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Moto del día: Honda CB750 Seven Fifty (1992)

Honda de manual

Moto del día: Honda CB750 Seven Fifty (1992)

Si hablamos de la Honda Seven Fifty o CB750, podríamos decir que se trata de una de esas Hondas de manual, y con esto lo que os quiero decir es que es uno de esos modelos en los que la marca acostumbraba a llevar como estandarte la calidad de construcción y hacer de ella su seña de identidad. Esta generación nos acompañó en los concesionarios desde el año 1992 y estuvo vendiéndose toda una década con ligeros cambios en su decoración hasta el año 2002, en el que nos dijo adiós con la entrada en vigor de Euro 2.

Si por el contrario lo que estáis buscando son altas prestaciones, estáis en el sitio equivocado -no os vayáis, podéis seguir leyendo, simplemente este modelo no va con vosotros-, es una moto creada con el fin de que sus usuarios puedan realizar con ella miles de kilómetros sin sufrir demasiados contratiempos o averías, para ello se utilizó una fórmula que la marca dominaba a la perfección: un motor tetracilíndrico en línea con refrigeración mixta aire-aceite, poco apretado y de un funcionamiento muy suave.

Estéticamente la Honda CB750 tiene unas líneas de moto clásica muy atemporales. Dominan las líneas rectas del colín que se distribuyen por toda la moto hasta llegar al depósito -de 20 litros- que también es bastante recto, a excepción de la parte que apoya con el piloto, que tiene una forma curva buscando la tapa inferior que cubre la batería y algunos componentes eléctricos, con la que quiere aparentar ser una única pieza. El sistema de escape con doble salida tipo megáfono -una a cada lado- también hace uso de este estilo bastante recto.

Honda CB750 Seven Fifty

El asiento corrido, aunque con separación para piloto y acompañante, posee unas dimensiones generosas y su mullido es bueno para no cansarnos en muchos kilómetros. En la parte delantera, mucho mas sencilla, destaca su faro halógeno de forma circular con un ribete cromado, sobre el que también nos encontramos el velocímetro y tacómetro -analógicos ambos- y unos espejos rectangulares y de correctas dimensiones, también cromados.

Para la parte ciclo se usaron componentes probados, no hay nada de innovación ni de florituras -ni se necesitan-, se parte de un chasis doble cuna de acero con entramado tubular unido a un basculante de sección rectangular del mismo material. El apartado de suspensiones tampoco era nada innovador, en la parte delantera tenía una horquilla telescópica tradicional asistida por aire, con barras de 41 mm y un recorrido de 130 mm, y en la parte posterior un par de amortiguadores gemelos y paralelos, regulables en precarga, con un recorrido de 110 mm.

En cuanto a frenos y dimensiones de ruedas tampoco nos vamos quedar con la boca abierta, ni para bien ni para mal. En el eje delantero tenemos una equipo de frenos con discos de 296 mm y pinzas Nissin de doble pistón, montados sobre una llanta de 17 pulgadas y neumático de medidas 120/70. En el eje trasero nos encontramos con un único disco de 240 mm accionado por una pinza de pistón simple, y que se encuentra montado también en llanta de 17 pulgadas con rueda 150/70.

Honda CB750 Seven Fifty

Llegados a este punto nos toca hablar de la joya de la corona, su motor. Es un cuatro cilindros en línea de 747 cc con distribución DOHC y cuatro válvulas por cilindro, aclamado por su durabilidad y suave tacto. Se encuentra refrigerado por aire, aunque es ayudado por un radiador de aceite que mantiene mas fresca la temperatura del lubricante. La alimentación está comandada por un cuarteto de carburadores de vació de 34 mm.

El motor va asociado a una caja de cambios de cinco relaciones. Su rendimiento es de 73 CV a 8.500 RPM, y posee un par motor de 61,8 Nm. Como curiosidad, es un motor que no necesita reglajes de válvulas, pues dispone de taqués hidráulicos -empujadores- que no precisan mantenimiento, y si tenemos en cuenta su cilindrada y que está alimentado por carburadores, su consumo es bastante bajo, en torno a 6,5 litros/100 km, o menos si somos cuidadosos con el mango.

Bueno, de todo lo que hemos leído hasta aquí no hay nada que nos haya asombrado de la CB750, ni nada que verdaderamente nos haga pensar que es una moto mejor que las demás; su mayor virtud es su equilibrio

Es una naked con alma de rutera, una de esas motos que no solo nos desplazan de un sitio a otro, si no que es de las que disfrutamos en cada curva por la nobleza de su chasis y puesta a punto de su motor, que empuja desde muy abajo sin tener que prestarle prácticamente atención al cambio. Por encima de 2.500 vueltas podemos abrir gas a 40/50 km/h y ver cómo el motor empuja con contundencia sin toses ni coces.

El cambio quizá sea su talón de Aquiles, no por fiabilidad, sino porque desentona un poco con la suavidad del conjunto, ya que está un punto mas duro que el de otros modelos de la misma marca, y eso sumado a tener únicamente cinco relaciones, hará que en autovía intuitivamente busquemos una marcha más con la que bajar las revoluciones del motor y aumentar la calidad de rodadura.

En cuanto a prestaciones, no tenemos una Hypersport, pero la CB750 se comporta muy dignamente en carreteras secundarias y autovías, aunque como siempre pasa en estos modelos, echaremos en falta algo de protección aerodinámica en estas últimas. Es una moto que acelera con contundencia sin que nos tengan que realizar un by-pass coronario del susto, con la que viajar a gusto a velocidades legales y con amplio margen para perder todos y cada uno de nuestros puntos, ya que su velocidad máxima es de 204 km/h.

Está claro que hoy en día hay otras opciones que tienen mejor manejo, una suspensión que funciona mejor, frenos que nos dejen clavados en pocos metros, y se ha visto ampliamente superada; pero sin duda esta es una de las mejores representantes de las siglas CB de Honda sobre todo por una cosa, es una moto que la mas moderna tiene en torno a 17 años y podemos ver aún muchas de ellas rodando por las calles o en las webs de motos de segunda mano y en algunas ocasiones con una cantidad sorprendente de kilometraje.

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Sobre mí

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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COMENTARIOS

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Pedro Ivan
Mecánico
Pedro Ivan

Me encanta, una de esas motos que gana con los años, y para mí gusto como tiene que ser una moto, acero, un motor, faro redondo y una moto atemporal, lástima que sus cotizaciones se hayan disparado en el último lustro.

Javier
Invitado
Javier

Buenos días, esta moto la tuve unos años, fue mi primera moto grande así que le guardo un gran recuerdo. La usaba para todo. Era una moto genial !!! con una posición super cómoda, buen asiento para el piloto y para la entonces novia, y sobre todo fina finísima de motor y mandos, vamos, como dices una Honda de manual. La potencia del motor y los frenos para mí eran suficientes. Recuerdo que de suspensiones era un poco bailarina, pero para lo que yo la usaba me daba igual. Se siguen viendo bastantes por Barcelona, y actualmente es una base… Leer más »

Carlos F
Invitado
Carlos F

Una delicia de motor. Fue la primera moto «grande» de mi padre, la compró de segunda mano hará cosa de 10 años (tiene bastidor del 93) y ya estaba bastante cuidada por su anterior dueño. Durante los 5 años que la tuvo no hubo queja alguna, pero en cuanto le entró el gusanillo por una Triumph en seguida me puse las pilas para sacarme el A. Fue entonces cuando la «heredé» y descubrí lo que es una moto con alma. Con el paso de los años a mi también me entró curiosidad por probar otro tipo de motos, pero la… Leer más »

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Miguel
Invitado
Miguel

Que preciosidad Carlos F

David
Invitado
David

Preciosa moto y preciosa historia,he recalado aquí porque en pleno 2020 ,estoy buscando una….

Pablo Mayo
Editor

Hola David. Esperamos que te guste lo que lees y te quedes con nosotros.


NUESTRO EQUIPO

Pablo Mayo

Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

Javier Costas

Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

Gonzalo Lara Camarón

Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

J. Guillermo Pozo

Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

ender

Japan Rules!!

Javi Martín

Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

Delco

Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.