Moto del día: Bultaco Sherpa T350 Himalaya

Moto del día: Bultaco Sherpa T350 Himalaya

Con la expedición de seis aventureros al Himalaya en 1973, la Bultaco Sherpa T350 demostró ser un excelente modelo


Tiempo de lectura: 6 min.

Para dar los mejores resultados, cualquier vehículo a combustión depende en gran medida de cómo sea de eficiente su carburación. Así las cosas, al hablar de motores atmosféricos ésta deberá demostrar su valía según vayamos subiendo más y más en altura respecto al mar, reduciéndose la concentración de oxígeno en el aire y por tanto empobreciendo la explosividad de la mezcla. Básicamente es lo mismo que nos ocurre a nosotros mismos, notando una fatiga que se incrementa exponencialmente a la par que ganamos metros ascendidos en la conquista de cualquier cima de alta montaña. Pues bien, ahora imaginemos una aventura en la que tanto máquinas como pilotos se vean expuestos a este desgaste producido por la falta de oxígeno en las alturas. De primeras quizás no nos venga ninguna a la mente, pero en verdad sólo en España hay al menos tres iniciativas así en las que Bultaco jugó un protagonismo crucial. La primera de ellas fue la protagonizada en el Himalaya por las Bultaco Sherpa T350 en 1973.

Como sabéis, en nuestros artículos damos una cierta importancia a todo lo que tiene que ver con la mercadotecnia. Con las razones que llevaron a una marca a fabricar este o aquel modelo en base al estudio de los mercados. De esta manera, ya os hemos comentado varios ejemplos en los que la competición no sólo se ha usado como campo de pruebas tecnológico, sino especialmente como herramienta de publicidad. Por ello, en un primer momento se podría pensar que la expedición de las Bultaco Sherpa T350 fue algo ideado por la propia empresa catalana. Sin embargo no fue así. Lejos de ello, la iniciativa partió de seis aficionados dispuestos a llevar sus motocicletas a lugares donde nunca antes había llegado no sólo un vehículo de dos ruedas sino, sencillamente, cualquier vehículo a combustión.

De esta manera, de cara a 1973 Rafel Puig Bultó, Dimas Veiga, Jaume Samsó, Ramón García-Nieto, Lluis Solé Guillaume y Gerard Pascual Pla – todos ellos miembros del Real Moto Club de Cataluña – se embarcaron en la logística de organizar una expedición basada en la idea de llegar en moto a las mismas faldas del Everest. Por fortuna, la propia Bultaco se involucró dando a nuestros intrépidos protagonistas las monturas para ello. Y no sólo eso, modificándolas para que fueran más efectivas a esas alturas. Mucho mayores a las que se puedan dar en cualquier lugar de la Península Ibérica. Llegados a este punto, sobre seis Bultaco Sherpa T350 de serie – modelo 125 – se efectuó un trabajo en el motor rebajando las culatas para aumentar así la relación de compresión. De esta manera se buscaba mejorar el rendimiento del motor en un ambiente con poco oxígeno aunque, además, tuvieron que enfrentarse con otro problema añadido.

Superando con creces los 5.000 metros de altitud, aquellas motocicletas fueron preparadas por Bultaco a fin de mejorar la compresión del motor, intentando mejorar el funcionamiento a aquellas alturas en las que la falta de oxígeno mengua la calidad de la combustión

Bultaco Sherpa T350, la montura que llegó al Himalaya

A veces es realmente llamativo lo mucho que el planteamiento básico de una máquina puede parecerse al de nuestro propio cuerpo. En cierta medida, es casi como si los ingenieros hubieran echado mano a lo largo de la historia del llamado diseño orgánico. De todos modos, divagaciones aparte la verdad es que, si para cualquier atleta es fundamental la calidad de los nutrientes ingeridos, en cualquier motor de combustión es esencial el octanaje de la gasolina. Algo que en Nepal no es precisamente de la mejor categoría.

Por ello, los integrantes de la expedición tuvieron que arreglárselas para mezclar el combustible que encontraron en la zona con fuel de avión. De mucha mejor calidad y por tanto más propio para cebar adecuadamente los motores de las Bultaco Sherpa T350 en un entorno tan hostil. Sin duda toda una prueba de rendimiento y desgaste, la cual estas motocicletas superaron satisfactoriamente. Motivo por el cual razonábamos al comienzo de este texto cómo la expedición al Himalaya en 1973 parecía algo hecho a la forma y medida de los intereses publicitarios de Bultaco.

Respecto a la logística, todo lo necesario se organizó dentro de un total de dieciséis cajas embarcadas en avión hasta un punto situado a 2.800 metros. A partir de ahí, y con la ayuda de numerosos porteadores, la expedición se dirigió hasta la población de Namche Bazaar. Uno de los puntos de entrada para llegar hasta las faldas del Everest, caracterizado por la curiosa disposición de sus casas en un semicírculo con bancales sobre la colina cual si se tratase de un enorme teatro romano.

bultaco sherpa himalaya

Tras la expedición al Himalaya en 1973, Bultaco patrocinó otras similares al Aconcagua y al Kilimanjaro. Una época en la que las ganas de aventura se mezclaron con la capacidad de la marca para dar a entender la calidad de sus productos

A partir de aquí entraron a zonas mucho más aisladas, donde gran parte de la población acudía fascinada a su encuentro pues nunca habían llegado a ver una motocicleta por aquellos lugares. De hecho, resulta realmente interesante ver tanto los paisajes como las reacciones de las gentes del lugar en la película documental que se filmó. Y así, solventando todo tipo de obstáculos y noches donde el termómetro ya bajaba a los -18º en el exterior, la expedición fue subiendo por barrancos mientras ganaba altura. Tanta, que empezaron a superar los registros conocidos sobre la máxima altitud a la que había circulado una motocicleta. Así las cosas, llegados a la planicie que precede al glaciar Imja Khola, las Bultaco Sherpa T350 encontraron una situación muy adversa para poder seguir en su avance debido a lo blando de la nieve. Por ello se decidió no continuar más hacia las faldas del monte más alto del planeta, aunque eso ya daba igual. Comprobando el altímetro éste daba 5.156 metros de altitud sobre el nivel del mar. El récord había sido logrado y, de hecho, aunque poco después sería superado también firmaría aquella nueva hazaña una Bultaco. Algo que será motivo de otro de nuestros textos. Mientras tanto, nada mejor que recordar la estampa de aquellas Sherpa T350 acariciando la cima del mundo.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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