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Moto del día: FN Tricar

Una gran moto de guerra que no pudo llegar a brillar

Moto del día: FN Tricar

La FN Tricar fue una motocicleta de origen belga diseñada y ensamblada por la Fabrique Nationale d’Armes de Guerre Herstal tras estallar la Segunda Guerra Mundial en 1939. El concepto era sencillo a la par que ingenioso: coger la existente M12 con sidecar y unirlo todo en un mismo chasis compacto y ligero que pudiera defenderse ante cualquier terreno.

Ya en 1936 comenzaron los primeros bocetos para transformar la M12 en un modelo con propulsión trasera y lateral. Esta versión con sidecar sería conocida como M12a SM. A pesar de que su puesta a punto en producción tardaría dos años más en comenzar a materializarse, la M12a SM se encontraba ya un pasito por delante de los ATV (All Terrain Vehicle)– alemanes producidos por BMW -como la R75– y Zündapp.

FN había creado la moto militar perfecta. Era sencilla de mantener, fiable y lógica. Su motor estaba herméticamente sellado para cruzar con éxito los ríos, las ruedas se podían intercambiar entre sí sin tener que tocar los frenos y cojinetes, y hasta disponía de medidor de aceite. Sin embargo, a la empresa belga no le pareció suficiente y, más tarde, la compañía utilizó los conocimientos técnicos de la M12a SM para diseñar el triciclo FN 12 T3, más conocido como FN Tricar.

Mientras que la FN M12a SM estaba destinada, principalmente, a motorizar a las fuerzas de infantería, la Tricar se diseñó para satisfacer otras necesidades militares: transportar hasta cinco personas o llevar una carga de 550 kg. Aunque para estas funciones ya existían los camiones, el triciclo era mucho más económico y eficiente. Pensemos que, logísticamente en tiempos bélicos, es más fácil llevar varios vehículos ligeros cargados hasta arriba que un par de camiones.

A pesar de contar con tres ruedas, la FN Tricar es considerada como motocicleta según la clasificación militar

La FN Tricar contaba con la parte delantera de una M12a SM y un eje trasero automotriz convencional al que se le había montado encima un “remolque” con asientos encima. A través de cinco puntos de conexión, asiento del conductor y caja trasera se podían desmontar de manera independiente. Consecuentemente, su reparación era sencilla y el tiempo empleado para ello era tan reducido que podía incluso hacerse en el campo de batalla.

Mecánicamente hablando, su motor provenía de la M12. Estaba compuesto por dos cilindros de cabeza plana de 496 centímetros cúbicos cada uno que, con un carburador Amal de 28 milímetros, encendido Bosch por batería y una relación de compresión 5:1, daba un rendimiento de 22 CV a 3.200 revoluciones por minuto. A través de una caja de cambios de cuatro velocidades con marcha atrás y reductora, la Tricar podía circular por cualquier terreno donde las ruedas pudiesen agarrar.

Con un peso de 425 kg en seco, podía alcanzar una velocidad máxima de 75 km/h. Incluso llegando a la tonelada, seguía moviéndose con soltura

De la Tricar existieron multitud de versiones, desde movilidad personal hasta portadores de ametralladoras (Vickers o FN-Hotchkiss) o incluso como vehículo de apoyo contra incendios de la propia brigada de bomberos de la fábrica. Su versatilidad cumplía con todo lo que necesita un vehículo militar: transporte de oficiales y de tropas, de municiones, equipos de comunicaciones, instalaciones telefónicas, combustible, provisiones, herramientas de diversa índole o una base para una ametralladora, entre otras muchas aplicaciones. Era una moto multiusos que ofrecía un amplio abanico de conversiones posibles.

Aunque su producción comenzó en 1939, finalizó en mayo de 1940 tras la ocupación nazi de Bélgica. Tan solo se produjeron 331 unidades antes de la marcada fecha (había un pedido de 88 más), siendo la mayoría destinadas al ejército belga. Tan solo tres unidades parecen que fueron exportadas al extranjero (América del Sur y las Indias Orientales Holandesas).

Fotografía de cabecera: Minitracks.fr – Commémoration de la bataille de Montcornet

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Parece un híbrido entre motocicleta y motocultor… Me gusta.


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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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