Moto del día: Derbi 350

Moto del día: Derbi 350

Fue un estupendo intento por competir en los mismos escalones en los que estaba Sanglas, pero al poco la marca optó por las cilindradas escuetas


Tiempo de lectura: 5 min.

Vista en perspectiva, la amplia historia de Derbi se caracteriza por su dominio en las cilindradas más escuetas. No en vano, desde que lanzase en 1961 su modelo 65 GS la marca ha sabido conjugar a la perfección el estar presente en los segmentos más populares junto al ofrecer un marcado carácter deportivo. Todo ello – y gracias a la labor de su prolífico departamento de carreras fundado hacia 1963 – sintetizado en sus once títulos mundiales de pilotos y ocho de constructores, moviéndose siempre entre los 50 y los 125 centímetros cúbicos. Sin embargo, hasta que encontró aquella vía de trabajo tanteó con cilindradas mucho más generosas durante los años cincuenta. Prueba de ello es la Derbi 350 de 1956.

Pero vayamos paso a paso. Para empezar, a Derbi se le puede rastrear desde que comenzase siendo un taller de bicicletas en las inmediaciones de Barcelona allá por 1922. De hecho, en aquel momento siquiera se llamaba Derbi. Algo que no sucedió hasta que, en 1950, al fin se lanzó plenamente al mundo de la combustión gracias al velomotor SRS. Por cierto, llevando en su denominación comercial el recuerdo de aquellos tiempos a pedales. No en vano, Derbi es la reducción del termino Derivados de Bicicletas. De todos modos, junto a aquel famoso y muy bien vendido velomotor se presentó un prototipo turismo que apuntaba mucho más allá.

Era el embrión de la futura Derbi 250 de 1952, basada en las mecánicas de la checoslovaca Jawa para rendir así 9 CV gracias a su motor de dos tiempos. Así las cosas, la gama de la empresa barcelonesa siguió creciendo según pasaban los años, sumando modelos scooter y motocicletas con 125 y 250 centímetros cúbicos en multitud de versiones y acabados. No obstante, para mediados de los cincuenta Derbi ambicionaba llegar a segmentos aún más prestacionales, midiéndose con las Lube, Montesa e incluso Sanglas del momento. De esta manera, en 1956 presentó la Derbi 350. Evolucionada a partir de la 250 pero con una potencia de hasta 16 CV para alcanzar, sin ningún problema según pruebas de la época, una velocidad máxima de 120 kilómetros por hora.

derbi 350 (1)

En ella todo estaba pensada para cubrir viajes con la mayor confianza y fiabilidad posibles, siendo una motocicleta mucho más turismo que deportiva. Una senda a través de la cual Derbi se aproximaba a las Lube y Sanglas de la época

Derbi 350, cuando Derbi coqueteaba con ser como Sanglas

Más allá de Montesa y sus intentos por estar presente en el Mundial desde 1951, lo cierto es que el motociclismo español de los años cincuenta se inclinó poco por los ámbitos deportivos. Es más, la mayor parte de las motocicletas de la época no destacaban precisamente por aspirar a rodar en los circuitos, sino por diseñarse para entregar comodidad y eficacia tanto en los viajes largos como en el uso diario. Puestos en esta tesitura, la marca que mejor supo definir estas cualidades fue Sanglas, caracterizada por las cilindradas más generosas aunque también fabricase ciclomotores e incluso modelos deportivos como el 100 Sport.

Puestos en esta tesitura, los directivos de Derbi sabían que no era fácil medirse de tú a tú con Sanglas en su propio terreno. Sin embargo, estuvieron durante varios años perfilando a la Derbi 350 con la vocación de tener un magnífico estreno en la categoría más exclusiva de las turismo nacionales. Y sí, lo consiguieron. No en vano, visto en detalle este diseño de la casa catalana cuenta con multitud de detalles dignos de una máquina pensada para ofrecer toda la comodidad posible. De hecho, en este sentido destaca el cambio automático.

Un avance gracias al cual el embrague en la maneta estaba automatizado, sólo siendo necesario dar un toque al pedal del selector para gestionar las marchas. Además, en la Derbi 350 todo estaba pensado para funcionar con unos altos niveles de calidad y ensamblaje, ofreciendo según los probadores del momento “ una enorme confianza desde el primer momento ”. Asimismo, su motor de dos cilindros en paralelo con 344 centímetros cúbicos entregaba 16 CV a 4250 revoluciones por minuto. Siempre con un funcionamiento suave. Nada nervioso, sino muy progresivo y eficaz desde bajas vueltas, priorizando la fiabilidad por encima del rendimiento.

001 derbi

Ya en el propio año de su estreno logró hacerse con el Campeonato de España de Regularidad, revalidándolo al año siguiente y, además, siendo la base para una excelente y hoy casi desconocida montura de Motocross

Es más, la Derbi 350 fue la motocicleta con la que Antonio Agramunt ganó el Campeonato de España de Regularidad tanto en 1956 como en 1957. Además, una versión de Cross preparada por la propia fábrica fue la que ganó la clase superior del Campeonato de España de Motocross en 1959 y 1960. Así las cosas, la verdad es que uno no puede dejar de plantearse hasta dónde hubiera llegado Derbi de haber continuado por aquella senda relativa a las cilindradas medias. No obstante, la popularización del automovilismo en los años sesenta se encargó de arrinconar a las otrora dominantes turismo. Asimismo, lo cierto es que la tecnología empleada por la marca en este modelo era, en base, la misma que había tomado prestada de Jawa. En suma, todo apunta a que hizo bien, muy bien, yendo por ese camino repletos de ciclomotores y pequeñas Balas Rojas que tomó con las GS y 49 Carreras-Cliente. Las cosas, no suceden porque sí.

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Sobre mí

Miguel Sánchez

Todo vehículo tiene al menos dos vidas. Así, normalmente pensamos en aquella donde disfrutamos de sus cualidades. Aquella en la que nos hace felices o nos sirve fielmente para un simple propósito práctico. Sin embargo, antes ha habido toda una fase de diseño en la que la ingeniería y la planificación financiera se han conjugado para hacerlo posible. Como redactor, es ésta la fase que analizo. Porque sólo podemos disfrutar completamente de algo comprendiendo de dónde proviene.

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Sinceramente, el "bicho" de las motos me picó ya siendo adulto y desde entonces no he parado de disfrutar una y otra vez hasta que lo he convertido en parte de mi profesión. Tan pronto te hago una sesión de fotos que te destripo un motor o te transformo una moto en cafe racer. Las motos son mi pasión y me encanta todo lo que les rodea