Fantic Stealth 500: 147 kg de puro nervio italiano para humillar a las 500 bicilíndricas

Fantic Stealth 500: 147 kg de puro nervio italiano para humillar a las 500 bicilíndricas

Fantic rompe el tablero del A2: un monocilíndrico con alma de Supermotard, electrónica de GP y una ligereza que deja en evidencia a toda su competencia


Tiempo de lectura: 3 min.

Si pensabas que en el carnet A2 estaba todo inventado con las socorridas bicilíndricas de 190 kg, Fantic acaba de romper el tablero. La nueva Fantic Stealth 500 no es solo una naked más que llega para rellenar catálogo; es una declaración de guerra frontal a la báscula y un regreso triunfal a la filosofía del “monocilíndrico gordo” que tanto echábamos de menos los que buscamos sensaciones puras por encima de fichas técnicas amigables.

Una obsesión enfermiza por la ligereza

El dato que va a hacer que todo el mundo se detenga a leer este artículo es su peso: 147 kg en seco. Para que el lector lo visualice de un plumazo, estamos hablando de una moto que pesa prácticamente lo mismo que una 125 cc de gama media, pero con el triple de potencia y una entrega de par que te saca de las curvas como un cohete. Para lograr este milagro, los ingenieros de Barzago han huido del chasis de acero convencional y barato.

En su lugar, la Stealth 500 monta una estructura mixta que combina un multitubular de acero con masivas placas laterales de aluminio. Esta solución no solo ahorra peso, sino que aporta una rigidez torsional digna de una moto de competición. El basculante, también de aluminio con refuerzo inferior visto, completa un conjunto que visualmente grita “carreras” por los cuatro costados.

Fantic Stealth 500 2026 (2)

El corazón de Minarelli: El “Mono” que ruge

Bajo ese traje minimalista late el motor MM460. Es un bloque monocilíndrico de 460 cc desarrollado por Motori Minarelli (propiedad de Fantic), lo que garantiza una factura técnica impecable. Rinde los 45 CV legales para el permiso A2, pero no te dejes engañar por la cifra: la rabia y la inmediatez de respuesta de este monocilíndrico en bajos y medios es algo que una “bi” japonesa de 500 cc simplemente no puede replicar.

Además, para gestionar esa mala leche, Fantic ha tirado la casa por la ventana con la electrónica. Es casi inédito encontrar en este segmento una IMU de seis ejes, lo que dota a la moto de ABS en curva y control de tracción sensible a la inclinación. Es, literalmente, tecnología de Superbike aplicada a una moto de acceso. Por si fuera poco, el acelerador es Ride-by-Wire, permitiendo diferentes mapas de potencia para adaptar la moto al estado del asfalto o al humor del piloto.

Componentes de “pata negra” para el mundo real

Fantic no ha querido que la Stealth sea solo una cara bonita en el escaparate. La parte de ciclo está a la altura de su chasis: frenos firmados por ByBre con un disco delantero de 320 mm mordido por una pinza radial de cuatro pistones, y neumáticos Pirelli Diablo Rosso IV de serie. Han diseñado una moto que es, en esencia, una Supermotard con estética Naked; una herramienta de precisión para merendarse motos de 600 y 900 cc en puertos de montaña ratoneros donde el peso es el peor enemigo.

Con un precio que rondará los 6.500 euros, la Stealth 500 no viene a ser la opción más barata del mercado, ni pretende competir con los modelos lógicos de desplazamiento diario. Es la moto para el que no quiere una “moto de paso”, sino un juguete serio, pasional y extremadamente ágil. Es la prueba de que, a veces, menos es mucho más.

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Sobre mí

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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