones revelan que sus creadores eran hombres inclinados hacia la elegancia. La máquina en conjunto es una joya del movimiento estilístico art decó inglés, integrando a partes iguales maquinaria moderna y un diseño contemporáneo.

Pullin quería un “coche de dos ruedas”, así que podías encontrar numerosos cromados como en los automóviles de la época o un escape que nos hace pensar más bien en un cohete. Esta era la noción de una motocicleta “ideal”, con elementos mecánicos totalmente tapados, una marcha silenciosa, una instrumentación completa y protección contra la intemperie (por no mencionar un parabrisas y un limpiaparabrisas ajustables, que era opcional).
El motor monocilíndrico tenía un diseño avanzado de cilindro plano simple, muy parecido al empleado por las Moto Guzzi contemporáneas, pero OHV, y con una transmisión primaria adaptada a su bloque. Con una potencia estimada de 17,7 CV (13 kW), también era una de las motos de calle más rápidas del momento. Podía mover los 150 kilos de masa hasta los 110 km/h de velocidad punta. La transmisión final de cadena también quedaba cubierta por la carrocería.
El chasis y la horquilla delantera son de acero prensado, con muescas de refuerzo acentuadas con pintura de dos tonos, mientras que las ruedas son intercambiables entre sí. Ello quedaba complementado con sus propios frenos hidráulicos patentados (de tambor en ambos ejes), los primeros en una motocicleta. El cuadro de instrumentos incluye un velocímetro, un reloj, un manómetro de presión de aceite, un interruptor de luz de múltiples posiciones y un amperímetro.

La Ascot-Pullin 500 se asiente sobre un soporte central telescópico patentado por Pullin, que tiene dos posiciones: aparcado y para poder sacar la rueda. Hay espacio para las herramientas sobre el depósito de combustible, y el acceso para meter mano a la mecánica es relativamente sencillo, ya que los paneles de la carrocería son extraíbles. La idea original de las dos ruedas de Cyril Pullin era una idea demasiado adelantada a su tiempo, pero sus ideas eran absolutamente correctas.
Se dice que se llegaron a construir unos 500 ejemplares antes de que la fábrica quebrase en 1930. Sin embargo, también se dice que quedan solo siete unidades sobrevivientes, por lo que es una máquina increíblemente difícil de ver. La que vemos en las fotos tiene el cuadro A170 y la casa Bonhams la subastó en 2013 por 29.900 libras, casi 38.930 euros actuales. En ese segmento, acabada su vida, hemos visto modelos como la Matchless Silver Hawk o Ariel Square Four.
Luis Blázquez
Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.Una máquina desconocida para mí y desde luego por lo que se extrae toda una adelantada, muy buen articulo!!