El Malaguti F12 Phantom se presentó oficialmente en 1993, con motivo del salón de Milán. Era un scooter “de 50”, un ciclomotor, con un claro talante deportivo, una personalidad potenciada por un diseño muy italiano. Rival directo de los Piaggio NRG o Aprilia SR 50, se vendieron 350.000 unidades en 10 años de comercialización.
Durante los noventa, cuando los scooters empezaban a tomar el relevo de las Vespino y las Derbi Variant, Italia marcó el camino. Y pocos lo hicieron con tanta personalidad como el Malaguti F12 Phantom. No era el más rápido ni el más barato, pero bastaba verlo pasar para entender hasta donde podía llegar un “simple” scooter del segmento de los ciclomotores.
Lanzado en 1994, el F12 fue la apuesta de Malaguti por el scooter deportivo. Carrocería angulosa, doble faro delantero y un chasis compacto que parecía sacado de una moto de GP, o eso al menos pretendían, pues hablamos del típico chasis de tubos de todo scooter de aquella época. Debajo, un motor Minarelli horizontal de 49 centímetros cúbicos y dos tiempos, refrigerado por aire o por agua según versión, con algo más de 4,5 CV. Lo suficiente para dejar atrás al tráfico y vivir unas buenas aventuras urbanas, sobre todo si, como ocurría con casi todos los scooter, se metía mano al propulsor.
Pero más allá de los números, el F12 tenía algo que no se medía en caballos: actitud. Era pequeño, agresivo, con la postura justa entre lo urbano y lo deportivo. Tenía esa mezcla de scooter funcional y máquina de deseo adolescente, el equilibrio que luego imitaron muchos. Era la moda, los scooter deportivos eran los más demandados por los chavales de 14 y 15 años, porque tenían los diseños más llamativos y la presencia más deseable. Eran el primer paso hacia el mundo motero, aunque muchos nunca pasaron del ciclomotor.
Durante un tiempo fue el sueño de media generación: el que tenía un Phantom sabía que no llevaba cualquier cosa, se tenía una moto especial y poco vista. No era tan deseado como un Aprilia SR 50 o una Gilera Runner 50, pero era más exclusivo e igual de rápido. Era un pedacito de Italia rodando por las calles de tu barrio y un pedacito de historia, pues, aunque Malaguti no sea muy reconocida en España, se trata de una marca de motos con más de 80 años de historia.


Javi Martín
Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto, la charla sería de órdago.COMENTARIOS