Moto del día: Bultaco El Tigre

Moto del día: Bultaco El Tigre

Una inteligente operación comercial basada en las Mercurio 200 y Metralla MK2


Tiempo de lectura: 4 min.

La Bultaco El Tigre no sólo es uno de los modelos más representativos para la penetración de la marca en el mercado estadounidense, sino que también esconde una de las anécdotas más curiosas – y menos conocidas – en toda la historia de la marca. Así las cosas, lo primero a comprender es qué estaba pasando en el mercado norteamericano a mediados de los años sesenta. Puestos en esta tesitura, hemos de tener en cuenta cómo todo lo relacionado con el Off-Road estaba mucho más al alza que lo relativo a la carretera. Obviamente, el asfalto seguía teniendo un público muy amplio. Abarcando desde las gamas populares hasta las más exclusivas.

Sin embargo, la fascinación de los jóvenes – y no tan jóvenes – por el Motocross y sus derivados seguía bastante al alza. Es más, el segmento de las Scrambler consiguió ser realmente prolífico, llegando incluso a aparecer un tipo de diseño conocido como Street Scrambler. Ni más ni menos que aquellas motocicletas en base turismo, aunque adaptadas oportunamente a los caminos gracias a nuevas suspensiones, neumáticos y, claro está, la posición elevada del tubo de escape. Es decir, justo lo que vino a definir la Ducati Scrambler y que, años antes, ya anticiparan las Brío o Impala Cross.

Sea como fuese, lo cierto es que aquellas máquinas con habilidades camperas – aún partiendo de diseños de carretera – eran todo un éxito de ventas en los Estados Unidos. De esta manera, en 1966 Bultaco lanzó la primera El Tigre. Basada en la Mercurio 200, ésta tomaba su mecánica con 196 centímetros cúbicos y 20 CV para revestirla con las susodichas adaptaciones a la práctica del Off-Road. Eso sí, no estamos hablando de una montura especializada desde su génesis. Lejos de ello, incluso el chasis era el mismo que el usado por la Mercurio. Un caso muy distinto al de la Sherpa T Samy Miller, nacida desde cero para la práctica del Trial.

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En los años sesenta el segmento de las Scrambler creció de una manera espectacular en los Estados Unidos, donde todo lo relacionado con el Off-Road estaba viviendo un tiempo dorado

Bultaco El Tigre, una anécdota llena de ingenio

Respecto al nacimiento de la Bultaco El Tigre 200 no hay mucho más que añadir. Otra de las opciones claramente pensadas para el creciente mercado estadounidense, logrando posicionar bien las ventas de la empresa. Y sí, justo ahí llegamos al punto interesante de toda esta historia. El de las ventas. Y es que, confiada por su progresión más allá del Atlántico, Bultaco incluso se atrevió a exportar motocicletas de carretera totalmente ajenas a la moda por el Scrambler.

No en vano, justo en aquel 1966 había lanzado con gran éxito la Metralla MK2. Una de las mejores motocicletas con cuatro de litro de su época. Extremadamente deportiva y, además, fácilmente adaptable a los circuitos. De esta manera, Bultaco decidió mandar a los Estados Unidos una buena remesa de este modelo, recibida con confianza por el importador Cemoto East.

Sin embargo, precisamente en aquel momento el mercado norteamericano estaba cambiando con una enorme celeridad debido a la irrupción de los fabricantes japoneses. Capaces de entregar en masa un producto atractivo, bien acabado, novedoso y, además, bendecido por precios más que competitivos. Llegados a este punto, los compradores estadounidenses – especialmente los más jóvenes – se lanzaron billetera en mano a por todo lo proveniente del Lejano Oriente.

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Aquello que hicieran en Cemoto East John Grace y Xavier Bultó fue una operación bastante ingeniosa de reaprovechamiento en vez de quedarse con el género sin vender en los almacenes

¿Resultado? En los almacenes de Cemoto East se acumulaban peligrosamente las Metralla MK2. Obviamente, devolverlas a Barcelona no estaba en el guión. Así que, ¿cómo resolver la situación? Bueno, por de pronto John Grace y Xavier Bultó viajaron hasta los Estados Unidos para ver sobre el terreno qué se podía hacer. A partir de aquí la solución vino rodada con la aparición en 1968 de la Bultaco El Tigre 250. Un modelo que surge modificando aquellas unidades de la Metralla MK2 en motocicletas Street Scrambler, mucho más vendibles que las más puristas versiones listas, estrictamente, para el asfalto. De esta manera, la El Tigre 250 no es una motocicleta que se fabricara en Barcelona, sino que en las propias instalaciones de Cemoto East se hizo todo lo necesario para la adaptación y conversión. Y así fue como al menos 700 Metralla MK2 acabaron siendo las El Tigre 250. Más que adecuadas para las carreras del desierto celebradas en California con sus monocilíndricos de dos tiempos y 244 centímetros cúbicos capaces de entregar hasta 27 CV a 7.500 revoluciones por minuto.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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