Moto del día: Derbi Bi3

Moto del día: Derbi Bi3

Una trail incomprendida por el público joven de los 90


Tiempo de lectura: 5 min.

Cuando pensamos en motos de campo de Derbi, el primer modelo que seguramente nos venga a la cabeza sea el modelo Senda. Eso es principalmente por ser un modelo con innumerables versiones -sobre todo en la categoría de 50 cc- lanzadas a lo largo de los últimos 20 años, en los que Derbi funcionaba a pleno pulmón, aunque como veremos no ha sido el único.

La Derbi Bi3 es de esas motos que la firma de la familia Rabasa lanzó al mercado y que no cosechó grandes éxitos. Esto fue debido sobre todo a una estética que aunque hoy nos pueda parecer de lo más normal, en la época en la que salió quizá desentonaba demasiado con respecto a sus rivales directas, como la Honda CRM 75 R que vimos la semana pasada, u otras que tenían una estética mucho más convencional y parecida a las típicas motos de enduro.

Esta Derbi Bi3 nació en 1990 como una de las primeras colaboraciones entre Derbi y Aprilia, que es una de las marcas más punteras del grupo Piaggio, que finalmente terminó absorbiendo a Derbi y con las que ahora comparte la mayoría de modelos. Concretamente, lo que se hizo en su momento fue traer la Aprilia Tuareg Rally 50 que se vendía en el país transalpino y montar el motor que Derbi había desarrollado para la Derbi GPR 75, utilizando, eso sí, tanto el chasis como el resto de componentes de parte ciclo de la Italiana.

Derbi Bi3 2

A nivel de diseño fue una moto que no entró por el ojo de los compradores, ya que su estética tipo “raid” con su frontal de grandes dimensiones, en el que predomina un faro doble circular sobre una careta elevada que se prolongaba a su vez hacia los laterales, y las grandes tapas del depósito que servían para cubrir sus radiadores, la hizo desentonar con la moda que imperaba de motos poco voluminosas y ligeras con una estética más “endurera”.

El motor seguía siendo uno de los referentes del segmento, ya que su potencia de casi 13 CV -más incluso del que declararan muchas 125 4T actuales- la hacían una de las más potentes de la categoría. Este motor, como era casi norma en la época y segmento, es un monocilíndrico refrigerado mediante líquido a través de dos radiadores que se encuentra alimentado por carburador.

La Derbi Bi3 contaba con una cilindrada de 74,60 cc gracias a un diámetro/carrera de 47×43 mm. Contaba asimismo con un sistema de engrase separado mediante bomba mecánica variable según las revoluciones del motor, que sobre todo en las primeras unidades era tendente a fallar, por lo que la mayoría de usuarios eran propensos a anularla y a realizar la mezcla de manera manual.

Derbi Bi3 3

El chasis es de corte sencillo pero suficiente para las pretensiones de su mecánica. Se encuentra realizado en tubo de acero de sección cuadrada, conformando un cuadro de tipo simple cuna desdoblado en su parte baja, que acoge al propulsor en su interior. Al mismo se ancla un basculante de doble brazo igualmente fabricado en acero.

El equipo de suspensión cuenta con una horquilla delantera de tipo invertido -algo que no era tan usual en la época- y que tiene 230 mm de recorrido, aunque no posee ningún tipo de regulación. El monoamortiguador posterior cuenta con 5 mm de recorrido más que la horquilla, y en conjunto se trata de una suspensión con tarados blandos que la hacen ideal para las excursiones por caminos y que penaliza en frenadas fuertes sobre asfalto, en el que tiende a hundir en exceso.

Los frenos constan de un disco en cada eje. El disco delantero es de 230 mm y se encuentra mordido por una pinza de un único pistón, el trasero es de 220 mm y se encuentra accionado igualmente por una pinza de simple pistón. Una frenada sencilla pero efectiva, si tenemos en cuenta que es una moto de ciento y pocos kg.

Derbi Bi3 4

Las ruedas son radiadas en medida típica de moto de campo, con llantas de 21 pulgadas la delantera y trasera de 18 pulgadas. Los neumáticos precisan de cámara interior y son de medida 90/90 el delantero y trasero de 110/80. El carácter de la Derbi Bi3 a nivel dinámico se veía marcado por su propulsor de origen deportivo, en el que los bajos brillaban por su ausencia, pese a tener una relación de cambio ligeramente distinta en primera y sexta velocidad respecto a su hermana GPR.

Por el contrario, tenía una estirada notable y una potencia que dejaba a alguna de sus rivales a la altura del betún, salvo a la Rieju MR 80, que aunque desarrollada unos años antes seguía plantando cara a las rivales posteriores.

Es cierto que era una moto algo más voluminosa que sus competidoras, pero estamos ante una moto con un enfoque pensado para realizar viajes tranquilos por pistas y caminos sencillos, sin querer que fuese un potro de tortura cuando se decidiese utilizar en población o carretera, en la que su mayor protección aerodinámica se convertía en un elemento a agradecer.

Estas bondades hacían de la Derbi Bi3 una compañera muy interesante para aquellos que querían aprender a rodar en moto en la década de los 90. Sin embargo, su estética controvertida -que a mi juicio está bastante conseguida- y un precio algo elevado hicieron que no funcionase muy bien a nivel de ventas, siendo en la actualidad una moto mucho menos conocida que sus coetáneas.

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Sobre mí

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Soy Elena Lebrón, una joven periodista que desde los 16 años bucea entre grasa y aceite. A los 20, tuve un grave accidente de moto y entendí que faltaban mujeres que hablaran de velocidad y seguridad, y sobre todo mujeres que aportaran información útil y diferente sobre el motor. El motor siempre ha sido una cosa de hombres y las mujeres también tenemos mucho que decir así que toca gritar bien alto :  ¡Gas amigas!