Hablar de la DKW NZ 250 —presentada a finales de 1937— es hablar de una de las motocicletas más avanzadas de su tiempo. Mientras que gran parte de la competencia seguía anclada en soluciones de la década anterior, Auto Union —la matriz de DKW— puso en la calle una máquina que sentaría las bases de la producción masiva de posguerra. No es solo una “vieja gloria”; es el ancestro directo de muchas de las motos que hoy consideramos clásicas.
Innovación en cada soldadura: El chasis estampado
Lo que hacía especial a la serie NZ —que incluía también la versión de 350 cc— era su bastidor. DKW abandonó los tubos convencionales por un chasis de chapa de acero estampada y soldada eléctricamente. Esta solución no solo era más barata de producir en masa, sino que aportaba una rigidez torsional muy superior, algo vital para las maltrechas carreteras de la época.
En el corazón de la NZ 250 latía un motor monocilíndrico de dos tiempos de 247 cc, refrigerado por aire. Entregaba unos modestos pero voluntariosos 9 CV a 4.000 rpm. Lo más interesante desde el punto de vista técnico era su caja de cambios de cuatro velocidades, que ofrecía la posibilidad de accionarse tanto con el pie como con la mano —mediante una palanca situada en el lateral del depósito—, una herencia de los tiempos en los que el selector de pie todavía no era el estándar universal.
Detalles técnicos que marcan la diferencia
Para que los puristas no nos saquen los colores en los comentarios, aquí van los puntos clave que definen a la NZ 250:
- Alimentación: Montaba un carburador Amal-Fischer de 22 mm, una pieza de precisión para la época que ayudaba a mantener un consumo bastante contenido.
- Velocidad máxima: Podía rozar los 90-95 km/h, una cifra más que respetable para una 250 de preguerra.
- Suspensión: En la parte delantera utilizaba una horquilla de paralelogramo con muelle central, mientras que la trasera carecía de suspensión —era un chasis rígido—, confiando toda la comodidad al muelle del sillín y a los riñones del piloto.
- Encendido: Sistema por batería y bobina de 6 voltios, algo que la hacía bastante fiable en los arranques en frío.
La moto de los mil nombres (y copias)
La importancia de la DKW NZ 250 va más allá de su propia marca. Tras la Segunda Guerra Mundial, los planos y la maquinaria de DKW fueron tomados como reparaciones de guerra por los aliados. Esto dio lugar a que el diseño de motores de DKW fuera la base para motos tan dispares como la BSA Bantam británica, la Harley-Davidson Hummer o incluso las Izh soviéticas. Prácticamente todos los motores de dos tiempos de pequeña cilindrada de los años 50 le deben algo a este diseño alemán.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS