Moto del día: Derbi Diablo Super C4

Moto del día: Derbi Diablo Super C4

Con la Derbi Diablo Super C4 se habría una curiosa mezcla donde ciclomotor y moto de campo se daban la mano


Tiempo de lectura: 4 min.

Entendida dentro de su contexto, la Derbi Diablo Super C4 es una motocicleta muy representativa de la evolución del parque móvil en España. Veamos. Cuando apareció en 1979 obviamente ya no estábamos en los tiempos de la escasez de la postguerra. El transporte privado ya se había hecho masivo y tanto a dos como cuatro ruedas habían surgido desde hacía tiempo nichos de mercado enfocados a productos más allá de las necesidades diarias. De esta manera, ya eran totalmente frecuentes los modelos de competición tanto en asfalto como en enduro, contando además con una amplia gama de opciones para viajes largos.

No obstante, los modestos ciclomotores seguían representando la cuota de ventas dominante. Con su limitación a 50 kilómetros por hora y su potencia también escatimada a niveles alrededor de los 2 CV, este segmento popular atraía no sólo por sus bajos precios, sino también por poderse llevar desde muy jóvenes. Así las cosas, las calles españolas durante los años setenta contaban con una gran cantidad de jóvenes resoplando sobre sus ciclomotores al son de unos escapes muchas veces de dudosa legalidad. Y es que aquí llegamos a un punto muy importante. El punto donde la legalidad se disocia de la realidad.

De esta manera, el trucaje estaba a la orden del día en los ciclomotores. Cambios en el escape, nuevos carburadores e incluso nuevos cilindros y pistón para incrementar la cilindrada en el caso de los más habilidosos. Todo ello para ejemplificar cómo una gran parte del mercado quería ir más allá del simple ciclomotor, aunque el dinero se lo impidiera. Un hecho que le haría saltar las alarmas a cualquier fabricante con instinto comercial pues, al fin y al cabo, en ese punto intermedio del querer y el no poder se pueden desarrollar ciertos nichos de mercado. La Derbi Diablo Super C4 es la prueba, ya que sobre la base de lo que legalmente era un ciclomotor se desarrollan habilidades propias de un segmento tan concreto como el de la moto de campo.

A finales de los setenta las limitaciones legales a las cualidades de los ciclomotores seguían siendo estrictas en comparación el resto de Europa, pero al tiempo aparecían modelos capaces de hibridarse con otros segmentos como el de las motos de campo

Derbi Diablo Super C4, una moto popular

Sobre la base de un bastidor de acero en forma de doble cuna se monta este modelo cuya relación con el suelo se dejó en manos de una horquilla telescópica y un doble amortiguador trasero Betor. Respecto a las ruedas, la pista sobre las ansias camperas de la Derbi Diablo Super C4 nos la da el hecho de que sus neumáticos vienen con tacos. Eso sí, dado el carácter del modelo – no tan especializado como se pudiera pensar – , examinando pruebas de la época vemos que sin embargo resultaba usable en cualquier terreno siempre y cuando en asfalto se fuera a bajas velocidades.

Respecto al motor, estamos ante un monocilíndrico de dos tiempos con poco más de 48 cm3. De esta manera, y siendo alimentado por un carburador Dell’Orto, la Derbi Diablo Super C4 llegó a rendir unos 2 CV. Potencia muy moderada, pero sobrada teniendo en cuenta que, para empezar el peso total quedaba en unos 60 kilos. Además, la mayor parte de los usuarios de esta moto eran personas muy jóvenes que se estaban iniciando en el motociclismo.

La caja de cambios era de cuatro relaciones, y además el comportamiento del motor lucía una buena capacidad al acelerar. No obstante, la Derbi Diablo Super C4 anhelaba un motor de 80 cm3 con seis marchas. Era como si el conjunto se quedase corto. Eso sí, todo esto no se lo debemos achacar a la marca sino a las propias limitaciones en la España del momento hacia el segmento de los ciclomotores.

derbi diablo c4

En aquellos años las modificaciones de cada uno iban bastante lejos, siendo esta moto un objeto de trabajo entre muchos aficionados a la mecánica sin importarles saltarse las normativas

De hecho, en otros países europeos los límites se habían ampliado y, legalmente, modelos con más potencia y prestaciones que esta Derbi podían ser reconocidos como ciclomotor. En nuestro país tuvimos que esperar un poco más, aunque, como muchos recordarán de haber conocido a propietarios de este modelo, algunos aficionados no pudieron esperar. De esta manera, la Derbi Diablo Super C4 fue uno de los modelos más manipulados y trucados por cualquier motero con ínfulas mecánicas. Especialmente en las zonas rurales, donde todavía se puede revivir fácilmente el sonido de una de estas Diablo atravesando el silencio de una siesta veraniega.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Charly
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Charly

La moto de la foto del encabezado no es la Diablo C4 es la Derbi 74 de moto cross

Jam
Invitado
Jam

No tienes ni idea ,claro que es una C4 súper de 49 cc del 1987,y la restaure yo hace tiempo. Es preciosa


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Jesús Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi 125 Especial y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Miguel Sánchez

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