Moto del día: Ducati 250 Scrambler

Moto del día: Ducati 250 Scrambler

Creada por petición del importador de Ducati en los Estados Unidos, las últimas unidades de esta motocicleta se hicieron en Barcelona


Tiempo de lectura: 5 min.

A los más focalizados en la historia de la catalana Mototrans seguro que les suena el nombre de la Ducati 250 Scrambler. No en vano, fue fabricada bajo licencia desde 1972 hasta 1974, representando la última serie de unidades para este modelo nacido en 1962 a petición de un importador estadounidense. Así las cosas, claramente nos encontramos ante una trayectoria llena de puntos a tener en cuenta. Por ello, lo mejor será ir paso a paso desde el principio dejándonos llevar por un viaje que nos transportará desde Nueva York hasta Bolonia para acabar en Barcelona. Llegados a este punto, vamos a empezar situándonos en norteamérica durante los primeros años cincuenta.

Y es que es curioso, porque si hay un país definido por la industria automotriz seguramente ése sea los Estados Unidos de América. No en vano, allí empezó la producción en serie tal y como hoy la entendemos, logrando la popularización del automóvil gracias a modelos como el Ford Model T y su sucesor el Ford Model A. Además, en lo relativo a las dos ruedas cuenta con una tradición motociclista nacida al mismo tiempo que la británica. Si a eso se le suma el poder de la industria del petróleo – o su urbanismo ligado al concepto expansivo de áreas residenciales – tenemos por resultado una sociedad pensada en torno al motor de combustión. Así las cosas, cualquiera podría pensar que los estadounidenses habrían sido incapaces de valorar vehículos diferentes a los suyos.

Sin embargo esto no fue así. Para nada. De hecho, desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, tanto las motocicletas como los automóviles de factura europea ganaban nichos de mercado en ámbitos no masivos pero sí representativos. De esta manera, por puro contraste a las máquinas de gran cilindrada nacidas en Detroit los roadster ingleses resultaban cada vez más populares. Algo que ocurría exactamente igual con los deportivos italianos o alemanes, hecho éste bien ejemplificado al analizar el crecimiento exponencial de las exportaciones de Porsche al mercado norteamericano. Además, ya en los años sesenta esta fiebre por lo europeo empezó a notarse en el ámbito del motociclismo. Especialmente al hablar de las variantes Enduro, propiciando que, poco a poco, el mercado estadounidense se convirtiera en el primero y más importante para marcas como OSSA – hubo años en los que casi tres cuartas partes de su producción se destinaban a América – o Montesa – la cual logró una notoria red de distribución en la que llegaron a invertir Dan Gurney y Steve McQueen – .

ducati 250 scrambler (2)

La importancia del mercado norteamericano fue crucial para muchos fabricantes europeos desde comienzos de los sesenta, llegando a crear modelos para aquel mercado bajo los indicaciones dadas por sus importadores en los Estados Unidos

Ducati 250 Scrmabler, una montura de ida y vuelta

No había duda. Durante los años sesenta las motocicletas europeas ganaron un aura exótica y prestacional en el imaginario norteamericano. Algo que se tradujo no sólo en las ventas sino en la producción de modelos específicos para aquel mercado. Ahora, ¿quién fue más protagonista en ésto? ¿Las centrales en Europa o su red de comerciales en los Estados Unidos? En verdad fue un proceso cruzado donde, a decir verdad, el primer paso siempre lo solían dan aquellos que estaban sobre el terreno. Y es normal, ya que sólo tomando el pulso a las carreras celebradas en América – muy diferentes a las de estilo europeo – se podía advertir por dónde iba a evolucionar el mercado.

De esta manera, hacer caso a los importadores fue una constante para fabricantes automotrices tan variopintos como Mercedes, BMW, Ducati u OSSA. No en vano, eran éstos quienes advertían hacia dónde podría ser más interesante enfilar los esfuerzos de diseño y producción. Así las cosas, el importador neoyorkino Berliner Motor Corporation – responsable de llevar hasta la Costa Este modelos de Moto Guzzi, Norton, Matchless o Ducati – solicitó a la central boloñesa de Ducati la fabricación de una motocicleta con aptitudes Enduro basada en la 250.

ducati 250 scrambler (1)

Su principal virtud fue la de ser una motocicleta usable en carretera pero fácilmente adaptable a diversos tipos de circuito con tan sólo cambiar algunas piezas. Un diseño de lo más polivalente

Es más, uno de los hermanos propietarios del negocio ya había adaptado personalmente una unidad a las carreras de Flat-Track, logrando interesantes resultados gracias a su equilibrada mezcla de potencia y manejo. La receta perfecta para servir de base a multitud de compradores con ínfulas de piloto pero, al tiempo, con necesidad de adquirir una máquina homologada para su uso por carretera. Llegados a este punto, en 1962 se presentó oficialmente la Ducati 250 Scrambler sólo disponible para el mercado norteamericano. Evolucionada a partir del popular motor Monza con cuarto de litro, la carburación se hizo más generosa y la compresión más alta de cara a mejorar el rendimiento aún a costa de poder mermar la fiabilidad. Además, la Ducati 250 Scrambler se vendía junto a kit de competición con multitud de piezas a fin de adaptar la moto a cada especialidad. Y es que aquí vino el principal acierto comercial de este modelo: servir para al menos tres tipos de carreras – Flat-Track, Cross y circuito de asfalto – con tan sólo ciertos cambios en la amortiguación y otos elementos fácilmente intercambiables. Gracias a esto, la Ducati 250 Scrambler experimentó tal éxito de ventas que, para 1968, finalmente se vendió en Europa con el mercado británico como principal cliente. Es más, entre 1972 y 1974 la barcelonesa Mototrans fabricó las últimas unidades para exportarlas mayoritariamente a aquel mismo mercado. Un remate gracias al cual esta Scrambler llegó a las 12.000 motocicletas vendidas. Sin duda no está nada mal.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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