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Moto del día: Suzuki GSX-R 750 (1985)

“De los circuitos a la carretera”

Moto del día: Suzuki GSX-R 750 (1985)

El eslogan publicitario dio de lleno en el blanco: “de los circuitos a la carretera”. Así fue como se presentó la Suzuki GSX-R 750 en el Salón de la Moto de Colonia en 1984. El mundo quedó anonadado y solo se hablaba de ella, cosa que tampoco era de extrañar. Con 748 cc, 100 CV, chasis de aluminio, 176 kg de peso en vacío, 230 km/h de velocidad punta y una estética de competición, esta moto quitaba el hipo.

Teniendo en mente el mundo de la competición de las superbikes, la marca nipona buscaba lanzar un modelo que tuviese el perfecto equilibrio entre la calidad de sus motos de producción y el rendimiento en pista de primer nivel. Y así nació la GSX-R 750, una motocicleta que dejaba en ridículo a todo lo conocido hasta el momento en cuanto a deportividad se refiere. Era una moto de carreras con portamatrícula que heredaba toda la experiencia de la marca en los grandes premios y en resistencia.

El motor de cuatro cilindros SACS (Suzuki Advanced Cooling System) refrigerado por aire -producido hasta 2006 en cilindradas de 400 a 1.400 cc- contaba con atomizadores de aceite para refrigerar la parte inferior de los pistones, y un circuito secundario de aceite para refrigerar la culata, los puertos y las cámaras de combustión. La mecánica se encontraba unida a una transmisión de seis velocidades y embrague de accionamiento hidráulico que transmitía la potencia al suelo mediante neumáticos de corte deportivo de 18” en ambos ejes.

A pesar de las sorprendentes cifras que arrojaba, en EE.UU. lanzaron apenas un año después una versión Limited Edition (199 unidades) para cumplir con los requisitos de homologación del AMA Superbike. Para esta versión se mejoró la suspensión delantera y frenos, así como la disposición de asiento monoplaza y embrague en seco.

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Sobre mí

Luis Blázquez

Aficionado al mundo del motor desde que fui concebido. Aprendí a leer con revistas de coches y, desde entonces, soy un completo enamorado de la gasolina. Como no se nace sabiendo todo, cada día es importante aprender algo nuevo y así ampliar los conocimientos. Este mundillo tiene mucho que ofrecer, al igual que un servidor a vosotros los lectores.

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Ingeniero de profesión, la mayor pasión de mi vida son los coches, y ahora también las motos. El olor a aceite, gasolina, neumático...hace que todos mis sentidos despierten. Embarcado en esta nueva aventura, espero que llegue a buen puerto con vuestra ayuda. Gracias por estar ahí.

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Me gustan los coches desde que tengo uso de razón (o antes), las motos siempre me han inspirado mucho respeto, y sin saber cómo, ya me han enganchado.

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Ingeniero de software a tiempo completo y apasionado del motor en mis ratos libres. Los coches me gustan desde que tengo memoria, pero fue descubrir las motos y la “enfermedad” fue a peor. Mi sueño es recorrer todos los rincones del mundo sobre dos ruedas.

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Nací entre las historias de mi abuelo sobre su Derbi “cabeza de hormiga” y el terrorífico sonido del escape 4 en 1 de la GPX 600 de mi tío y la belleza de su Vmax 1200. Mi padre, fue mi primer profesor con su viejo SEAT 127, y mi madre, cuenta que aprendí las marcas de los coches antes que el alfabeto.

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Con 20 años no ponía ni una sola tilde y llegaba a cometer faltas como escribir 'hiba'. Algo digno de que me cortaran los dedos. Hoy, me gano un sueldo como redactor. ¡Las vueltas que da la vida! Si me vieran mis profesores del colegio o del instituto la charla sería de órdago. Pero aquí estoy, escribiendo sobre mi pasión donde me dejan. Si hace unos años me dicen que terminaría así, las carcajadas se habrían escuchado hasta en Australia, pero ahora no sabría vivir sin ello.

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Más que la Historia, me gustan las viejas historias que huelen a asfalto, carreras y gasolina.